Interactive Coloring

drag iconDrag any color from the left toolbar to an area or text in the page. A blue outline will indicate a droppable element.

drag iconOn mobile, wait a tiny bit until you drag the color drop.

All posts by Gerardo Marin

Desde la Cordillera al Mar: Navegando el río Puelo

Cuatro días a full, cerca de 120 Km de navegación, caminatas, algo de riesgo, mucha tranquilidad, naturaleza casi virgen y paisajes inolvidables es lo que vivieron dos amigos bajando por el río Puelo en botes inflables.

Texto y fotos: Fernando Fainberg

 

Hace un año vi unas fotos de Pablo Besser (gran expedicionario chileno) en una expedición en los fiordos patagónicos usando un bote inflable que se podía guardar en la mochila. De inmediato me di cuenta de que tenía que tener uno y hacer una aventura así. Vendí mi equipo de montaña (y de flojo, pues ya estaba cansado de acarrear kilos y kilos de fierros para subir cerros) y compré un packraft marca Alpakaraft (por sugerencia de Pablo).

Puse entonces un post en Facebook de que venía mi packraft en camino. Mi amigo Andrés Mora lo vio y me mandó un mensaje ya que también estaba planeando realizar una travesía por el Puelo. Apenas llegaron los botes, partimos a bajar el río Rapel para probarlos. A fines de Noviembre partimos hacia Argentina, pasando por Bariloche hasta llegar a El Bolsón, y de ahì al lago Puelo donde comenzaría nuestra aventura.

Cuando llegamos al parque nacional Lago Puelo, el guarda parques, la gente de aduana y de gendarmería se pusieron curiosos por los botes ya que no los conocían y fueron a ver como los inflábamos y los dejábamos listos. Fue tal la buena onda de ellos que decidieron hacer los papeles de salida del país ahí mismo y así evitarnos hacer pasar por la aduana argentina.

Navegando el río Puelo

Comienza la travesía

Al medio día partimos remando por el hermoso lago Puelo que estaba en una calma total, sin una gota de viento y con aguas transparentes que más invitaban a bañarse que a navegar. Sabíamos que si queríamos llegar a nuestro primer campamento no podíamos perder tiempo. Pasado un poco más de una hora y media llegamos a la desembocadura del lago Puelo y a los primeros rápidos. Desde la orilla los vimos un poco fuertes así que decidimos ser cautelosos y pasarlos por la orilla para meternos al río un poco más abajo. Un minuto después estábamos ya sobre el segundo rápido que nos llegó de lleno, con una buena roca y una ola que nos puso bastante nerviosos. Decidimos detenernos de nuevo y ver los terceros rápidos para ver por donde pasarlos. Nos fuimos por la izquierda, ya que por le derecha había bastantes rocas y así llegamos al lago Inferior entre medio de risas y goce después de bajar las corrientes. Ya habíamos probado los botes en aguas torrentosas y nos sentíamos más confiados y seguros.

La remada por el lago Inferior estuvo bastante más complicada que la del lago Puelo pues teníamos viento en contra y pequeñas olas nos dificultaban el avance. Paramos a mitad del lago para descansar y recuperar fuerzas a orillas de un pequeño río y seguimos remando, pues todavía nos tocaba pasar por carabineros para hacer el ingreso a Chile. Llegamos a un pequeño muelle donde estaba atracada una lancha que cruza el lago y que la manejaba un amigo de Andrés quien nos dio unos datos de cómo llegar al retén de Carabineros y lo más importante, como pasar los dos rápidos que nos separaban de nuestro primer campamento. Son fáciles decía…

Navegando el río Puelo

Los carabineros nos estaban esperando, pues los gendarmes argentinos les habían avisado que iban dos tipos en kayak, así que luego de un comienzo un poquito tenso, nos dijeron que estaba todo ok y que continuáramos el viaje.

Remolinos y corrientes

La salida del lago Inferior es muy tranquila y el río se demora en tomar velocidad, pero una vez que se larga, se va con todo. Llegamos al primer rápido que se sintió bastante movido y luego de golpe apareció el segundo rápido que era muy fuerte, con hartas olas y corriente. A Andrés lo sacó a la derecha y quedó al otro lado del río de donde debíamos acampar y a mí me tiró con toda velocidad hacia un remolino y unas grandes rocas en la orilla donde casi me doy vuelta. El bote quedò lleno de agua. Despuès de unas cuantas remadas rápidas (casi desesperadas) pude salir a la izquierda a un remanso donde logrè sacar el bote.

Mientras tanto Andrés tenía que cruzar como fuese el río pues sabíamos que un poco más allá comenzaba el cañón del Puelo con rápidos de clase mundial hasta V grado y donde podrìamos ahogarnos. Dio una rápida remada en diagonal a la corriente y salió a unas rocas donde levantando el bote pudo llegar al remanso y a nuestro campamento a orillas del Puelo. Ya eran las ocho y media PM y estábamos mojados, cansados y nerviiosos pero felices de nuestra aventura.

Navegando el río Puelo

Esa tarde nos encontramos con un lugareño que nos dijo que había una micro que pasaba a las 9 AM donde terminaba el camino. Esto nos venía bien pues ese día nos tocaba portear todo el equipo por unos 10 Km hasta la pasarela y así evitar ese famoso cañón del Puelo. Tomamos la micro hasta la pasarela donde inflamos los botes y al agua de nuevo.

Esta es una de las áreas más lindas del río, pues es bastante ancha, los rápidos son un poco más suaves y solo mojan, y en la parte donde se junta con el río Ventisquero se ven unas montañas nevadas de fondo que dan un marco increíble a un paisaje maravilloso. Un buen rato dejándonos llevar por la corriente nos permitió relajarnos al máximo y disfrutar del momento. Pero durò poco. Nos enfrentamos a otro rápido, que uno puede saltar por la izquierda, pero como no lo sabíamos nos tiramos por la derecha y nos agarró una fuerte corriente que nos tiró con toda velocidad contra la orilla , ramas de árboles y fuertes olas. Ahí volvimos a pasar susto y nos concentramos de nuevo en el río y ver que venía a continuación. En ese lugar empezaron a aparecer los primeros árboles semi sumergidos y que serían nuestra mayor preocupación el resto del viaje pues podían rajar nuestros botes.

