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En la región de Los Ríos Futangue Challenge

En el día de San Valentín, esta compe no solo regaló besos y abrazos. Con distancias de 10, 18, 30 y 60K en un entorno de bosques, lagos y volcanes, el Merrel Futangue by Garmin hizo que sus corredores gozaran de una serie de senderos sin igual y desafíos de desnivel extremo. Para los de corazón y piernas más duras, también hubo una buena pelea, ya que estaba la posibilidad de llevarse puntos para el Ultra Trail de Mont Blanc.

Texto: Tito Nazar Fotos: Francisco Ibarra

El Parque Futangue es un parque privado de 12.500 hectáreas que van desde las orillas del famoso lago Ranco hasta meterse más al norte por el cordón del Caulle. Frondoso verde de la impenetrable selva Valdiviana; recuerdo que mientras íbamos camino a la zona de la carrera me imaginaba a los colonos abriéndose paso por esas pasturas cabronas como ellas mismas. ¡Los invito a instruirse cómo se poblaron esas zonas! Y de pasada intentar entender los titánicos esfuerzos hechos hace no tantos años por grandes de la historia, anónimos hoy, de los cuales pocos quedan vivos.

Salimos a las 05:00 desde Santiago, para llegar a las 15:30 horas al camping que está frente al Parque. ¡Y qué fenómeno ese camping! 10 mil pesos diarios p/p y sin agua caliente. Siempre recuerdo que la gente se queja que Torres del Paine es el camping muy caro; pollos rosados, no cachan nada.

Sábado, empieza todo con la entrega de kits y charla técnica, que es en, el fondo: no dejes basura, no te pierdas mono si está clarito el camino y detalles menores, como que en la categoría de 60K podrían ser atacados por perros. Un corredor se notaba urgido y habló de jaurías; al final se sabría que eran un par de perros de esos que siguen las ruedas de los autos. El civilizado trotador de trail, muy conectado con la natura, temiéndole a los perros, ¡fenómeno!

Al tuto. Nos levantaríamos a las 08:00 para ir en auto a un estacionamiento a esperar unos 4×4 que nos llevarán a la zona de partida. Algo caótico esa trepada, pero siempre se lograba llegar. De ahí nos toca caminar como 20 minutos a la partida. ¡Por fin! Allí nos esperan las carpas, una zona de cocina, baños químicos (considero que muy pocos para 650 corredores de senderos), escenario y premios a la vista.

Me tocó correr la carrera de 30K, 60 no es lo mío aún, no me siento listo para ser un “Ultraman”.

Recuerdo en el camping había 3 chicos que iban por los 60; dos de ellos lo hacían por primera vez. A Andrés y a Francisco les pregunté cómo se sabía que se estaba listo para esas distancias: el primero ya le ponía como 20K a diario y descansaba solo un día, el otro man, Francisco, era más del Kilian (Jornet, se entiende) style, sintiendo el cuerpo y con entrenamiento ordenado, pero no tan chacal como Andrés.

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 Némesis

Había una niebla considerable en la partida, se notaba que arriba, en las cimas de los cerros, se estaría sobre los colchones blancos; la gente quería llevar chaqueta de agua.

Ésta era mi primera carrera de Trail Running propiamente, pues mi primera competencia fue un Sky Running. El desnivel acá era considerable, pero como el oxígeno estaría siempre presente, pensé que me sería más fácil. Solo que no conocía la ruta. Nadie la conocía.

10:30 y parten los 30K. Yo comencé en el centro, tirado levemente hacia la parte de atrás del grupo. En lo personal, ya estaba desesperado por correr la noche anterior: por fin escuchaba 5,4,3,2,1: ¡Y wapá! No puedo correr porque hay un cuello de botella por un puente. Pasado el puente veo el ritmo y decido ponerle un poco, y pasar la gente por fuera del camino. Ya empieza por fin el jadeo que, como sabemos, cuando uno da lo mejor de sí, no termina hasta la meta misma.

Aparece lo que yo llamo mi némesis 1: un tipo que nunca le vi la cara, pero sí sus zapatillas negras con rojo, y que haciendo gala de su power, me pasa en un plano. “Ya, la vendí no más, se fue” -pensaba. Sucede que en la subida siguiente me acerco a este tío. ¡Y lo paso! ¡Genial, un plano leve y listo! Entendía la dinámica: a ese cabrón solo le ganaría en las subidas; en plano y bajadas, probablemente, me haga tragar polvo.

