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Espeleología: esa gran desconocida

Muchos no saben lo que significa la palabra, a otros no le interesa y a algunos le asusta. Sin embargo, la espeleología es un mundo aparte, donde la exploración de cuevas y cavidades subterráneas puede ser una pasión y adicción. Este es el caso de Natalia Morata, espeleóloga que ama bajar a las profundidades.

Texto: Natalia Morata

No es de extrañar que la gente te mire raro cuando les cuentas que tu pasión es la espeleología. Los que no saben, a medida que van entendiendo de qué se trata, comentan que tienen claustrofobia y que eso no es para ellos. Los que saben no acaban de entender cómo nos puede atraer tanto a los “espéleos” la humedad, el barro, arrastrarse, cargar tanto peso por pasos ínfimos y todo ello durante horas y horas en la más plena oscuridad. Pero si quieres seguir el camino del agua, no queda más remedio. Eso es lo que motiva al espeleo: seguir el camino que el agua ha excavado en la roca.
En mi caso todo empezó a principio de los 90, cuando hice un curso de iniciación a la espeleología en mi Cataluña natal, en una época en que la iluminación era con carburo. Mi relación con la naturaleza había sido a través del senderismo y trekking, pero nada técnico. Así que mi primer contacto con las cuerdas y anclajes fue directamente en clave espéleo. Esto significa varias cosas. A diferencia de otras disciplinas en las que se usan cuerdas, en la espeleología las cuerdas son estáticas, los anclajes casi siempre son fijos y la progresión suele iniciarse de arriba hacia abajo.

La actividad espeleológica
Es una práctica que se realiza en equipo pero que exige total autonomía en la progresión a cada componente del team. La progresión en el medio subterráneo requiere de una mezcla de técnica, destreza en los movimientos, delicadeza para no provocar derrumbes, resistencia física y, sobre todo, fuerza mental.
Es quizás este último elemento el más decisivo para poder disfrutar de la actividad. Normalmente el espéleo inicia su actividad cuando otros la dan por semi-acabada. No es inusual que, para llegar a la boca de una cavidad ya explorada, haya que realizar ascensos de varias horas con bastante peso a la espalda con el equipo personal y comunitario y en un atuendo que escandalizaría a la mayoría de montañeros. Si bien ha habido algo de evolución en el calzado y ropa usados en espeleología, en un medio tan agresivo como el subterráneo, las botas de agua y el overol de poliéster siguen estando de rabiosa actualidad por su efectividad, resistencia y adherencia. Por una razón meramente de peso y volumen, las botas de agua se siguen usando tanto dentro de la cavidad como en la aproximación, por larga y escabrosa que ésta sea.

Topo au pied de la cascade avec Stéphane, Natalia et Michel

La atracción de adentrarse
Tras una pausa de preparación (que incluye secar los pies, si se puede), empieza la acción, que puede durar desde varias horas a varios días, dependiendo de la cavidad que se vaya a hacer y de muchos otros factores ya que, bajo tierra, el tiempo es algo complicado de controlar.
Al igual que en otras disciplinas de montaña, en espeleología también hay grandes simas (cavidades verticales) y cuevas (horizontales) con récords de profundidad que, a día de hoy, se sitúan en más de -2km; con salas inmensas en las que cabrían las catedrales más grandes de Europa o varios Boeing en fila. En mi caso, no cuento con ninguno de los grandes en mi currículum. Sí, cuento con travesías de más de 1 día en las que debes superar grandes desniveles, cruzar lagos, grandes tubos fósiles, salas de gigantescas formaciones, o bien grandes verticales en las que puedes tardar casi 1 h en descender un pozo de casi 250 metros en aéreo… ¡calculen cuánto en remontarlo!
No obstante, lo que suele atraer a muchos espeleólogos (más y menos veteranos) es explorar cavidades nuevas, adentrarse en esas fisuras en la roca y encontrar el paso del agua hasta llegar al río subterráneo y, ojalá, acompañarlo hasta su salida al exterior o resurgencia al mar. Un camino por el que nunca antes ha pasado ningún ser humano.

La perte de l'Avenir

La espeleología kárstica
En las zonas del planeta donde se da la piedra caliza, es decir, en zonas templadas donde hace cientos de millones de años hubo arrecifes de coral, es donde se puede practicar la espeleología kárstica, también llamada alpina cuando la progresión es eminentemente vertical.
La exploración de este medio subterráneo natural se remonta a finales del siglo XIX con las primeras incursiones científicas del francés Édouard Alfred Martel, quien fundó en 1895 la Sociedad Espeleológica de Francia. Sin embargo, fue sobre todo en los años 70 del siglo pasado cuando se inició la exploración sistemática de las grandes zonas de caliza en Europa, a cargo de grupos de espeleología organizados bajo el patrocinio de las respectivas federaciones nacionales. Desde entonces y hasta hoy, la exploración coordinada y sistemática ya no se circunscribe solo al continente europeo, sino que se ha extendido a todas las zonas kársticas del planeta. De igual modo, tampoco se ha limitado a las zonas fósiles o secas del medio subterráneo, sino que, gracias al desarrollo y perfeccionamiento de las técnicas de espeleobuceo, la exploración ya no se acaba al llegar a un sifón o zona inundada.
De la mano de la evolución de las técnicas y equipamiento de progresión subterránea, también se han perfeccionado los protocolos y métodos de rescate espeleológico. La progresión en espeleología tanto deportiva (es decir, en cavidades ya conocidas de las que existe una ficha técnica) como de exploración (cuevas vírgenes) exige altas dosis de conocimientos técnicos espeleológicos pero, sobre todo, prudencia. La prudencia incluye considerar si nos encontramos en un entorno donde haya alguien en superficie que pueda venir a sacarnos en caso de accidente o problema, cosa bastante difícil en países donde no se practica la espeleología de manera regular y organizada.

