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Vuelo Libre en Pan de Azúcar, Antofagasta e Iquique

Una camioneta, dos paramotores, 5 equipos de parapente y cuatro pilotos y amigos con un objetivo: conocer nuevos lugares de vuelo recorriendo la costa norte de Chile en un viaje desde Santiago a Iquique.

 Texto y Fotos: Diego Posselt

La idea de despegar en esta aventura nace en conjunto con dos grandes amigos y colegas de la escuela Flx Parapente, Juan Pablo Gatta y Francisco Fluxá, ambos pilotos con participaciones en copas del mundo y de mucha experiencia. A esto se sumó Marcos Madriaga, gran piloto de Rancagua.

El primer objetivo era llegar al Parque Nacional Pan de Azúcar, en el extremo norte de la región de Atacama, y volar con los paramotores sobre este increíble espacio natural, situado a 30 kilómetros de Chañaral. Llegamos a este lugar muy cansados, después de viajar toda la noche, pero el escenario era perfecto, con playas de arena blanca, agua turquesa y rocas de tono rojo.

Nos apuramos a armar los equipos y disfrutar de una vista increíble. La sensación era extraña: pasábamos de hacer un vuelo rasante, a 20 metros sobre una playa semejante a las del mar Caribe y, dos minutos después, estábamos volando a 500 metros sobre montañas de rocas puntiagudas, en donde la imaginación nos llevaba al planeta Marte.

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Con la Portada

Sin dormir y haciendo turnos para manejar seguimos directo a Antofagasta; llegamos muy tarde, y aún más cansados, con mucha hambre y sin tener visto el alojamiento, una combinación de circunstancias que solo trajo buenas anécdotas e historias para el recuerdo.

Despertamos en Antofagasta con un día increíble, sin ninguna nube y bastante calor. Primero recorrimos la costa buscando algún lugar cerca de la Portada; gracias a la tremenda geografía de Chile encontramos un spot perfecto, con una especie de puesto artesanal abandonado, típico del norte.

Teníamos en frente una ladera de unos 100 metros, con dunas y una vista increíble al mar, todo esto con la portada de fondo. Ahí estuvimos cuatro horas disfrutando un vuelo dinámico y muy local, pegados sacando fotos y grabando para todos lados, disfrutando el lugar. Marco, volando en su paramotor, aprovechó y recorrió gran parte de la ladera, mientras que con Francisco y Juan Pablo nos quedamos haciendo material, aterrizando en la camioneta y practicando maniobras sincronizadas. Después de una parada obligatoria en La Portada, partimos rumbo a Los Pimpineles una ladera sobre la ciudad de Antofagasta. Los locales nos habían pasado el dato de que gracias a pequeñas lluvias ocurridas unos días atrás, los cerros estaban verdes y con brotes típicos de la vegetación de la zona, lo que no sucede muy comúnmente. Fue una tarde increíble, en la cual pudimos disfrutar de un vuelo térmico con vista a todo el espacio urbano de Antofagasta.

Antofagasta nos sorprendió mucho, tuvimos excelentes vuelos, pero era hora de partir a la capital del parapente en Chile, un lugar reconocido y recomendado por los mejores pilotos del mundo: Iquique.

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Días de Competencia

Estábamos a cinco horas de viaje y nos esperaban tres días de competencia de parapente; a Marco y Juan Pablo en monoplaza y a Francisco conmigo en biplaza. Fueron tres días de vuelos por los alrededores de Iquique, con más de 60 pilotos despegando desde Alto Hospicio, un cerro sobre Iquique, que ofrece una ladera que se empina a lo largo de toda la ciudad, dando la posibilidad de un vuelo local o un pequeño cross que ofrece aterrizar en una de las principales playas locales, Cavancha.
Por otra parte, partiendo en la zona de Patillo, ubicada a unos 30 minutos al sur, se consigue un despegue poco común. Desde una calle muy transitada por camiones se hace un desafiante despegue con un desnivel aproximado de 70 metros, lo que puede significar un vuelo muy corto si no estás atento. Pero si se logra subir, puedes disfrutar de un vuelo con muchos obstáculos hasta llegar a Iquique, haciendo un cross de alto nivel.

Así pasaron las últimas jornadas de nuestro viaje, donde pasamos excelentes días de vuelo, tardes de asados y noches de fogatas compartiendo experiencias, en que algunos fueron enseñando, otros aprendiendo y lo más importante, ¡todos disfrutando!
Como fotógrafo y miembro de este grupo me siento muy privilegiado de haber sido parte de este viaje, donde tuve la posibilidad de hacer el registro de una aventura con tres increíbles amigos y pilotos, en lugares alucinantes, conociendo personajes e historias locales en cada uno de los ellos.

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