Navegando el río Puelo

Pan con Palta

Sin mayores complicaciones llegamos al sector de Llanada grande, donde sabíamos que debíamos salir a la orilla derecha para evitar el rápido conocido como El Portón, pues se veía bastante grande y nos podía dar vuelta. Además, si un rápido tiene nombre, no es porque sea chico. Guardamos todo y partimos con las mochilas con cerca de 23 kilos a buscar por donde salir, pues Llanada grande queda a unos 250 metros más alto de desnivel y no hay camino para llegar allá.Decidimos seguir unas huellas de vacas, las que nos condujeron a un campo desde seguimos unos senderos hasta Llanada Grande. En el camino, mientras descansábamos nos encontramos con una señora que venía con su hija desde la escuela y le preguntamos donde podíamos comer algo. Nos dijo que no había nada más que un negocio de abarrotes . Como nos vio hambrientos nos regaló unos pancitos amasados con palta que había llevado de colación, y así mientras comíamos felices nos contaba de los vecinos, que se conocían todos y que siempre salía con varios perros porque ahí andaba el león (puma). En Llanada Grande hay unas cuantas casas, un retén de Carabineros y un negocio donde para nuestra delicia vendían cervezas bien heladas. Hicimos un trato con un lugareño que nos llevó por 5 mil pesos hasta la bajada al río en Puerto Santo Domingo (nos ahorramos una caminata de 6 Km), que no es más que una playa desde donde se podía meter fácilmente al río. Nuevamente estábamos armando campamento a últimas horas de la tarde.

Echados a patadas

A la mañana siguiente partimos por una de las zonas más lindas del río ,un tramo que va por un cañón rodeado de paredes de piedra y con mucho bosque nativo y grandes árboles que llegan hasta la orilla. Además el color turquesa del agua es increíble y la velocidad constante y la falta de rápidos hacen de esta parte una verdadera delicia. Pasada esta parte el río se abre y comienza a formas grandes meandros que alargan mucho la ruta y que sumados a un fuerte viento y la constante amenaza de lluvia hizo que nos pusiéramos ropa para el agua (Andrés pudo por fin usar su traje seco), claro que a la media hora se empezó a despejar de nuevo, así que terminamos bastante acalorados ese día.

Navegando el río Puelo

Llegamos a media tarde al lago Tagua Tagua, donde había mucho viento y grandes olas por lo que decidimos acampar en la primera playa que vimos y que para nuestra mala suerte era la orilla del Mítico Puelo Lodge, donde fuimos echados de ahí por la administradora. De nada sirvió decirle que veníamos desde Lago Puelo en expedición, que éramos muy limpios, que teníamos todo armado y que nos íbamos muy temprano. Nada, la mala onda estaba instalada y para evitarnos pelear más aún (podríamos haber hecho uso de nuestro derecho a usar las orillas de cualquier lago) decidimos irnos de vuelta a Puerto Maldonado y acampar al frente.

El campamento igual estuvo bueno, disfrutamos de una apacible tarde y pasamos buena noche.

Rápidos por doquier

Amanecimos muy temprano porque queríamos asegurarnos de cruzar el Tagua Tagua sin viento por eso a las 7 AM estábamos con los botes en el agua. Unas horas de remada muy agradable nos dejaron en la otra punta del lago. La salida estuvo entretenida con un pequeño rápido que nos despertó, pero luego entramos al sector de la Poza, que es un mini lago bastante grande y que sabíamos que terminaba en el rápido conocido como El Salto ) y que nos tenía bastante nerviosos. Justo antes del rápido el río se angosta y se encañona con paredes verticales . Veíamos las olas y espuma a lo lejos .Decidimos subir una pequeña loma de bosque para tener mejor vista del rápido, el que para nuestra suerte salía hacia la izquierda y se podía pasar fácilmente por la derecha.

Un español que tiene una casa ahí y que estaba pescando nos dijo que después de este rápido ya no había más y que el río corría suave hasta el mar. Partimos a rodear por la derecha el rápido, justo donde el río tiene hartas piedras y avanza con poco caudal. Pude remar un poco hasta que el bote se quedó atrapado entre dos piedras grandes y se llenó de agua. Me vi obligado a bajar y tirar de él hasta la orilla. Ahí vimos que había otro rápido que estaba tapado por unos árboles y que nos obligaba a bajar más aún.

El río corría con bastante velocidad y dudábamos de lo que nos había dicho el español, así que nos fuimos por un brazo a la derecha para evitar unos rápidos que vimos al avanzar río abajo y para nuestra mala o buena suerte había más rápidos. Ya sin tiempo para salir a la orilla, nos fuimos por ellos y remamos fuerte hacia el que parecía más fácil. Andrés pasó saltando una gran roca y la posterior ola y yo por tratar de esquivarla, la pasé por la derecha pero me agarró una corriente desde la izquierda y al juntarse con la ola me pegué un gran salto y estuve a milímetros de darme vuelta.

Navegando el río Puelo

Pasado el rápido nos fuimos a la orilla y pude dar vuelta el bote y sacarle el agua. Ahí vimos que venía otro rápido y que lo mejor era pasarlo por la derecha. Partimos de nuevo y esta vez Andrés no pudo salir de la corriente y al tratar de dar una vuelta y salir de ella, la ola lo agarró y lo dio vuelta. Despuès de segundos de incertidumbre lo vi flotar al lado del bote, el que por supuesto no se hundió y que sirvió de flotador. Partí a ver si podía ayudarlo pero lo mejor era que flotara un poco río abajo hasta un remanso donde pudiera salir y recuperar sus cosas. Perdió un gorro y su botella Nalgene, pero aparte de eso, nada más. Bajamos hasta la siguiente playa y ahí descansamos una hora mientras el sol secaba las cosas de Andrés. Aprovechamos de almorzar y bañarnos.

Las siguientes horas fueron más tranquilas, aunque igual pasamos dos rápidos más que se movían un poco, pero en general nos dejamos llevar por el río hasta que divisamos el gran puente que une la localidad de Puelo con Cochamó, y que era uno de nuestros hitos al llegar. Desde ahí solo un par de kilómetros nos separaban de nuestro destino final que era el fiordo de Reloncaví. La marea estaba alta así que el río corría muy lento y nos tomó bastante rato llegar a la desembocadura. Cuando llegamos, nos fuimos a la orilla justo en la punta donde termina el río, pues la marea ya estaba bajando y la corriente es muy fuerte en el fiordo y no queríamos arriesgarnos a que nos llevase hacía a dentro.

