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En el Valle del Yeso Bajo el hielo en la Cordillera

Una expedición para sumergirse en aguas congeladas a 3200 metros de altura, muy cerca de las cálidas aguas de las Termas del Plomo, en lo alto del Cajón del Maipo.

 Texto y Fotos: Lihor Gurvich, Luis Rossel.

 

Todo día excepcional comienza con un día común y corriente. Esta vez, un café compartido con mi amigo Lihor era la excusa perfecta para una de nuestras habituales charlas de fotografía, por la cual compartimos la misma pasión, aunque nuestras cámaras retratan mundos distintos. Mientras yo busco mostrar las maravillas del mundo subacuático, Lihor es un apasionado de la fotografía de paisajes.

Siempre acompañamos nuestras conversaciones con fotos de nuestras expediciones, ambos asombrados de las aventuras que el otro experimenta, con un paradigma asumido de que el camino de uno nunca cruzaría el camino del otro. Sin embargo, casi terminando el café de esa mañana, mientras observábamos una foto de una laguna semicongelada, el día empezó a convertirse en uno excepcional.

El agua transparente y el hielo cubriendo la laguna despertaron una idea atrevida que pronto se convirtió en un plan: “¿Te animarías a subir a la montaña, a una laguna a hacer unas fotos subacuáticas en el agua congelada?”

Parecía una gran oportunidad para retratar ambas visiones de una misma aventura. Mostrar el mundo bajo el agua y sobre la tierra en un mismo relato fotográfico rompería el paradigma. ¿Sería posible?

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Convirtiendo una aventura en una expedición

La Laguna de los Patos se encuentra a 3200 msnm, a una distancia de 2,4 km. de las Termas del Plomo en el Valle del Yeso, que es el lugar hasta donde puedes acercarte en vehículo. El plan era hacer todo en un día, aprovechando la cercanía del lugar, sumando además el sentido de vivir una gran aventura usando solo un día sábado, algo que entonces cualquiera pudiera hacer.
Lo primero, es la cantidad de equipo que teníamos que subir. Cámaras fotográficas, carcasas y flash subacuáticos para las fotos bajo el agua, equipo de buceo con traje seco, plomos y botella de buceo, además de comida y agua para el ascenso.
Además debíamos considerar los aspectos de seguridad. El plan era bucear bajo hielo, a 3200 metros de altura, lo cual tiene dos grandes dificultades: primero adaptar restrictivamente el buceo por la altura y, segundo, considerar la seguridad al bucear sin posibilidad de ascenso a la superficie en caso de emergencia. Ambos aspectos requerían una planificación y ejecución muy cuidadosa .
Luego comenzamos a buscar voluntarios dispuestos a acompañarnos y así compartir el peso entre varios. En pocos días se nos sumaron Daniel Wurman, arquitecto y fotógrafo aficionado, amante de la montaña y siempre dispuesto a enfrentar desafíos, y René Castel, corredor innato de ultra trail con más de 27 carreras de largo aliento en el cuerpo por todo el mundo. ¡Ya teníamos el equipo!

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Un sábado distinto

A las siete de la mañana la camioneta recogía al último pasajero, cargando equipos de buceo y fotografía submarina. El camino hacia el Cajón del Maipo ese sábado en la mañana nos sorprendió con un tráfico inusual. El día anterior Chile había clasificado primero en la fase de grupos de la Copa América, y muchos vehículos trasladaban a sus ocupantes de vuelta a sus casas luego de la celebración, mientras nosotros comenzábamos recién nuestra fiesta.
El primer tramo luego del desvío hacia el Valle del Yeso resultó bastante cómodo por el camino asfaltado y de ripio en muy buen estado, casi hasta el embalse.
Sin embargo, al llegar al Embalse el Yeso, una gran duda apareció al frente nuestro. El agua en el embalse estaba en un nivel tan bajo, que nos hacía temer que la misma situación encontraríamos en la Laguna Los Patos. Sin embargo, también esto podría significar una ruta más accesible por la menor cantidad de nevadas en el sendero hacia la montaña.
Es evidente que la falta de lluvias está afectando nuestro entorno, los paisajes cambian. La naturaleza nos está diciendo que algo está pasando. Y cuando eres testigo directo de estos cambios, comienzas a pensar si algo está en tus manos para tener una relación más amigable con nuestro planeta. Continuamos nuestra ruta hacia las Termas del Plomo, que sería el lugar donde dejaríamos la camioneta para iniciar la ruta a pie.

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Una buena planificación siempre tiene alternativas

Antes de llegar a las Termas, el camino comenzó a volverse mucho más difícil producto de las heladas. Los esteros estaban congelados y los vados resultaban más complejos de cruzar, entre el hielo y barro que nos arriesgaban a quedar empantanados.
Las Termas del Plomo son un baño caliente natural disponible a quien pueda llegar hasta ese punto de la ruta. En verano hay mucha gente que lo visita aprovechando las exquisitas condiciones de sus aguas termales que brotan de las rocas de la montaña, formando unas piscinas naturales en las que es posible sumergirse.
Ese era el punto escogido para dejar la camioneta y comenzar el ascenso a pie desde allí nos esperaban 2500 metros de caminata y un ascenso de 300 metros para llegar a la Laguna de los Patos.
Vino entonces la primera contingencia que nos obligó a replantear el objetivo. Frente a nosotros estaba el punto de partida del camino, una escarpada pared de rocas cubiertas de hielo, de unos 20 metros de largo con una inclinación de casi 80 grados.
La botella de buceo es tubo de acero de unos 20 kilos de peso que se monta en la espalda del buzo, sujeto por un jacket llamado BCD. El solo pensar en una caída del que lo estuviera llevando producto del hielo en las rocas, nos hizo repensar el plan en consideración de la seguridad.
Fue así que, para evitar accidentes, decidimos dejar la botella y todo lo necesario para sumergirse con equipo autónomo. Mantuvimos el plan de subir el traje seco, y un cinturón con plomos para poder entrar al agua y hacer las fotografías bajo el agua congelada de la laguna.

