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Tag Archives: trekking

Consejos para excursionismo y trekking en altura.

La disminución paulatina de la presión atmosférica a medida que se sube a las alturas se manifiesta también en una disminución del oxígeno que respiramos. Esto se nota en las primeras horas o días de visita y se manifiesta en general con falta de ánimo, dolores suaves de cabeza y falta de apetito, y en algunos casos con dificultades al dormir. A esto hay que sumarle el que disminuye también la humedad del aire, lo que influye notoriamente en la pérdida de agua del organismo y una eventual deshidratación. Es muy importante tomar en cuenta algunos consejos generales antes de emprender estas caminatas y excursiones, ya sea en condiciones de verano o de invierno.

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Trekking hacia el Fitz Roy y Cerro Torre, “las Torres del Paine” del lado argentino.

El parque nacional Los Glaciares es poco conocido por los chilenos y resulta una excelente alternativa para aquellos que no quieren realizar un trekking tan largo como el de Torres del Paine o para aquellos que quieran variar. A pesar de que ambos parques tienen lo suyo, el parque argentino encanta por su pueblo llamado El Chaltén y por sus numerosas panorámicas hacia el Fitz Roy o el Cerro Torre.

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Del Trail a la Aventura

Hasta Limache llegó el experimentado Álvaro Reyes y Daniela Navarrete (primeriza en las carreras de aventuras), para participar como equipo mixto en un recorrido que incluía 15 km de kayak, 25 km de bicicleta y 17 km de trekking. Estas etapas debían realizarse en menos de ocho horas a riesgo de quedar eliminados. Gracias a la experiencia en trail de Daniela quien tuvo la capacidad de marcar el ritmo en los últimos metros, la pareja logró llegar a lo más alto del pódium aventurero.

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Outours: Puerto Cisnes

Entre la carretera Austral Norte y el fiordo Puyuhuapi se encuentra Puerto Cisnes, un pueblo que originalmente se sustentaba de la pesca artesanal y que ahora se dedica a compartir con los turistas su bosque siempreverde, sus montañas cogeladas, su fauna indómita y sus cálidos refugios. Una pequeña, pero siempre abierta puerta a paisajes impresionantes e infinitas posibilidades para los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre.

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DIENTES DE NAVARINO: Un Trekking Inesperado

“Un trekking que será algo más que una prueba física para cada uno de ustedes” les advirtió una señora a 7 amigos cuando iban saliendo a comenzar la travesía de los Dientes de Navarino. Un viaje que sus integrantes no sabían que iban a realizar hasta que cambiaron los planes a último minuto en Punta Arenas. Sin mucha preparación ni implementos partieron al trekking donde cometieron un error que casi les costó caro y que les demostraría que siempre hay que mantenerse juntos en las expediciones.

Texto y Fotos: Pedro Arnaboldi Campos
DIENTES DE NAVARINO

La ventana del Yagán, mirando el canal de Beagle.

Al fin lo veíamos, ahí, a unos pasos, se erguía a un metro y medio sobre la nieve el hito 34; el blanco poste que marcaba el final de un ascenso que nos había tomado horas. Escurridizo como ninguno de los 33 que habíamos pasado a lo largo del trekking, apenas contrastaba contra las sobrecargadas nubes magallánicas y la nieve que levantaba el fuerte viento helado. Cada capa de nuestra vestimenta estaba más mojada que la anterior, el cortaviento, hacía rato que no frenaba el agua que había empapado hasta la más térmica de las camisetas; los pantalones llevaban días sin haberse secado, y los bototos impermeables de nada habían servido para el terreno por el que habíamos andado en el último kilómetro: Un colchón de 40 cm de nieve recién caída que tapaba una capa de hielo delgado que ante el mínimo peso se quebraba y dejaba sentir el agua que corría por debajo.

La altura permitía ver hacia a lo lejos una laguna de agua transparente que en su forma hacía recordar la huella de un guanaco, más atrás, se veía el canal de Beagle y al fondo se erguían verdes las altas montañas argentinas que rodean la ciudad de Ushuaia. Un paisaje increíble, pero el momento de paz que transmitía una vista así se terminó rápido, el viento comenzó a golpear aún con más violencia y hacía imposible quedarse más tiempo en aquel lugar. Caminando el cuerpo entraba en calor fácilmente, pero apenas nos deteníamos más de lo debido, el frío empezaba a pesar. Había que moverse, todavía quedaba mucha caminata si queríamos salir ese mismo día del circuito de los Dientes de Navarino y las nubes se estaban volviendo más amenazantes a cada minuto. Pero no podíamos… De los siete que habíamos salido de puerto Williams hace cuatro días, aún no llegábamos todos a la cima, faltaba uno. Sabíamos que no venía a más de 15 minutos atrás, pero cada minuto parado en ese punto empezaba a hacerse más insoportable. Decidimos avanzar y descender un poco para esperar en un lugar más protegido del viento. Un error que casi nos costó caro. 