Felices nos bajamos de los botes y nos dimos un abrazo pues habíamos cumplido con nuestro objetivo que era navegar el río Puelo desde su nacimiento hasta su desembocadura en el mar. Cuatro días a full, cerca de 120 Km de navegación y algo de caminata con mil aventuras, algo de riesgo, mucha tranquilidad, naturaleza casi virgen y paisajes inolvidables llegaban a su fin.

Nos íbamos a quedar en la casa de Fernando, un amigo de Andrés muy buena onda, pero para llegar a ella teníamos que remar río arriba casi un kilómetro, esta vez con toda la corriente en contra. Una hora de sufrimiento nos llevó llegar hasta la orilla de la casa de Fernando y ahí sí que dimos por terminada esta primera parte de la aventura, pues dos días después estábamos partiendo a conocer el mágico valle de Cochamó.

Consejo experto: Enfermedad Aguda de Montaña

La doctora María Luisa Valdés es egresada de la Universidad de los Andes en 2014. Cuenta con un diplomado en Medicina del Deporte y Actividad física PUC 2015, curso formación WFR y ATLS. Además es Profesora de Taller Primeros Auxilios CAU y médico de urgencia en ACHS. Continue reading

Paracaidismo: De cabeza contra el planeta

Hace 13 años se me metió en la cabeza hacer algo que en ese momento, jamás pensé que cambiaría mi vida de forma tan radical. Algo que me llevaría a convertir mi vida en una constante increíble experiencia, a rodearme de personas espectaculares y sobre todo, a darle una vuelta completa a todo lo que en ese momento pensaba que implicaba ser feliz. No tenía idea en lo que me estaba metiendo.

Texto: Sebastián Pavez

Cuando estaba en el colegio, pasando a cuarto medio, año 2003, se me ocurrió meterme a un curso de paracaidismo. No tenía ni familiares ni amigos paracaidistas, ni siquiera que hubiesen saltado una vez. Todo esto en un contexto súper distinto al actual. No habían grandes clubes de paracaidismo, no había mucha gente saltando, era algo completamente desconocido. Aún así, conseguí el número de teléfono de un tipo que me comentaron que hacía cursos y lo llamé. Llegué como un pollo, sin entender bien que era lo que tenía que hacer y sin darme cuenta, estaba sentado arriba de un avión sin puerta, pálido, con un paracaídas en la espalda y junto a mí, un instructor con chalas y un pañuelo en la cabeza. Ahí me dije, “aquí cague”. Pero la verdad es que no paso nada, lo pasé bien y sobreviví al curso. A esas alturas y considerando que estaba haciendo todo esto a escondidas, no matarme era el único objetivo. Lo que no pude hacer, fue poder pagar para seguir saltando. Estaba en el colegio, no tenía ni uno y con suerte me dio para pagar el curso, así que prácticamente fue un debut y despedida.

Paracaidismo De cabeza contra el planeta

​Los ​salto​s​ ​d​emos son aquellos que​ ​haces fuera de un club usando zonas de aterrizajes que en realidad no son tales, pero que hacen que un salto y el aterrizaje se transforme en un show. Foto: Claudio Troncoso

Un par de años después, estaba en cuarto año de Derecho y creía que quería ser un abogado de la gran ciudad como diría Homero Simpson. Pero todavía tenía metido en la cabeza el hecho de que me había tirado cerca de 15 veces desde un avión. Además ahora que había Facebook, las cosas habían cambiado rápido. Fue así como me volví a aparecer en el club de paracaidismo el año 2007. El deporte estaba creciendo y se había recién formado un club nuevo. Por mi parte seguía teniendo el mismo problema de antes, no tenía ni un peso para saltar y eso implicaba que el progreso que podía tener, iba a ser súper lento y no muy motivante. Por lo mismo, si volvía a saltar, tenía que partir con buscar como financiarlo.

Manos a la obra

Luego de haber decidido que esta vez no sería una pasada loca por el paracaidismo, si no que realmente quería aprender, me las tuve que ingeniar para conseguir las lucas. Partí donde mi papás y les expliqué que estaba seguro de que quería hacer esto y que necesitaba de su apoyo. La conversación fue corta y poco fructífera: había que pasar al plan B. Llamé al dueño de este nuevo club y le dije: “Si necesitas alguien que corte el pasto en la pista, yo lo corto”. Ya tenían alguien para cortar el pasto, pero igual necesitaban ayuda. Estaban empezando y seguramente dijeron: “Bueno este cabro estudia derecho, tan burro no debe ser”, y así fue como me puse a trabajar para el club. Hacía lo que hubiese que hacer, ordenaba los vuelos en una planilla, hacía de cajero, ordenaba el club, hacía las de chofer, las comunicaciones con los socios, lo que fuese necesario para que me pagasen con saltos. Y así de a poco, empecé a saltar más y más, iba sin prisa pero sin pausa.

Paracaidismo De cabeza contra el planeta

Trabajando como Instructor Tándem. Un Tándem es normalmente el primer paso. Alguien que nunca ha hecho paracaidismo tiene la opción de saltar desde un avión junto a un instructor que hace todo el trabajo. Foto: Luis Rotundo III

El comienzo para un paracaidista es bastante duro. Saltas, saltas y sientes que no progresas mucho, tienes que saltar solo porque no tienes experiencia para hacerlo con más gente y las posibilidades de aburrirse o al menos de desmotivarse son altas. Pero la perseverancia es bien pagada. Un día ya tienes más habilidades, el miedo ya va quedando atrás y empiezas a saltar con más personas. Ahí todo cambia, se vuelve increíblemente entretenido y en cuanto aterrizas, lo único que quieres, es empacar y saltar otra vez. Obviamente al principio no éramos muy exigentes, solo con volar relativamente cerca, quedábamos felices. No había mucha referencia de donde agarrarnos tampoco.

Volar es el deporte de una nueva generación.

He visto el crecimiento del paracaidismo a nivel mundial y cómo se ha disparado en los últimos años al igual que otros deportes aéreos. La diferencia en los últimos 10 años, desde que volví y no paré es impactante. La cantidad de gente alrededor del mundo haciendo paracaidismo, la cantidad de centros de paracaidismo de alto nivel y la incorporación de nuevas formas de entrenamiento como por ejemplo hacer Indoor Skydiving. Todo esto, hizo que el nivel de los paracaidistas se volviera una locura.

