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¿Cómo hacer que tu hijo ame el deporte que practicas?

Tu hijo no tiene un pelo de tonto y sabe cuándo algo es entretenido o no. Es muy típico ver a padres ansiosos porque su hijo siga sus pasos a temprana edad y acá te entregamos algunos consejos para lograrlo.

A cada rato escucho comentarios como: “Sí, le encanta subir cerros. ¡El otro día subió hasta arriba!”. Pero mucho cuidado, porque a lo mejor estás haciendo que tu hijo odie, a futuro, el deporte que más te gusta y que cuando venga la adolescencia diga: “No, no quiero ir más”. Esas caminatas interminables de mucho calor, o esfuerzos extremos de subir cerros puede que sean el principio del fin. El deporte es una oportunidad de oro como para unirse con los niños, para que cuando vayan creciendo puedan practicar y comunicarse, y así seguir juntos, toda la vida. Por Gerardo Marín

Aquí van una serie de consejos prácticos para ser empático y pensar como un niño o niña de 6 a 9 años de edad:

Que lo pase bien: Un niño puede salir a hacer deporte por varias razones, como estar con sus amigos y pasarlo bien en un grupo; también puede anticipar que habrá un rico pic-nic, una comida entretenida que le gusta, o porque le encanta estar cerca de la naturaleza y mirar el paisaje. Quizás tu hijo o hija busca sentir confianza al alcanzar una meta propia o ganar una competencia , ¡o quizás simplemente le gusta jugar! Pregúntale después de hacer la actividad por qué le gustó.  Si creas un clima de entretenimiento y no de entrenamiento, tu hijo estará  mucho tiempo motivado en jugar haciendo deporte y se sentirá que libre de las expectativas y ese deseo que padres y madres deportistas tenemos “de que entrene”.

Elimina la palabra “No” de tu vocabulario: Busca ser un partner y no un entrenador. El  ¡Vamos apúrate! y el ¡No se hace así! son comentarios que cortan las alas de un futuro o futura deportista. Busca resaltar lo positivo: ¡Qué bien lo estás haciendo! ¡Buena subida!, ¿tomemos un jugo?” Sorprende a tu hijo con lo que le gusta. Primero el comentario positivo, luego el comentario constructivo  y elimina el negativo. Si es necesario, muérdete la lengua. La estima personal en un niño es mucho más importante de lo que usted cree y sobre todo viniendo de su propio padre o madre.

Ayúdalo a enfrentar sus miedos y fracasos: A lo mejor tu hijo se siente presionado por lo que otros piensan de él, ahí es bueno que le confieses tus propios miedos y fracasos, y cómo los superaste. El niño tiene que darse cuenta del esfuerzo que significa el deporte, y que te has “equivocado” varias veces. Si el niño tiene las expectativas muy altas muéstrale lo que ha logrado: “Yo a tu edad no hacía ni la mitad de lo que tú has logrado, ¡te felicito!”. Y no hagas comparaciones con otros niños.

Que el niño jamás sienta que debe producir resultados: Es fatal para la confianza del niño que tu respeto o aprobación pase por sus logros deportivos. Por más ansioso que estés porque tu hijo o hija gane o logre lo que deseas jamás lo digas. Lo primero es decirle “Haz lo mejor que puedas, pero ten claro que yo te amo y te quiero igual, que siempre y estoy muy contento contigo ganes o no”. Esto le dará al niño confianza  que necesita para aceptar equivocarse de vez en cuando.

Recompensa a tu hijo por sus pequeños logros: Puede que sean cosas insignificantes para ti, pero son vitales para la confianza. Recompénsalo con algo que a él le guste mucho y ríete con él. La próxima vez que lo invites a practicar, de lo primero que se va a acordar es de lo bien que lo pasó con su papá o su mamá-

Jamás los fuerces a un piquero muy alto: o a tirarse en bici o en esquí por una bajada empinada, u otra cosa que él estime poco segura. Trata de ir con algún otro niño mayor que ya lo haga bien y que él pueda copiarlo y ver cómo se hace. Déjalo que solucione su problema solo, pero bajo tu dirección. Si no tienes la oportunidad de que tenga una referencia de alguien de su edad, ten calma y sigue a la velocidad de aprendizaje de tu hijo.

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