DIENTES DE NAVARINO

Se ven solo 6 puntos (nosotros) porque faltaba el séptimo que estaba arriba esperando en mitad de la pendiente del nevado paso Virginia.

El viaje a la isla Navarino resultó de una serie de eventos afortunados. Desde un principio el plan era ir a recorrer los dientes de Navarino, por recomendación del amigo de un amigo. Tras el clásico período en que algunos se bajaban y otro se subían al viaje, compramos los pasajes a Punta Arenas. El grupo definitivo quedó conformado: 7 amigos de colegio estábamos listos para hacer un trekking como en otro momento habíamos hecho a las Torres del Paine. Pero todo se vino abajo cuando un mes antes de partir llamamos al charter que conecta Puerto Williams con Punta Arenas y nos dijeron que no había nada para la fecha. La segunda opción era ir en transbordador pero el precio era  muy por encima de nuestro presupuesto. Así tuvimos que improvisar y se nos ocurrió la idea de ir Karukinka, un parque ubicado en Tierra del Fuego, famoso por su buena pesca, sus lindísimos bosques y su ambiente de relajo.

El día de la partida armamos nuestras mochilas, agregamos cañas de pescar y más de alguno echó un traje de baño …qué poco útiles terminaron siendo esas cosas al final.

Llegamos a Punta Arenas y el primer día, destinado a comprar la comida, todo cambió. En el supermercado nos encontramos con Alfonso, el tío de uno de los del grupo que vivía en Punta Arenas. Apenas supo de nuestra frustrada expedición a la isla de Navarino, le brillaron los ojos y convencido de que nos podía poner en la isla,  se convirtió en el mejor agente de viajes del mundo. En una hora de llamadas y carreras por la ciudad, nos consiguió espacio en el trasbordador Yagán, el único que hace el cruce a Navarino, por un precio rebajado. Aceptamos la propuesta a pesar de que ello significaba un completo cambio de planes y no estábamos preparados para un trekking tan exigente.

Zarpamos de noche, junto a unos pocos extranjeros, entre ellos unos alemanes que no dejaron de agradecernos que durante la travesía los proveyéramos de unas pocas cervezas Austral. Navegamos entre islotes montañosos y escarpados, verdaderos monumentos naturales, que según los marineros son totalmente vírgenes y permiten ver  una fotografía de lo que fue la hostil tierra de hace millones de años.

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Un descanso pasado el cruce Dientes de Navarino, 760 m sobre el nivel del mar.

Después de 30 horas de navegación, llegamos a Puerto Williams, el pueblo más austral del mundo. Apenas desembarcamos nos propusimos ser eficientes, porque contábamos con el tiempo justo para hacer la vuelta en 5 días para conectar con el zarpe del Yagán que regresaba a Punta Arenas. Nos dividimos, tratamos de conseguir la mayor información posible, avisamos a carabineros que iniciábamos el trekking, y gracias a la amabilidad de la gente de la zona, en un par de horas estábamos caminando con nuestras mochilas al hombro, un GPS arrendado, una guía impresa del circuito y mucho ánimo hacia nuestro primer día de caminata.

“Un trekking que será algo más que una prueba física para cada uno de ustedes» – nos advirtió una señora cuando íbamos saliendo, y que en el momento no le prestamos mucha atención… ¡Cuánta verdad había en esas palabras!

Luego de haber caminado 40 minutos por un tranquilo camino de ripio, llegamos a la base del cerro Bandera donde a la entrada de un bosque y señalando la huella que se tenía que seguir, se encontraba el primer hito de los 38 que tendríamos que pasar para completar los 55 km del circuito. Caminamos entre Coihues, Lengas y Ñirres, hasta que divisamos una espectacular vista en altura de la cordillera de Darwin, y el canal de Beagle.

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La perrita Sofi, quien nos acompañó durante toda la travesía

  Así, con Puerto Williams a nuestras espaldas, seguimos ascendiendo durante una hora hasta donde los árboles dejaban de crecer y dejaban al descubierto la cima del cerro Bandera. En ese lugar inesperadamente se sumó un nuevo integrante a nuestro grupo: una valiente y leal perra ovejera de pelo blanco, que nos acompañaría todo el trayecto y que más de alguna vez nos ayudó a encontrar el camino. En su collar rezaba su nombre, Sophie.

Junto a Sophie, los siete en línea y separados por algunos metros, caminamos por un sendero rodeado de bosques, lagunas naturales y las caprichosas inundaciones que han creado los castores invasores con sus diques.