Paracaidismo De cabeza contra el planeta-4

Equipo de paracaidismo CircoVolante arriba de un Caza212 de la FACH, justo antes de saltar para un show de paracaidismo en ​la ​Fidae 2015.

Ante la pregunta de ¿qué es tener mejor nivel? En pocas palabras es volar bien. Hacer paracaidismo no se trata de caer desde un avión, se trata de usar tu cuerpo de la forma más aerodinámica posible y así volar en distintas posiciones, direcciones y velocidades. También es realizar formaciones con otros paracaidistas, o saltos en pequeños grupos, donde el común denominador es encontrar una constante coordinación entre lo que estás pensando, lo que están haciendo los otros que están volando contigo y lo que está haciendo cada parte de tu cuerpo para estar donde tienes que estar, a la velocidad a la que tienes que ir y en la más completa conexión con el salto que estás haciendo.

Saltas desde más de 4.000 metros de altura, volando a más de 200 Km/h. 60 segundos de caída libre. Llegas a la altura en que hay que abrir el paracaídas, tiras para que se abra y en un par de segundos, calma total y completo silencio. Estás solo y con tu paracaídas abierto arriba tuyo.  Ahora viene la segunda patita, volar tu vela (la tela que nos sustenta) y que es tremendamente entretenido también. Otro deporte completamente distinto. Con paracaídas de alta performance te desplazas por el cielo a altas velocidades, buscas donde están los demás paracaidistas, miras bien donde tienes que aterrizar, haces un par de giros para tomar más velocidad y aterrizas a más de 100 Km/h. Dos deportes increíbles por el precio de uno, espectacular.

Paracaidismo De cabeza contra el planeta-4

A medida que saltas más, aprendes más, vuelas mejor, te relajas y los sustos o miedos ​desaparecen. Cada salto se trata de disfrutarlo al máximo, ​de ​exigirte para volar mejor pero sobre todo ​de ​disfrutar. Foto: Claudio Troncoso

Mi punto de inflexión

Lo saltos estaban cada vez más entretenidos, cada vez me metía más en el paracaidismo. Mi grupo de amigos empezó a cambiar y ahora a los que veía todos los días eran los del paracaidismo. No parábamos de transmitir y donde fuese que estuviésemos, era lo único de lo que hablábamos. Aparecieron personajes que hasta el día de hoy son mi familia por elección.

Mientras tanto seguía estudiando, no me iba nada de mal, pero cuando estaba en clases, escuchando a un profesor hablar sobre derecho tributario mi cabeza estaba literalmente en las nubes. La carrera de abogado avanzaba, ya quedaba poco de universidad y yo lo único que yo quería era saltar, viajar y saltar. Eran objetivos más sencillos y bastante más entretenidos. Por otro lado, se empezó a gestar una nueva carrera.

Cuando ya tenía más experiencia volando, llegó un punto en que era capaz de ponerme un casco con una cámara de video y una de fotos en la cabeza y volaba junto a la gente que iba a saltar en Tándem. Tándem es cuando una persona que no es paracaidista, salta junto a un instructor (completamente recomendable por cierto), un buen primer paso para ser paracaidista o solo para experimentar esa adrenalina que produce saltar desde un avión. Ahí todo cambió. Me estaban pagando por saltar y ahora Superman era una alpargata.  De ahí en adelante todo fue completamente distinto. Por un lado me pagaban por saltar y por otro lado cada día era más la gente que quería hacer paracaidismo y por ende, cada vez yo saltaba más. El nivel de los saltos que hacíamos era cada vez mejor y las ganas de seguir mejorando se incrementaban.

Terminé la universidad y me fui una temporada a Australia. Me fui con mi paracaídas al hombro recorriendo distintos centros de paracaidismo en un país en que obviamente, el paracaidismo estaba muchísimo más avanzado que en Chile. Esa fue la primera experiencia que tuve de vivir y respirar paracaidismo 24-7.

Paracaidismo De cabeza contra el planeta-4

Sentir como es volar a más de 200 km por hora, con la libertad de hacerlo solo con el cuerpo y sin elementos externos, sintiendo el vuelo en distintas posiciones y distintas y​ la resistencia del viento en cada parte del cuerpo, es una sensación espectacular. Foto: Luis Rotundo III

Cutaway

De vuelta en Chile y con título de abogado en mano, había que ponerse a buscar trabajo, sacar el terno del clóset, preparar un CV y empezar a ir a entrevistas. Había que ponerse serio y la familia presionaba. Por dentro nada de eso cuadraba. No creo que este mal dedicarle la vida al trabajo de oficina, no creo que una cosa sea mejor que la otra. Lo que si creo, es que cada uno con lo suyo y así como todos somos tan diferentes unos de otros, yo al menos no podía. Sencillamente no podía.

Existe la posibilidad de que el paracaídas no se abra bien, es bastante raro, pero existe. Entre más experiencia tienes, quieres usar paracaídas más pequeños porque son más rápidos. Entre más alta es la performance del paracaídas, más propenso está a no abrirse bien y a tener una falla. Ahí no te queda otra que liberar ese paracaídas, que se vaya lejos y abrir el de emergencia que siempre se abre bien, no es tan terrible. Ese procedimiento se llama Cutaway. Lo menciono porque además, en el mundillo paracaidístico, es una manera un poco cliché de referirse a cortar con todo y dejar todo atrás. Pero en la práctica, es tal cual. Ya había tomado la decisión de que no quería ser un abogado de la gran ciudad y no me iba a encerrar en una oficina, no quería matarme trabajando toda la semana y el fin de semana ir al mall. No me importaban las lucas, todo se trataba hacer lo que hasta el día de hoy me hace inmensamente feliz que es volar. Por lo tanto, no quedaba otra que hacer Cutaway y cortar todo.

Ahora había que ir y explicar esto a mis padres, independiente de que la decisión estuviese tomada, por respeto a ellos y considerando que ellos también proyectaron algo en mi desde el momento en que decidieron gastar toneladas de lucas en un buen colegio y en una buena universidad, había que ir y conversarlo. Siempre hace bien contar con el apoyo familiar. Nuevamente la discusión fue corta y decidí ir de nuevo por el plan B. “Esto se hace a mi pinta les guste o no”. Finalmente, no es culpa mía tener que elegir a los 18 años que quieres hacer para el resto de tu vida si en realidad a esa edad no sabes nada de nada.