No exagero si cuento que nos pasamos unas 12 veces. Ya era costumbre verlo; recuerdo que decidí dar la pelea a este buen hombre (seguro imaginan que no lo llamaba así en mi cabeza) y , ya está, que gane el mejor. En algún momento algo pasó pero recuerdo que no lo vi más… ¿Se habrá quemado?

Subir, subir, subir. A todo esto imaginen que la carrera ocurría en un paisaje donde las hojas de las plantas eran del porte de un brazo, los árboles gruesos (ñirres, coihues) eran enteros verdes, ¡monstruosos! Si querías ir al baño estabas en problemas, porque internarte 2 metros en la selva te tomaría una vida. Y mientras corres, vas pasando por puentes de madera ensamblados por la administración del Parque, con nombres como Puente Miguel, Puente de Nadie y también Puente de Todos; eran muchos.

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 Shook Me All Night Long

Se sube sostenidamente hasta llegar al Sendero El Cielo; desde allí se verá un cordón montañoso blanco magnífico: el Cordón del Caulle. Rodeas la falda del cerro y, ¡a bajar por fin! Mi flow en descenso es algo lento, de hecho al subir me es fácil ir pulsando fuerte, pero en la bajadame cuesta mantener esa frecuencia cardiaca me y me puedo ver casi paseando. Ergo, llega Némesis 2: Un tío menos que yo, que tiene una “tillas” de marca de calle amarillas con celeste me pasa, como decíamos en el sur, como estaca. Y me pasan 3 más. Ya, chao con él y ellos, ¡que se pudran en el infierno!

Viene un plano, una subida y de nuevo el show. Paso a todos los que me pasaron bajando. Pero yo tranquilo, porque seguro me pasarán al bajar. Ya, sigo dándole, a subir y subir, para llegar a planos leves de nuevo. Me olvidé de Némesis 2. ¡Qué alegría! Ahora corro más solitario por partes preciosas, el sendero se iba angostando y haciéndose menos visitado por el hombre, más rico. Bajada, bajada y empalmo con una zona bien ancha, que al principio de la carrera me tocó subir. Ya, voy intentando mantener el ritmo pues, tal como les decía, en bajada siempre me pasan y más aún si no son técnicas. Suena AC/DC en mi reproductor con Shook me all night Long, y me viene lo que yo llamo catarsis. Ese momento en que tu cuerpo fluye tanto, que bajas y tu cuerpo tiene una boost de energía que viene casi espontáneamente, viene, sin aviso, sólo lo sabes cuando estás en una especie de flotación espiritual y que nada importa y que el cuerpo lo soporta todo. Por tanto a darle bajando a 172 latidos por minuto. Un pequeño desvío a derecha y a cruzar un río. Te agarras de una cuerda, cruzas y entras a un sendero que apenas cabe una persona. Ahí me pasaron 2 más bajando, pero vinieron escaleras y los alcancé.
Sigue una subida de 2 metros de desnivel y ¡paf!¡ Un tirón! Elijo elongar y me voy corriendo como un robot por algunos minutos, esperando a que pueda moverme bien. Así fue, de nuevo pude recuperar mi flow y voy volando por el sendero angosto, muy tupido, algo obscuro por la vegetación. Viene una raíz y yo digo “Uhhh, eso hay que saltarlo”. Voy en el aire, veo que me están tomando una foto, caigo y me da un tirón en cada pierna… voy tan feliz que recuerdo grité algo como “¡Oh, calambres!”

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Escalarás las Escaleras

Los chicos me miran raro. Sigo corriendo como robot hasta que veo que estoy volviendo al área de la meta, viene Francisco Paredes en sentido contrario a ayudar a un miembro de Green Trail Club y me choca la mano. ¿La meta dije? Sí, pero aún falta subir el cerro Mayo: 600 metros de desnivel con 1500 escalones preparados por el Parque hacia su cima. Con pendientes de hasta 40%. Ahí sí que la parí.

Me olvidé contar que entre el némesis 1 y 2 hubo un némesis intermedio. Él era mayor, cuarenta y algo y lo recuerdo porque bajo su rodilla derecha tenía una banda negra. El mismo show que con los otros: subiendo le ganaba, aunque me costaba más, y en plano y bajando íbamos parejos. Él me pasó antes de la mitad de la carrera y no lo vi más hasta que paré a tomar unas panorámicas al cordón. ¡Lo perdí!