Seguir el camino en Navarino requiere de mucha atención ya que, a diferencia de otros trekkings, no existe una huella marcada o un solo camino a seguir. Uno solo se puede guiar por los hitos geográficos que marcan la ruta, buscando las pisadas que aún no se hayan borrado y mantener a la vista los pequeños monolitos de un par de piedras montadas que, esparcidos por el camino, ayudan a saber que se va por donde al menos un hombre ha pasado alguna vez. Cuando todo eso falla, siempre se puede recurrir al mapa del gps para reorientarse.

Caminamos un par de horas bajo un sol radiante, y aunque nos desviamos algunas veces de la línea e incluso tuvimos que subir por una escarpada pendiente de gravilla para recuperar el rumbo,  logramos llegar al hito número 8: la laguna El Salto, nuestro primer punto de campamento y primer contacto con otros caminantes del circuito: una pareja de Ingleses de 50 años, un  trotamundos de Suiza y un médico alemán, que ya habían asentado sus carpas.

Aprovechando los espacios que alguna vez exploradores más expertos habían preparado para poner carpas, armamos rápidamente las nuestras, y después de juntar leña muerta, nos sentamos alrededor de un pequeño fuego junto a la laguna a compartir historias con nuestros nuevos compañeros. El sol se rehusaba a esconderse y hasta altas horas de la madrugada seguía alumbrando tímido las afiladas puntas de los Dientes de Navarino que cercaban la laguna. Arriba un cóndor volaba con esa majestuosidad única.

A la mañana siguiente nos despertamos, levantamos nuestras carpas y empezamos nuestro segundo día de caminata por el circuito que hasta ese momento no nos había presentado mayores dificultades. Salimos de la laguna ascendiendo por una escarpada pendiente por donde resbalaba un riachuelo que nos guió hasta el punto más alto del circuito, el paso Australia (900 metros sobre el canal de Beagle). Tras caminar sobre manchones de nieve y bordear un par de lagunas congeladas, terminamos el ascenso; cruzamos los Dientes por primera vez en el trayecto y llegamos al lado sur de la isla. Desde arriba se podía ver, detrás de los bosques y lagunas, un horizonte cargado de nubes que viajaban hacia la Antártica. Nos conmovía la idea de que difícilmente íbamos a volver a estar alguna vez tan cerca del gran continente blanco.

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Laguna del Salto, primer lugar de acampada 460 m sobre el nivel del mar.

Mientras mirábamos, unas tímidas gotas de agua se transformaron, de un segundo a otro, en una lluvia torrencial. En segundos todas nuestras capas de ropa quedaron empapadas. Debíamos llegar rápido al próximo campamento. Caminamos unos 45 minutos bajo la lluvia y llegamos a la laguna escondida, el hito 18 a los pies del cerro Gabriel. Aunque el lugar nos dejaba muy expuestos, y las carpas tendrían que quedar separadas, el cerro Gabriel nos protegía bastante del viento, y ya no teníamos ánimo para seguir en esas condiciones. Armamos las carpas y saltamos adentro para protegernos del frío.

Mientras revisábamos que los cubre-mochilas hubieran protegido nuestras pertenencias, y rezábamos porque la lluvia se fuera para el día siguiente, el constante sonido de las gotas contra la carpa cesó… y empezó a caer nieve.

Esa noche dormimos inquietos, deseando que dejara de nevar y pensando lo complicado que sería caminar bajo la nieve, sobre todo porque algunos no teníamos ni guantes. Pero cuando abrimos las carpas vimos que seguía nevando. No podíamos quedarnos encerrados por lo que nos pusimos nuestras ropas, levantamos nuestras carpas y partimos en nuestro tercer día a caminar por las llanuras ahora cubiertas por una alfombra blanca. Ese día, sin embargo, descubrimos que la nieve era mucho más amistosa que la lluvia, casi no moja y caminando no se siente el frío.

En el camino nos topamos con los dos neozelandeses que habíamos visto el primer día. Aunque apenas habíamos cruzado algunas palabras teníamos una conexión especial porque sus huellas nos hacían de guía o las nuestras les servían a ellos cuando los adelantábamos en alguno de sus descansos.

El trayecto de ese día nos llevó hacia el allá famoso Paso de los Vientos. Un nombre para nada antojadizo, porque a los pocos metros de empezar el Paso, el viento hacía que cada movimiento fuera una lucha y se empecinaba en volar nuestros cubre mochilas. Eso sí,  las vistas compensaban premiando a cada paso con postales únicas compuestas por la nieve, los arboles, las lagunas y los cerros.