El resultado final

Todavía me acuerdo lo difícil que fue poder juntar los primeros cien saltos. Uno a uno viendo como los primeros cien se veían tan lejanos, escribiendo los saltos en una bitácora que no se llenaba nunca.  Ahora sin darme cuenta llevo más de 3.000 saltos. Durante el verano en Chile, salto todos los días en Pucón, definitivamente el lugar más lindo donde he saltado en mi vida y probablemente uno de los lugares más lindos del mundo para realizarlo. Todos los paracaidistas quedan locos cuando ven que se vuela al lado del cráter del Villarrica y después vuelas sobre ríos, lagos y bosques, nieve y verde al mismo tiempo.

Paracaidismo De cabeza contra el planeta-4

Ser instructor de paracaidismo me ha permitido viajar, conocer y saltar en lugares espectaculares​ y​ a la vez ser parte de experiencias increíbles para miles de personas.

Cuando se acaba el verano acá, parte el verano en el hemisferio norte, así que a Estados Unidos los pasajes y a saltar a uno de los centros de paracaidismo más grandes del mundo. Saltando todos los días con paracaidistas de tremendo nivel. Levantándome en las mañanas y volando hasta que se pone el sol. Increíblemente está lleno de gente que esta en las mismas. Gente de todo mundo con los que se comparte ese afán de volar por el cielo y de aprovechar cada segundo que se vive y respira. No se vive con mucho lujo, pero tampoco hay muchas preocupaciones. Se trata de vivir y disfrutar la vida.

Hace un par de años, empecé a hacer el curso de piloto, tantos años metido entre aviones hizo que me enamorara de ellos. Ahora soy piloto comercial y ese es el siguiente paso. Pasar de saltar de los aviones a volarlos y en eso estoy actualmente, saltando y volando, todos los días un continuo aprendizaje que no se acaba y que espero que no se acabe nunca. No me arrepiento de nada. No tengo idea donde voy a estar en el futuro próximo, pero si sé que va a ser volando y eso me hace tremendamente feliz.

Juan Luis De Heeckerenen: Capturando Olas Gigantes

Juan Luis De Heeckerenen es un fotógrafo chileno que ha dedicado gran parte de su vida a la práctica de deportes extremos y al registro de éstos. Este continuo seguimiento de deportistas en las más increíbles locaciones, ha llevado a Juan Luis a registrar gran parte de la escena deportiva local. Una de sus grandes pasiones es el surf en el cual se ha insertado en la búsqueda de la captura de olas gigantes. Aquí nos cuenta cómo es la experiencia de fotografiar estos monstruos.

Texto y fotos: Juan Luis de Heeckeren

 

¿Cuántos años pasa un fotógrafo de surf en el agua antes de tomar fotos de olas gigantes?

Si no surfea o hace algún deporte relacionado con el mar puede que le tome varios años. Pero si ya ha tenido experiencias con el mar grande, en poco tiempo puedes estar nadando o manejando un Jetski.

Juan Luis De Heeckerenen Capturando Olas Gigantes

¿Cómo entrenas físicamente y cuántas horas debes pasar en el agua en una sesión de olas gigantes? ¿Cuántos minutos debes aguantar debajo del agua si te agarra una de esas olas?

Trato de surfear harto, correr, subir cerros, esquiar, hacer yoga, o realizar cualquier deporte que tenga al alcance dependiendo de la situación en que esté.

Normalmente uno alcanza a bajar y “capear la ola”, pero cuando alguna te agarra, la experiencia es parecida a la que viven los que están surfeando. Si lo cuentas en segundos no es tanto, unos 15 a 20 segundos más o menos pero si te quedas bajo el agua y pasan dos olas puede que el tiempo sea al doble. Pero esos pocos segundos se hacen largos y normalmente hay que aguantarlos cansado o con poco aire.

Juan Luis De Heeckerenen Capturando Olas Gigantes

¿Cuál ha sido tu mejor día en el agua ?

El mejor día fue en Punta Lobos en que no había corriente, por lo que se podía nadar. (normalmente es tan fuerte la corriente que hay que hacer las fotos desde un jetski). Hice fotos toda la mañana con el ojo de pez. Es muy difícil posicionarse bien con un ojo de pez cuando el mar está grande, ya que las distancias entre donde quiebran los distintos tipos de olas (grandes, chicas o viajando en distintas direcciones) es enorme y para que se vea bien el surfista hay que estar a metros de la línea que toma en la ola. Después de unas horas de nado conectamos un par de fotos con Ramón Navarro que son las  favoritas de mi portafolio.

Juan Luis De Heeckerenen Capturando Olas Gigantes

¿Cuántos fotógrafos hacen lo que tu haces?

No hay muchos que se dediquen profesionalmente a esto, la mayoría son surfistas o bodyboarders.

¿Cuántos días a la semana surfeas?

Depende de la temporada, en invierno voy solamente los días que está bueno el mar, ya que generalmente voy harto a la montaña. Si estoy viviendo en la playa me meto al mar casi todos los días, surfeo casi siempre y a veces practico windsurf.

Juan Luis De Heeckerenen Capturando Olas Gigantes

¿Cuántos meses del año viajas tomando fotos? ¿Cuántos países visitas normalmente en un año?

Los últimos tres años he estado nueve meses en Chile haciendo un par de viajes cortos a distintos países y tres meses en Hawai (el verano en Chile). Depende mucho del año, hay veces que me muevo más dentro de Chile, pero hago aproximadamente tres viajes al año a otros países .

¿Cómo han evolucionado los equipos fotográficos para sacar fotos dentro del agua? ¿Que es lo nuevo en equipos para el 2017?

Las carcasas para proteger la cámara del agua no han cambiado mucho en los últimos años, quizás algunas son más rápidas para armar y desarmar. La Go Pro generó un gran cambio en la fotografía de las olas y surf, ya que dejó al alcance de muchos una muy buena cámara, resistente al agua. No sé bien qué vendrá para el próximo año, pero las cámaras que se usan son las mismas que se usan para los otros tipos de fotografía, va cambiando la carcasa para cada una.