© Centre Terre_887prospection2-camp-du-futur-Serge-Caillault-1

Explorando la Patagonia como miembro de Centre Terre
Al llegar a Chile hace más de 6 años una de las cosas que tenía claro es que no podría hacer espéleo o, por lo menos, no en mucho tiempo, a menos que contactara con Centre Terre, la asociación espeleológica francesa que llevaba explorando las islas kársticas de la Patagonia chilena desde los 90. Lo que los franceses habían encontrado en esos paisajes de caliza de ensueño no eran solo cuevas (de entre ellas, una gran cavidad de -376 metros) sino que, además, sus exploraciones se habían visto premiadas con el descubrimiento de formaciones rocosas únicas, de los glaciares de mármol o incluso de pinturas rupestres. Para no haber cuevas kársticas en Chile, ¡esto era el jackpot de la espeleología!
Fue en 2013 cuando finalmente pasé a formar parte del equipo de exploración de la expedición Última Patagonia 2014 a la isla Diego de Almagro (latitud 51ºS), una de las más ambiciosas a nivel logístico de Centre Terre. Durante dos meses realizamos una prospección minuciosa de los lapiaces y resurgencias en busca de cavidades. La espéleo en Patagonia se caracteriza por la inminencia. El tiempo de exploración lo marca, sobre todo, el agua. Los casi 10m3 por metro cuadrado anuales de lluvia que caen en los archipiélagos Madre de Dios y Diego de Almagro hace que las incursiones subterráneas duren relativamente poco debido a las súbitas crecidas. Para poder avanzar efectivamente en la exploración y topografía de la cavidad, las instalaciones suelen ser las mínimas y lo menos intrusivas posible, usando muchos anclajes naturales, sin que por ello dejen de ser efectivas para evitar al máximo los accidentes.

© Centre Terre_florian-chenu-grotte Sandéconer1

Los accidentes y rescates
De hecho, los accidentes pueden ocurrir en cualquier momento, incluso entre los más experimentados. La caída de un compañero en un pozo de 7 metros, estando a una profundidad d -80 en una cavidad situada tras un macizo ubicado a más de 3 horas -a paso normal- del campamento base, supuso activar el protocolo de rescate liderado por Bernard Tourte, jefe de la expedición y presidente del Espeleosocorro francés. La operación de rescate y porteo hasta el campamento, por un terreno muy escabroso, nos tomó más de 1 día a un equipo experimentado de 20 personas bajo unas condiciones meteorológicas execrables. En zonas extremas, es imprescindible que el equipo de expedición tenga formación en espeleosocorro, que incluye la estabilización de un herido y la extracción en camilla desde varios metros de profundidad a la superficie, así como el porteo hasta un lugar seco y seguro.
Cada dos años, el Spéléo Secours Français, organismo creado por la Federación Francesa de Espeleología y uno de los pioneros en técnicas de rescate subterráneo, organiza cursos internacionales para espeleólogos de todos los rincones del mundo. La experiencia en Patagonia y la imposibilidad de practicar espeleo en Chile me motivaron a tomar parte en el curso que se organizó el año pasado en Vercors, Francia. En la intensa semana de prácticas junto a espeleólogos procedentes de varios países, se aprenden y repasan todos los sistemas y técnicas de extracción del herido en camilla así como los sistemas de comunicación subterráneos más eficaces actualmente. La idea es no tener que usar nunca las técnicas aprendidas pero es parte esencial de una buena organización –sobre todo a nivel de gran expedición- que todos los miembros sepan actuar en caso de necesidad.
Con esta idea y a sabiendas que poca espeleo se puede practicar en Chile es que me preparo para la próxima expedición de Centre Terre. Para los que amamos el olor de la roca mojada y esas grietas furtivas que intentamos penetrar siguiendo las huellas del agua, para los que vibramos con esa fría e intensa oscuridad y silencio, que solo rompe el goteo o brotar del agua, la espéleo es una adicción que nunca se supera, así que no queda más remedio que seguir buscando el camino del agua allí donde uno esté.

REC :
Para aprender más
Aquí te entregamos una selección de enlaces para que conozcas en profundidad algunos temas de espeleología :
www.centre-terre.fr

www.speleo-secours-francais.com

www.ffspeleo.fr

www.espeleologia.cat

Cantabria PO37 Xavier Poquet

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