Lástima que apenas bajamos de los 700 m. sobre el nivel del mar, la nieve a la que nos habíamos acostumbrado dio paso a la lluvia y debimos buscar refugio nuevamente. El problema fue que, había caído tanta agua, que toda el área estaba completamente empapada. La turba que bajaba de las montañas y se conectaba con la laguna Martillo, estaba toda atestada de riachuelos que hacía la idea de poner una carpa algo imposible. Empezamos a desesperarnos cuando descubrimos debajo de un conjunto de Ñirres una carpa. Se asomó un hombre y reconocimos a la pareja de ingleses. Nos miraron con compasión y no se quejaron de que armáramos nuestro campamento pegado al de ellos pues no se veía ningún otro lugar habitable. En los pocos pedazos de turba  apenas cabían nuestras tres carpas.

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El largo camino de subida nos iba distanciando a mediada que caminábamos para cruzar el paso Virginia, el último ultimo paso antes de cruzar de vuelta hacia el lado norte de la isla (donde está Puerto Williams).

   Aunque las carpas quedaron inclinadas, sobre raíces y mucha humedad, a esas alturas, estar bajo techo fue una bendición. No nos quedaba casi nada de ropa seca, y estábamos cansados, pero aún un quedaba un día completo de caminata para salir del circuito, y si seguía lloviendo iba a ser imposible llegar para el zarpe del Yagan. Esperando lo mejor y con un grito de ánimo de “Mañana Salimos” nos encerramos en nuestras carpas. El frío hacía muy poco apetecible la idea de ir a buscar agua así es que para cocinar nuestros tallarines de esa noche no quedó otra que ocupar una bebida  isotónica azul. Le dimos un  tarro de atún a Sophie, y con el estómago lleno nos propusimos dormir.

Cuando despertamos un canto pájaros acompañaba un silencio maravilloso. La lluvia había cesado. Sin esperar más, nos pusimos la última ropa seca que nos quedaba, comimos nuestras barras de cereal y frutos secos, e iniciamos la caminata final a primera hora de la mañana. La subida para llegar al último paso que nos devolvería al lado norte era de lo más variada. Partimos caminando sobre raíces y bajo la sombra de Coihues y Lengas, donde un dique abandonado de castor nos sirvió de puente, luego pasamos por una zona escarpada de rocas sueltas y rojizas, y llegamos a  una loma ancha cubierta  de nieve y hielo. El viento empezó a soplar con más fuerza por lo que nos concentramos en llegar arriba sin detenernos para evitar que el clima empeorara.

Al fin lo veíamos, ahí a unos pasos se erguía sobre la nieve el hito 34. Habíamos llegado a la cima del paso Virginia. Un lugar que la guía de bienes nacionales, un esencial de este trekking, resume como:

«¡CUIDADO! Si avanza más allá de la pirámide de piedra, que señaliza el HITO nº 34, para admirar la hermosa vista sobre la laguna del Guanaco y el canal Beagle, debe considerar que el borde es una inestable cornisa de nieve, que se sostiene sobre un precipicio de 300 m. de altura. Además, en toda esta área es frecuente la ocurrencia de violentas e imprevisibles ráfagas de viento, que pueden desestabilizarlo y arrastrarlo cerro abajo.»

En ese momento uno de nuestro grupo se había rezagado y nos detuvimos a esperarlo. Pero el viento comenzó a soplar cada vez más fuerte y era imposible seguir ahí estáticos. Debíamos movernos o nos íbamos a congelar. Decidimos avanzar para buscar un lugar protegido pero el camino nos llevó a un punto peor. Parados en la mitad de la fuerte pendiente que desciende hasta la laguna Los Guanacos, nos dimos cuenta que la posibilidad de resbalarse y caer era real. Estábamos en una encrucijada, subir se hacía imposible por lo resbaladiza de la pendiente, quedarse era insufrible por el frío y bajar era distanciarse aún más del rezagado que con cada paso que diéramos se le iba a hacer más difícil vernos.

 Estábamos quietos en la mitad del descenso cuando desde lo alto nos llegaron gritos que traía el viento: ¡¿Por dónde es el camino?¿Donde están?¿Me escuchan?! Todos intentamos gritar al unísono para que nuestro amigo nos escuchara pero el viento se llevaba nuestros gritos muy lejos. Desde donde estábamos la angustia crecía porque veíamos que si se equivocaba de camino la posibilidad de caerse era altísima.

Después de varios minutos que nos parecieron horas, vimos a lo lejos la silueta negra de nuestro amigo que por fin había encontrado el camino que bajaba por la pendiente. Fue una explosión de felicidad. Aunque nos ganamos un merecido reto por haberlo dejado atrás, al poco rato el nerviosismo dio paso a las bromas y ya todos juntos pudimos continuar con nuestro descenso. Todos aprendimos una buena lección que jamás olvidaremos. Jamás hay que separarse.

El sol salió para acompañarnos durante la última parte de nuestro trayecto. Lo disfrutamos sentándonos un largo rato en una ladera con pasto al lado de la laguna Los Guanacos. Al fondo, el canal de Beagle cercaba los cerros argentinos y una brisa fresca nos llenaba de paz.