Juan Luis De Heeckerenen Capturando Olas Gigantes

Ramón Navarro surfeando un swell perfecto en Punta de Lobos, Pichilemu

¿Qué plataforma de redes sociales ocupan los surfistas en Hawai y qué sitios Web son los que la llevan en el surf hoy?

Lo que más se usa es Instagram, y los sitios más comunes para ver surf son surfline.com, worldsurfleague.com, stabmag.com, surfer.com, whatyouth.com para pronósticos magicseaweed.com, buoyweather.com, surfline.com, windguru.com.

​OUTOURS Santiago: Panoramas en la capital en verano

Clásica frase de vacaciones: “en verano, Santiago es muy aburrido, no hay nada que hacer”. Nada más lejos de la realidad. La capital del país presenta una serie de actividades para los amantes de la vida outdoor, muchas de ellas gratuitas. Desde trekking hasta escalada, varios de estos panoramas se pueden realizar en la misma ciudad o a pocos minutos alrededor, así que no existen excusas para decir que Santiago “muere en verano”.

Texto Diego Duarte / Fotos: Francisco Ibarra

OUTOURS Santiago

Aprender o practicar escalada todo el día en Casa Boulder

Casa Boulder es un clásico para quienes le gustan escalar. Si buscas un lugar para practicar la escalada deportiva y escalada en bloque, este gimnasio cuenta con 250 m. cuadrados y más de 3000 presas con formas innovadoras y que se adaptan perfectamente a cada empuñadura. Es el único gimnasio exclusivo en boulder, con una gran capacidad y cuidando cada detalle para que los escaladores puedan disfrutar al máximo de este adictivo deporte.

Si buscas concentrarte, motivarte y sacar lo mejor de ti como amante de la escalada, este es un imperdible. Ubicado en pleno Barrio Italia, rodeado de áreas verdes y a pasos del metro Parque Bustamante, cuenta con estacionamiento de bicicletas, tienda de accesorios y comida, todo para no salir en todo el día si así lo deseas.

Además, se ofrece clases a principiantes, cursos básicos de escalada en roca, cursos especiales a instituciones, clases de manejo de cuerdas y otros, que te permiten adentrarte poco a poco en el mundo de la escalada. Y este verano ofrece cursos especiales para niños durante todo el mes de enero.

Ubicación: Av. Italia 875, Metro Parque Bustamante, Barrio Italia.
Horario: Lunes a Sábado 08:00 – 22:00 hrs.
Teléfono: 228391210
Link: www.casaboulder.cl

OUTOURS Santiago

En bici junto al río en Ciclovía Mapocho

Se habló por mucho tiempo como el proyecto emblemático de “Juntos Vivimos Mapocho”, pero recién en diciembre fue inaugurada la ciclovía que recorre la rivera del Río Mapocho. El tramo contempla una distancia de 3kms, comenzando desde la calle Huelén con Andrés Bello, en Providencia, hasta el Puente Recoleta, en la comuna del mismo nombre. En ambos puntos se cuenta con rampas de acceso, además de un ingreso peatonal en el Puente Pío Nono.

La ciclovía se encuentra abierta todos los días, incluyendo los feriados, pudiendo acceder a ella en bicicleta o caminando, permitiendo el paseo de familias, mascotas o personas en silla de ruedas. La idea es poder disfrutar del río Mapocho de una manera diferente, buscando cambiar la mirada que se tiene de este lugar.

Este es un plan piloto, que se tiene pensado para cuatro a seis en etapa provisoria, para luego abrir de manera definitiva, para completar un circuito de 5,4 kms, uniendo las comunas de Provdencia, Recoleta, Santiago e Independencia.

Ubicación: Huelén con Andrés Bello, Providencia.
Horarios: Lunes a Viernes, de 07:00 a 20:00 hrs. / Sábados, Domingos y Festivos de 09:00 a 18:00hrs.
Link: www.mapocho42k.cl

OUTOURS Santiago

Conectarse con la naturaleza, a unos pasos de todo en Sendero Mapuche Cerro San Cristobal

Recientemente remodelado y reinaugurado, este sendero de 3,7 kilómetros, comienza en el Sendero Zorro Vial, cruza las históricas canteras que existen desde la fundación del Parque, hermosos bosques de olmos álamos y eucaliptos, llegando hasta el sector Pedro de Valdivia Norte para terminar en el Mirador Peñihue. Al recorrerlo podrás acceder a los mirador Santiago y El Hundimiento y, por ser ladera sur-poniente, podrás disfrutar sus frondosos y sombreados bosques.

Ubicación: Entrada Pedro de Valdivia Norte del Parque Metropolitano
Horario: Martes a Domingo de 10:00 a 21:00 horas.
Teléfono: 227301331
Link: www.parquemet.cl

OUTOURS Santiago

Escalada en pleno centro de Santiago en Los Silos – Muro Escalada

El parque de escalada Los Silos es un parque deportivo outdoor de uso público, enfocado en el desarrollo de los deportes en la montaña. Ubicado en el Parque Los Reyes entre las comunas de Santiago y Quinta Normal, se trata de antigua fábrica de cemento abandonada hace mas de 70 años y que se tenía pensada en derribar. Salvada gracias al apoyo de los entusiastas de la escalada y transformada en un gimnasio de esta disciplina deportiva de primer nivel, de uso público y gratuito. Cuenta con presas tanto por las caras exteriores como interiores de los silos, pero para ingresar se debe solicitar permiso y pagar.

Cuenta con 20 rutas de escalada deportiva de 20 mts de altura y un Boulder de 40 m2. Entre los silos se encuentra la oficina de la Fundación Deportelibre y bajo esta, un taller de experimentación en sistemas constructivos con materiales reciclados. Hoy es considerado “el” lugar de encuentro de miles de personas amantes de la montaña y del deporte outdoor. Recibe alrededor de 50 escaladores diarios, provocando un cambio en la cara del barrio y de la escalada urbana.

Ubicación: Av. Pdte. Balmaceda, 2822
(Altura Calle Libertad), Quinta Normal.
Link: http://deportelibre.cl

OUTOURS SantiagoRafting, cabalgata y trekking en el Cajón del Maipo con Andes Soul

Si buscan conectarse con la naturaleza, el primer paso se da en el Cajón del Maipo, un lugar que a pesar de todos los avances de la ciudad, aún se mantiene intacto y fresco como en tiempos antiguos. Y qué mejor para disfrutar de este lugar que hacer todo tipo de deportes outdoor. Andes Soul, Tourism & Adventure es empresa ubicada en Cajón del Maipo, donde tienen una propuesta diferente de turismo, ofreciendo rafting, cabalgatas, trekking y más.