Bueno, la cosa es que subiendo el cerro Mayo me encuentro a éste Némesis 1.5 pues, ya que lo paso al muy cabrón. Y ya el sol pegaba fuerte, cerca de las 14 horas y sufriendo con la pendiente. Nadie subía trotando. ¡Pillé al Némesis 2 también! ¡Yaju, soy una máquina!

De verdad subir el Mayo fue duro, dar pasos largos por escalones pulveriza las piernas y algo de tu moral, de pasada. Arriba unos chicos de un puesto de control están dando agua e isotónicas, fotos pocas y para abajo.

Nada es tan maravilloso, el Némesis 2 me pilló al poco rato de que empezara a bajar. Fue tan consistente que no me esmeré por pillarlo. Recuerdo que empecé a sentir fatiga para llegar.

Recuerdo que vi un vídeo dónde Jornet dice que se imagina que unos indios lo persiguen para matarlo, y que eso le sirve para mantener un ritmo pujante. Yo decidí algo positivo y opté por imaginar que mi polola me esperaba con el mejor abrazo de la vida. Y me resultó: mi ritmo se mantuvo mucho mejor con esa motivación. Apago el reproductor porque ya siento el ruido de los micrófonos, veo colores naranjo entre la selva, estoy al lado, curva amplia a la derecha y voy corriendo en sprint, salto en la meta y abrazo al Joaquín, un compañero que terminó su primer Trail de 18 K en su vida; con apenas 3 meses de entrenamiento logra hacerla en 2 horas y 30 minutos.

Yo termino feliz con mis 3 horas y 57 minutos. Después de la meta devoro una hamburguesa gigante y 2 vasos de cerveza artesanal, que me animarían al descanso.

A la noche al conversar en el asado con Federico, Pame, Carmen, Sergio (tercer lugar en su categoría de 60 K), Francisco, Aylín, Omar y todos los del Green Trail Club, me dicen que es posiblemente el mejor Trail que hayan asistido, en cuanto a belleza escénica.

Yo soy de la idea, por mi visión de montañero, que cada circuito está muy ligado a la personalidad de la persona, sus experiencias y una conjunción de factores hacen que uno sienta o no cosas.

Yo hago montaña buscando catarsis y en este circuito lo encontré. Definitivamente Parque Futangue es algo distinto que vale conocerlo. ¡Hay que conocerlo!

Un evento maravilloso, con una organización muy buena de parte de AndesChimp, y el mejor paisaje hace que quieras, ¡y debas! correr Futangue Challenge 2016.

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Agradecimientos

Mis gracias para Carmen y a Joaquín por llevarme en su vehículo, a Pame por ser tan dulce en la compañía y explicarme mucho del mundo del Trail. Un abrazo apretado a mi amigo Federico que se sacó la cresta con el asado. Andrés, Francisco y a Francisco Paredes por los tips, a Sergio por la charla de recomendación la noche previa, a Delfi por su buena onda y compañía (se llevó el 1er lugar en su categoría de 18 K), a Carmen también por su dulzura. A Omar y a Aylín por su increíble amabilidad y hospitalidad. A todo esto agradezco a mis amigos y amigas del Green Trail Club, que no paran de sorprenderme con el sentido de familia que poseen.

Bastones de trekking

A la hora de hacer trekking para muchos es fundamental llevar bastones. Son útiles para amortiguar el impacto de las rodillas, para el equilibrio y sobre todo para bajar seguro las pendientes. Para elegir el par de bastones correcto hay que fijarse en su extensión, según tu estatura. Tambien es importante seleccionar el sistema de ajuste que más te acomode; clip o rosca. Acá seleccionamos los bastones de trekking disponibles en el mercado para que encuentres el tuyo.
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Zapatillas de trekking

Un buen zapato de trekking es fundamental para los deportes al aire libre; a la hora de subir un cerro, caminar por senderos, explorar terrenos o bien aproximarte a la montaña o lugar de escalada. Para elegir el correcto debe tener; buen agarre, que sea funcional a tu objetivo – según el terreno, clima y ritmo que vayas- y que sea cómodo. La caña depende del objetivo, pero se recomienda que sea alta o media para proteger tu tobillo de las torceduras en los terrenos irregulares; propios de la zonas de trekking o montaña.
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