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Día 3 caminando entre matorrales nevados hacia la laguna Martillo (donde hicimos el ultimo camping), antes de que volviera a empezar a llover torrencialmente.

  Durante nuestro descenso final caminamos de nuevo bajo los bosques que fueron la tónica del paisaje y justo cuando creíamos que Navarino ya nos había mostrado todo lo que tenía, nos dimos cuenta que la línea punteada que habían puesto en esa zona final en el mapa no era antojadiza: El suelo se convirtió en un hondo barro que se empecinaba en sacarnos los bototos en cada paso. Luego de más de una hora de caminata pegajosa, llegamos, finalmente, a la calle que conecta con Puerto Williams. Lo habíamos logrado, volvimos a la civilización. Fueron sólo 4 días, pero fueron 4 días inolvidables en los que estuvimos solos en una conversación única con Magallanes. Aquí la guía reza: “dese un tiempo para mirar atrás y contemplar la cadena montañosa por la que ha circulado en estos días.”

Aunque Navarino aún no había terminado, pues estábamos a nada menos que 3 horas de Williams, emprendimos la vuelta por esa carretera con felicidad. Por suerte un camión maderero nos recogió y nos dejó de vuelta en el pueblo. Ahí encontramos en la puerta del hostal “Refugio El padrino” un cartel que rezaba: entre, si no hay nadie, tome una cama y después arreglamos. Este cartel complementaba el increíble cariño de la tia Cecilia, la dueña, quien nos recibió con toda la amabilidad  que caracteriza a la gente en este recóndito lugar. Aquí compartimos las anécdotas del trekking con otros viajeros del mundo que ya lo habían hecho o se estaban preparando para hacerlo, y por pura coincidencia nos encontramos con el suizo de nuestro primer campamento, quién nos regaló una foto en donde capturó justo el momento en que nos habíamos separado de nuestro amigo.

Comimos unas exquisitas empanadas de centolla magallánica en el pueblo y nos subimos de vuelta al Yagan. A los pocos minutos de ponerse en movimiento, mirando hacia atrás veíamos Puerto Williams alejarse, y al final, sólo los dientes se alzaban afilados sobre el estrecho, contrastando contra el cielo azul.

Había terminado nuestra increíble experiencia en “El trecking más extremo del mundo”. Un trekking al que todos prometimos volver a hacer algún día, eso sí, esa vez iremos con el equipo contra agua adecuado.

OUTOURS: Aventuras en Panguipulli y sus alrededores

En la comuna de Panguipulli y sus alrededores se puede vivir un turismo exclusivo donde el deporte y la naturaleza confluyen. En este lugar – en medio de la ruta Sietelagos – se puede vivir experiencias en kayak y rafting en sus lagos y ríos, hacer trekking y montañismo, y descansar en las termas. Panguipulli ofrece la mejor combinación, la que todos buscamos en nuestras vacaciones: aventura y relajo.

Texto Sofía Rojas / Fotos: Francisco Ibarra, André Pérez Jara

OUTOURS Aventuras en Panguipulli

En la zona sur del Parque Nacional Villarrica, con los bosques más longevos de la zona. Un lugar perfecto para hacer camping y senderismo este verano.

Las rutas del Parque Nacional Villarrica

Para conocer los lugares más atractivos de Panguipulli y otras zonas menos conocidas que hay que descubrir, Turismo Chumay ofrece variados tours. El más recomendado es el Tour termal con una duración de 2 días. Éste comienza con el recorrido de las principales zonas de Panguipulli y la visita a los lagos Pullinque y Calafquen. Además en el tour se obtiene una vista de los volcanes Quetrupillan, Lanín, y Villarrica. Para finalizar la primera jornada, se llega a Coñaripe para alojar en el Hostal Chumay,  a orillas del lago Calafquen

OUTOURS Aventuras en Panguipulli

El volcán Villarrica es uno de los atractivos de la zona más versátiles: ideal para hacer ascenderlo en invierno y en verano.

Al día siguiente la experiencia comienza con un trekking por los senderos del Parque Nacional Villarrica, entre bosques milenarios y selva valdiviana. Luego se hace una visita al glaciar Pichillancahue, con vista a los volcanes de la zona. El día termina con el merecido descanso en las Termas Geométricas.

OUTOURS Aventuras en Panguipulli

Kayakistas disfrutando de la actividad en el Lago Pirihueico.

Otro de los reconocidos tours de Turismo Chumay es el paseo a caballo por el Cerro Mili Mili. Su ruta se adentra en los terrenos de la comunidad Mapuche Traitraico, en medio de zonas desconocidas de bosque valdiviano. Además en el recorrido se puede ver los cambios estacionales que ocurren, entre el abundante bosque siempre vender y el desierto de altura que se encuentra al borde del volcán Rucapillán.