En cuanto a rafting, se puede disfrutar de una carrera imperdible de adrenalina y emoción sorteando rápidos clase III–IV del Maipo durante 8 a 10 km. Se entrega un equipo completo, desde el casco hasta el traje neopren. No importa si eres experto o principiante, todos pueden participar.

Para escapar de la rutina, nada mejor que relajarse y disfrutar del aire de las montañas y de espectaculares vistas a lomo de caballo, en una cabalgata de 3 a 4 horas de duración, donde no sólo podrás disfrutar de las maravillas del lugar, sino también aprender sobre la misma.

Por último, para conocer la magia escondida del Cajón del Maipo, qué mejor que recorrer los senderos por una ruta privada, donde se puede llegar a presenciar espectaculares vistas.

Todas las actividades cuentan con seguro obligatorio contra accidentes, guias expertos y certificados y estacionamiento privado en Andes Soul.

Ubicación: Camino al Volcán 26703, sector de Melocotón (a solo 5 minutos desde San jose de Maipo y a 50km de Santiago).
Teléfono: 56-9-90993289
Link: http://andes-soul.com

Entrevista: Lewis Pugh, nadador y protector de los océanos

47 años / abogado marítimo, nadador y protector del océano / Inglaterra

Se codea con políticos como Putin, da charlas a grandes audiencias y nada en mares y océanos en las condiciones más adversas, todo con el fin de difundir un simple mensaje: nuestro planeta tiene que ser protegido. Para muchos un loco, para otros, el verdadero héroe del mar. En conversación con Outdoors cuenta de manera exclusiva sobre sus logros, motivaciones, el futuro y sobre el último nado que realizó recientemente en la Antártica, usando solo un traje de baño y una gorra.

Texto: Diego Duarte / Fotos: Kelvin Trautman

 Lewis Pugh

Durante veinte años he nadado en todos los océanos y he visto cómo han ido cambiando. Siento que es importante hacer algo para conservarlos lo más puros que se pueda.

¿Cuándo empezaste a nadar y en qué momento se convirtió en una causa?

Mi recuerdo más importante fue a los 17 años cuando tomé mi primera clase de natación profesional. Un mes más tarde nadé desde Robben Island, donde estuvo prisionero Nelson Mandela, hasta Ciudad del Cabo. Comencé a nadar por causas en 2003, en Chile, en la Isla Decepción al noroeste de la península Antártica en el estrecho de Bransfield. Durante veinte años he nadado en todos los océanos y he visto cómo han ido cambiando. Siento que es importante hacer algo para conservarlos lo más puros que se pueda.

Nadar en aguas abiertas me parece un tremendo desafío. Y una vez que estás ahí y puedes ver todas los animales y la flora, dices “wow”, te impresiona toda la vida que pasa ante tus ojos. Eso es lo que me llevó a decir “hay que hacer algo al respecto”. Amo estar en el agua me siento en casa.

¿De qué se trata la campaña Antártica 2020?

Nadé un kilómetro en el mar de Bellingshausen, enfrentando aguas bajo cero grados, con el fin de mostrar la necesidad de declarar nuevas áreas marinas protegidas en la Antártica. Durante los próximos tres años queremos asegurar tres Áreas Marinas Protegidas adicionales en las áreas vulnerables de la Antártica Oriental, el Mar de Weddell y el mar de Bellingshausen.

¿Cómo fue el nado?

El nado fue muy duro. Recientemente tuve una operación en mi espalda y mi potencia no es lo que solía ser. Pero estas travesías me ayudan a mostrar al mundo lo valiosas que son estas últimas áreas salvajes de la Antártica. Además, tuve que recuperarme de hipotermia que sufrí durante la travesía, que tuvo una duración de 17 minutos y 30 segundos.

 Lewis Pugh

He hecho esto tantos años que la gente piensa “para él debe ser muy fácil”, pero cada vez es más difícil, ya cumplí 47 años.

Has logrado muchas metas en tu vida ¿Qué  porcentaje de tu motivación es personal y cuánto es más colectivo?

He hecho todos los “nados” que he querido en mi vida. El próximo 1º de mayo es el 30 aniversario de mi primer nado en aguas abiertas;  Pero esto va mucho más allá. No se trata simplemente de nadar, se trata de llevar un mensaje, si nadar es el vehículo para llevar este mensaje a las personas que les importa, lo seguiré haciendo. Algunos países no son muy activos con respecto a la Campaña 2020, que estamos presentando actualmente, como algunos en la Unión Europea, pero otros están muy interesados, como Chile y Argentina, así como Estados Unidos y Rusia. Todas mis metas son tanto personales como colectivas, no puedo separarlas.

¿Te gustaría ser reconocido como “el salvador de los océanos” en el futuro?

Mi objetivo es proteger las partes más vulnerables de la Antártica, los lugares donde hay una biodiversidad tan rica y casi desconocida. Estas áreas están cerca de Chile y Argentina y espero que dentro de 50 años la gente pueda decir que los chilenos y argentinos y todos quienes quisieron proteger este lugar lo lograron. Sé que ambos países (Chile y Argentina) han tenido sus diferencias, pero lo maravilloso de esta causa es la oportunidad de dejar estas diferencias atrás para trabajar juntos y luchar por un solo objetivo, porque es un tema que nos impacta a todos por igual.

Para mi es un tema de justicia, no trato ser un héroe. Hace poco nadé junto a pingüinos y focas y albatros, y no pude dejar de pensar que nadie tiene derecho a  destruir este ecosistema. Por eso creo que se trata de justicia entre nosotros y el reino animal. Si no los protegemos, nuestros hijos no los podrán conocer.

 Lewis Pugh

Creo que se trata de justicia entre nosotros y el reino animal. Si no los protegemos, nuestros hijos no los podrán conocer.

¿Cómo te preparas  antes de nadar?

No como ningún tipo de alimento que provenga de un ser marino porque después de todo lo que he visto, simplemente no puedo hacerlo. Además, es por un tema de salud. Muchos estudios han demostrado que la fauna marina, sobre todo en lugares como Chile, contienen toxinas que irán a tu cuerpo.