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Alcanzando los 3200 MSNM

Aunque nuestra ruta seguiría un conocido sendero de trekking, el constante ascenso desde los 2900 metros de altura de las Termas del Plomo hasta la Laguna de Los Patos, no dejaba de ser un esfuerzo con la gran cantidad de equipos que llevábamos. Solamente en equipos de fotografía llevábamos unos 30 kilos, y en equipo de buceo unos 15 kilos adicionales.
Comenzamos el recorrido de los 2,5 kilómetros con muy buen ánimo, pues el sol quebraba un hermoso cielo de un azul intenso. Lihor y yo imaginábamos las hermosas fotografías que podíamos hacer con un cielo así.
Gracias a nuestros compañeros Daniel y René, la ruta se hacía sin grandes sacrificios físicos; el mayor cuidado que debíamos mantener era el caminar con peso en la espalda entre rocas sueltas y hielo resbaladizo. El equipo de fotografía que transportábamos en nuestras mochilas es delicado, y en caso de caída, el daño hubiera sido altamente probable y de costosa reparación.
Durante el trayecto remontando el curso de uno de los afluentes del río Yeso disfrutábamos de los hermosos parajes cordilleranos cubiertos de nieve y hielo. El sonido de la nieve aplastándose bajo nuestros pies y nuestra respiración agitada era algo mágico que te hace sentir que estás haciendo algo diferente, que estás convirtiendo tu día en algo distinto.
Como toda proeza que se precie, el tramo final era la gran prueba. Un empinado ascenso de unos 70 metros bordeando y cruzando una cascada congelada que se descarga desde la Laguna de los Patos por senderos con pendiente y barro era la prueba final a nuestro compromiso por la misión. El gran premio llegó con este último sacrificio. La primera vista de la laguna fue algo sublime.

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Retratando el agua bajo el hielo

La Laguna se encuentra en una pequeña meseta entre las montañas, y desde ella es posible disfrutar de una hermosa vista de las cimas parcialmente nevadas de la cordillera.
El agua transparente cubierta casi por completo de una capa de hielo formaba una hermosa postal con las montañas de fondo, sumado al verde de musgo presente en el fondo de la Laguna, nos regalaban unos colores intensos y deslumbrantes.

El cielo se había cubierto, comenzando a la vez a asomar un helado viento cordillerano que nos obligaba a usar nuestros guantes lo cual no eran las mejores condiciones para desvestirse, ponerse el traje de buceo para meterse en el agua y menos para sacar fotos. Pero era la razón por la que habíamos montado esta expedición, así que solo restaba hacerlo.
Luego de terminar el montaje de la cámara fotográfica y su carcasa subacuática, y hacer los últimos ajustes al traje seco de buceo, comenzó el cuidadoso ingreso a la laguna, evitando levantar sedimentos que enturbiaran el agua. El frío era intenso, lo que se sentía exageradamente en las manos y la cara, pero el poder observar bajo los hielos justificaba todas las sensaciones.
El tiempo pasaba volando mientras nuestras cámaras disparaban tanto fuera como dentro de la laguna, intentando expresar en imágenes todo lo que estábamos viviendo, sin embargo el viento hacía cada vez más difícil la permanencia en la Laguna, por lo que pasadas las 15:00 decidimos preparar nuestra partida.

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Cerro Abajo

El camino de vuelta a las Termas del Plomo se nos hizo mucho más fácil, lo que nos permitió ir compartiendo nuestras experiencias y sentido de lo que habíamos hecho. Habíamos cumplido nuestro objetivo, pero lo que más no daba satisfacción fue el haber convertido un cotidiano día sábado en uno excepcional.

En solo un día vivimos una gran aventura, que planificamos con cuidado, previendo cada posible situación a encontrar. Nos alejamos unos pocos kilómetros de nuestras casas para experimentar emociones intensas y hacer algo totalmente diferente.

Caminar horas, con decenas de kilos a cuestas, para sumergirse en aguas congeladas a 3200 metros de altura en la cordillera no era algo común, sin embargo nos lo propusimos y lo hicimos logrando además disfrutar de las bellezas que la montaña nos ofrece. Y lo más provocativo estaba por venir.

Los chilenos aprendemos desde niños a orientarnos con la Cordillera y el Océano Pacífico. Nuestra vida está marcada por la geografía de este país en el que el agua y la tierra definen el lugar donde crecemos y donde nuestra cultura nos identifica de norte a sur. Es por esto que la montaña y el mar, los ríos, lagos y lagunas nos atraen tanto.

Esta fue la primera, nuestras mentes ya están planificando nuevas emociones, que nos hagan experimentar esa sutil combinación de elementos agua y tierra que tanto nos identifica.

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Advertencia

Aunque en esta expedición no se realizó buceo en altura, debe considerarse que es una actividad que requiere mucho entrenamiento y planificación. El buceo en altura implica muchos más riesgos que el buceo en el mar, por lo que los invitamos a capacitarse en agencias certificadoras reconocidas, y que les permitan manejar todas las consideraciones de seguridad al realizar este tipo de buceos.