También Turismo Chumay ofrece paseos por excelentes ruta de trekking y de Mountain bike en el Parque Nacional Villarrica y tours fotográficos. Más información en turismochumay.cl

OUTOURS Aventuras en Panguipulli

Uno de los mejores tours en kayak que ofrece Raíces de la Patagonia es hacia la playa Pozo de Oro. Foto: André Pérez Jara.

Travesía en kayak hacia una playa desconocida

Una de las rutas en kayak más atractivas de la zona, que se puede realizar con Raíces de la Patagonia, es la travesía por el Lago Pirihueico llamada Pozo de Oro. Se trata de un tour de unos 40 minutso en kayak en una ruta hacia la playa Pozo de Oro, una playa virgen, donde “tenemos una privilegiada vista del volcán Mocho-Choschuenco y a sus pies la Reserva Biológica Huilo Huilo y el pueblito de Puerto Fuy, es muy fácil apreciar diversas aves como la Martín Pecador, Pato Capuccino, Patos Correntinos, Chincol, Pitíos, Loros Barranqueros, Garzas, entre otras” – detalla André Pérez a cargo del tour.

OUTOURS Aventuras en Panguipulli

El Lago Pirihueico, perteneciente a la ruta Sietelagos en la comuna de Panguipulli, es un atractivo turístico imperdible de la zona.

Además en este lugar se obtiene una tranquilidad y calma absoluta con un paisaje natural desconocida, en esta playa a orillas del lago Pirehueico, con arena blanca y aguas turquesas. Además André explica que es fácil poder encontrar hermosas “esculturas” en madera que nos regala la naturaleza esculpidas en viento, agua y arena que le dan un toque paradisíaco a la playa.

Ahí los visitantes pueden bañarse, tomar sol o reponer energías con un mini snack saludable – incluido en el tour para recoger nuevamente los remos, subirse al kayak y entrar al agua para volver al punto de inicio, por detrás de una pequeña isla hacia Puerto Fuy. Este tour dura en total unas 2 a 3 horas aproximadamente.

OUTOURS Aventuras en Panguipulli

En el Parque Nacional Villarrica cuenta con distintos senderos para el trekking, circuitos para paseos en bicicleta, zonas para avistamiento de aves en medio de espectaculares paisajes.

Nuestros guías tienen la misión de limpiar y recoger toda la basura que vean en el lago y playas, siempre que la capacidad de carga por kayak nos lo permita. Lo mismo se inculca a nuestros turistas. Que al mismo tiempo que podemos realizar una actividad podemos ayudar al medio ambiente y crear consciencia sobre la contaminación.” – agrega André Pérez de Raíces de la Patagonia.

Rafting en el río Fuy

El río Fuy es uno de los mejores ríos de nuestro país para el rafting; una experiencia que no puedes dejar de vivir si vas a la zona.

Rucapillán ofrece la expedición con todo el equipo necesario: puede ser medio día de rafting o el programa floating y rafting familiar.

OUTOURS Aventuras en Panguipulli

Un grupo en rafting dándolo todo en los entretenidos rápidos del rio Fuy.

El primero comienza desde la base de Rucapillán en Choshuenco camino al río Fuy. Luego de una instrucción técnica y de seguridad previa, se procede a ponerse el equipo necesario: el traje de neopren, contra vientos, chaleco salvavidas, cascos y botines de neopreno, comienza el descenso, por los rápidos de aguas turquesas y cristalinas que caracterizan a este río. El río Fuy es clase III-IV apto para todos los niveles sin necesidad de experiencia previa.

El rafting bajando el río es de aproximadamente de una hora y diez minutos “de pura adrenalina mezclada con la magia de ir flotando a través de un valle entre bosque nativo en uno de los mejores ríos en Chile para este deporte.” –describe Christian Labraña de Rucapillán. Según comenta el experto, esta experiencia termina con un delicioso snack donde podremos conversar sobre esta inolvidable experiencia, que se puede realizar de octubre a mayo.

Una novedosa actividad que también ofrece Rucapillán es Floating y Rafting Familiar en el Río Fuy Bajo. Esta zona del río es clase II y no se requiere experiencia para realizar el tour. Consiste en el mismo equipo que el rafting: trajes de Neopreno, corta viento, chaleco salvavidas, casco, botines de neopreno, pero se trata de un viaje por el río. Es un recorrido de 1 hora aproximada, con una vista privilegiada al Volcán Mocho Choshuenco en todo el trayecto; en el río podremos apreciar aves como el Pato Corta Corriente, el Martín Pescador, Cormoranes.

Está especialmente diseñado para grupos familiares debido a la tranquilidad de las aguas en esta expedición.

Termas geométricas

Este lugar en unos de los espacios más gratificantes de la zona. A 16 kilómetros del camino que une Coñaripe y Pucón, en medio de los bosques nativos del Parque Nacional Villarrica, se encuentran las Termas Geométricas.

Éstas son cerca de 60 fuentes de agua pura termal, de altas temperaturas (80°) que brotan de una quebrada. Para bañarse, los dueños al armar este lugar, tallaron cerca de 20 pozones dispuestos a lo largo de quebrada, en 450 metros. Todos unidos por una pasarela de madera y lo mejor de todo, en medio de una naturaleza impresionante: bosques nativos y abundantes.

OUTOURS Aventuras en Panguipulli

Bañarse en una terma, tal vez sea la mejor actividad que se puede hacer al aire libre con gusto todos los días del año, porque se está en su plenitud en el frescor del bosque si es verano, o si amanece, llueve, nieva, o empieza a oscurecer.” – comenta Germán del Sol arquitecto del lugar, en la página web.

Esta pasarela permite recorrer la quebrada y los pozones según el gusto de cada uno y a la hora que uno desee. Cerca de cada pozón hay un lugar para cambiarse mirando el bosque, con lockers con candados, baños y terrazas para descansar.

OUTOURS Aventuras en Panguipulli

Ubicadas medio de los bosques nativos del Parque Nacional Villarrica, las termas geometricas entregan el mejor momento de descanso.

Además cuenta con un quincho para hacer un picnic o bien comer los ricos sándwiches y kuchen que ofrecen en el lugar en un espacio con fuego abierto. Un lugar ideal para purificarse y estar en calma inmerso en la naturaleza del Parque Nacional Villarrica.


Dónde comer

Restaurant Chauquen

Este restaurante ubicado el el km. 7 de la ruta Panguipulli Lanco, cuenta con preparaciones para todos los gustos. Sin embargo, su carta se ha hecho exitosa por la variedad de platos de pescados y de maricos, además de sus famosos quesos. Hay días también en que se ofrece Tenedor Libre. Contacto: +5699434 4722.

Restaurante El Mirador

Ubicado frente al lago Panguipulli con una excelente vista al lago y los volcanes del sector, este restaurante ofrece exquisitas y novedosas preparaciones con productos de la zona elaborados con los sabores de la cocina internacional, una variada carta de tragos y un ambiente acogedor. Más información: restaurantelmirador.cl


Dónde dormir

Hotel Elizabeth de Coñaripe

Este es el único hotel que se encuentra en la ciudad de Coñaripe, en un lugar de gran belleza natural. Además está ubicado a solo 17 kms de las Termas Geometricas y otros centros termales y turísticos, del lago Calafquen y Lago Pellaifa. Cuenta con cómodas habitaciones, excelente servicio y también los mejores pasteles de la zona. Más información: hotelelizabeth.cl

Borgolafquen

Este lugar cuenta con cabañas de distitnas capacidades: de 2, 5 y 8 personas ubicadas a orillas del lago Panguipulli. Cuenta además con un muelle, sala de reuniones, quincho y lo mejor de todo, ofrecen para arrendar kayak y tablas de SUP para recorrer el lago en cualquiera de las disciplinas. Reservas: borgolafquen.com

Rucapillan

Además de contar con las mejores expediciones en Rafting, este lugar ofrece dos opciones para dormir: hotel y cabañas. Sus 13 cómodas habitaciones cuentan con vista al lago Panguipulli y sus 9 cabañas están completamente equipadas, con capacidad para 2 o 5 a 6 personas. Más información: rucapillan.cl

OUTOURS Aventuras en Panguipulli

La variedad de deportes posibles en medio de paisajes espectaculares hacen de la comuna de Panguipulli uno de los destinos predilectos del sur de Chile todo el año.

Trekking nocturno en Santa Elena de Chicureo este 7 de enero

Un panorama imperdible a sólo 25 minutos de Santiago y que se ofrecerá gratis este sábado 7 de enero, para todos quienes buscan una experiencia distinta estas vacaciones de verano.

El valle de Santa Elena de Chicureo destaca principalmente por su maravilloso entorno verde y durante los últimos meses, se ha posicionado como un excelente lugar para la práctica de deportes outdoor, gracias a la organización y seguridad que ofrece a sus visitantes el proyecto inmobiliario.

Debido al interés de familias y aficionados en visitar sus circuitos, Santa Elena preparó especialmente un trekking nocturno, abierto a todo público, para inaugurar las vacaciones de verano. Éste se realizará gratis el sábado 7 de enero a contar de las 19:30 horas.

La duración aproximada es de 2 horas, durante las cuales se recorren 950 mts. en subida hasta el sector de Punta Bosque, donde se podrá disfrutar de una espectacular vista nocturna de la Ruta 5 Norte y del proyecto inmobiliario Santa Elena. El recorrido es apto para toda la familia y es dirigido por un guía especializado. El único requisito es llevar una linterna frontal, además de zapatillas y ropa adecuadas para la actividad. La salida es en el Club Santa Elena, ubicado en Av. Santa Elena 200, Colina.

Para participar, sólo hay que inscribirse previamente en el correo info@clubsantaelena.cl

Joven chileno realiza el primer gran avance hacia un turismo inclusivo en Torres del Paine

Álvaro Silberstein logró completar el circuito W del Parque Torres del Paine, acompañado por 10 acompañantes en una silla de ruedas hecha especialmente para trekking. Gracias al aporte de empresas privadas y al apoyo de The North Face, el logro del ingeniero podrá ser replicado, pues la silla que utilizó será ahora administrada por la Asociación de Hoteles y Servicios de Turismo de Torres del Paine para que más gente con discapacidad pueda recorrer el parque.

Texto y fotos: Wheel The World.

Sólo el 31% de parques nacionales chilenos cuenta con algún elemento de accesibilidad para personas con discapacidad. Una realidad que para los 2,8 millones de personas con problemas para desplazarse ha significado no poder cumplir el sueño de alcanzar hitos naturales inigualables que ofrece nuestro país.

Por eso, la iniciativa de Álvaro Silberstein bautizada como Wheel The World y el apoyo de The North Face -quienes entregaron la indumentaria necesaria para la expedición- marcó un hito y un primer gran paso para lograr la inclusión de personas con discapacidad en los circuitos y trekkings nacionales. El ingeniero se las arregló para conseguir el aporte de 11 mil dólares para financiar el viaje hacia 3 puntos íconos del Parque Torres del Paine como lo son el Mirador Base, los Cuernos y el Glaciar Grey.

El viaje duró 7 días -5 días en el parque- y lo acompañaron 10 amigos del colegio, que lo ayudaron a trasladarse en la silla especialmente diseñada para trekking llamada Joelette, la cual fue confeccionada en Francia para personas con discapacidad y que tuvo un costo aproximado de 8 mil dólares.

“La experiencia fue increíble para mí, mis amigos y las personas con las cuales interactuamos en el parque. Esta fue la primera de muchas expediciones que queremos hacer. La idea es identificar y promover actividades outdoor en lugares turísticos del país, y así hacerlos inclusivos y que todos puedan disfrutar de ellos”, narró Silberstein, quien sufrió un accidente automovilístico a los 18 años, que los dejó con cuadriplejia.

El viaje y la donación de Wheel The World ya está dando frutos. La nueva silla adaptada la usará una familia el 14 de enero para recorrer el parque junto a un niño con parálisis cerebral. “La invitación está para que otras personas con discapacidad disfruten de la octava maravilla del mundo. Es una aventura totalmente factible. En nuestro equipo no había ningún experto en trekking y lo pasamos espectacular”, agrega Silberstein.

El coyhaiquino Pablo Mautz se consagró en el Hi-Tec Outdoors Week

Ya comienza a ser tradición. Tras recibir a más de 200 ciclistas de la categoría Mountain Bike, la hermosa Villa Cerro Castillo, a 67 kilómetros de Coyhaique, acogió a 70 cultores del trail running en una nueva edición del Hi-Tec Outdoors Week.

Fotos: Juan Puebla.

En una competencia que su organizador, el ex tenista Phillip Harboe, define como “un paseo de curso”, reinaron el compañerismo, la solidaridad, y por supuesto los corderos al palo y cervezas artesanales, con que los propios habitantes del poblado agasajaron a los competidores después de cada una de las tres jornadas de carrera, para compartir y disfrutar una experiencia deportiva y humana única.

La corrida se desarrolló en tres días consecutivos, con distancias de 17, 5; 15, 5 y 10 k, respectivamente, por paisajes de lagos, campos, cerros, y selva patagónica. Mención aparte merece el tercer tramo, que arrancó desde el pueblo hasta la laguna bajo el glaciar del Cerro Castillo, punto de meta que varios competidores experimentados y extranjeros calificaron como “el más lindo del mundo”.

En las tres etapas, los ganadores de la general fueron la consagrada Marlene Flores, en damas, y el joven corredor de Coyhaique Pablo Mautz, la nueva revelación del running chileno, en varones. El coyhaiquino, quien corría su primer trail, marcó tiempos de 1 hora 28 minutos el primer día y 1 hora 07 minutos en la segunda y tercera jornada. Los tiempos de la ya mítica Marlene Flores fueron 1 hora 46; 1 hora 27 y 1 hora 24, respectivamente.

Mautz se declaró “feliz, agradecido y más enamorado que nunca de la Patagonia”, prometiendo volver el 2017. Para esa versión, el desafío de la organización será incorporar dos o tres disciplinas más, aparte del trail y el mountain bike,  para hacer del Hi-Tec Outdoors Week el evento de deporte aventura más completo y entretenido de nuestro país.