En cuanto a la rutina, debes poner tu mente en el lugar correcto. He hecho esto tantos años que la gente piensa “para él debe ser muy fácil”, pero cada vez es más difícil, ya cumplí 47 años. Lo importante es enfocarse en el “por qué” y  eso es lo que te hace fuerte y lo que te permite continuar. Llega un momento en que el agua se siente realmente helada, casi congelada, y todo tu cuerpo te grita “sal, sal ahora de ahí”. Y tu tienes que decir “no, esto es lo que debo hacer, este es el lugar donde debo estar”. Son esos momentos lo que realmente te definen en la vida. Eso es lo que me mantiene motivado.

 Lewis Pugh

Durante los próximos tres años queremos asegurar tres Áreas Marinas Protegidas adicionales en las áreas vulnerables de la Antártica Oriental, el Mar de Weddell y el mar de Bellingshausen.

¿Cuál es la reacción de  la gente ante tu causa?

Los periodistas me miran y preguntan “¿estás dispuesto a morir por la Antártica?”. Puede ser así, pero lo que importa es el mensaje. El mensaje es tan simple que un niño de ocho años puede entenderlo. Acá hay un hombre que puede nadar en el Ártico sin muchos problemas ¿Qué dice eso sobre el medio ambiente? Quiero abrir el debate sobre el futuro del reino animal. Para mi esto se trata de un derecho humano, el derecho a proteger estos lugares.

Lo bueno es que en algunas partes, como Rusia y Sudáfrica, no es tema el que un hombre nade en aguas congeladas. Para ellos es más importante el mensaje que quiero transmitir por sobre el hecho en sí. Se trata del sacrificio que hay detrás y por qué se hace este sacrificio.

Para poder llegar a la gente hay que sobrepasar ideas políticas o los gobiernos de turno de manera que el mensaje llegue puro al corazón de todos. Es la única forma en que  podrán entenderlo.

¿Qué significa para ti la campaña Antártica 2020?

Se trata de algo mucho más que salvar un lugar de la Tierra, es una forma de retribuirle al planeta por lo que me ha entregado, además de dejar un espacio a nuestros hijos para que puedan conocerlo y disfrutarlo.

Siento que esto tiene el potencial de hacer que vivamos en paz. Este es un momento en que vivimos en una tensa calma, pero aún así Rusia y Estados Unidos pueden ponerse de acuerdo para proteger la Antártica. Este es un lugar donde te sientes en paz y al mismo tiempo agradecido por vivir. Estás ahí donde no hay nada y repentinamente aparece una ballena o pingüinos y te das cuenta que no eres fuerte, pues el entorno y las condiciones son más fuertes. Entonces simplemente debes contemplar y agradecer.

 Lewis Pugh

No importa lo que sienta mi cuerpo, mi corazón seguirá trabajando para que los océanos estén protegidos.

¿Qué viene después de  esta campaña?

Vendrá otra campaña, es así de simple. No importa lo que sienta mi cuerpo, mi corazón seguirá trabajando para que los océanos estén protegidos. Este es un trabajo de nunca acabar y lo seguiré haciendo hasta el resto de mis días. Se trata del corazón del mundo, el planeta está compuesto en su mayoría por agua y no podemos dejar que este corazón desaparezca.

Conoce más y participa en la campaña:

http://lewispugh.com/

 

ANDES TRAIL TRAIN

Se trata de una carrera distinta a las convencionales de trail, donde los corredores deben pasar por las líneas férreas del Ferrocarril Trasandino Los Andes – Mendoza, que dejó de operar hace 32 años y que hoy es un lugar patrimonial. Esta zona, que hoy está en ruinas, volvió a tomar vida con esta carrera. Tanto expertos como aficionados pudieron participar en distancias de 33km, 23km, 14km.

Texto: Tito Nazar / Fotos: Francisco Ibarra

El trail running es un deporte que se practica en cerros no escarpados, lomas y valles. De estos hay tantos en nuestra cordillera que es fascinante hacer proyectos para conocerla, ya sea en forma de travesías personales o en carreras.

El Andes Trail Train me llegó sin haberlo planeado. Y al estudiar la ruta no puedo mentir al decir que no la compré mucho. Era una carrera de 33 K con un desnivel de 1500+ por senderos que iban paralelos a una línea férrea que conectaba Chile con Argentina por el sector del Paso los Libertadores. La gran novedad era que tendríamos que pasar por los túneles que usaba el tren para el transporte de carbón y pasajeros. Era un trayecto sólo de subida y relativamente constante, no era una carrera muy técnica. Pero, ¿Por qué no intentarlo? Si al final era una carrera y siempre cualquier evento puede dar una o más sorpresas.

ANDES TRAIL TRAIN

Partida de los 16 kilómetros en estación Juncal.

Además íbamos a disfrutar de algunos lujos: comida abundante, uso de las piscinas del Hotel Portillo, con vista a la Laguna del Inca y a las montañas que le rodean

El sendero de la carrera carecía de toda marcación sólo había que seguir la huella vehicular junto a los remanentes de las líneas del ferrocarril y entrar a la gran mayoría de los túneles: ¿Les mencioné que en la carrera era obligación correr con casco y linterna? En algunos túneles existía la posibilidad de que cayera alguna piedra y además por su extensión, se convertían en una verdadera boca de lobo.

Desde el comienzo hasta el final el 95% del trayecto sería en subida, pero siempre con una pendiente tan suave que una persona relativamente entrenada podría correrlo en su totalidad. La meta se situaba sobre los 2.700 metros por lo que el mal de altura podía ser un factor a considerar si se buscaba correr exigido.

ANDES TRAIL TRAIN

Leve desprendimiento de la ruta, kilómetro 14.

La temperatura estaba muy tolerable debido al viento ascendente que soplaba desde el valle hacia el cerro. Esto permitía a los participantes correr a toda máquina y evitar el exceso de sudoración que produce una pérdida importante de líquido.

Pasado el primer tercio de la carrera, el paraje tomó vetas muy interesantes: El camino pasaba por estaciones abandonadas erosionadas por el tiempo, que contrastaban con cerros con cascadas de agua en las partes más bajas y manchones de nieve colosales que vertían sus derretimientos.

Cuando aparecieron los primeros túneles de corta envergadura fue innecesario encender la linterna. Ya desde la mitad de la carrera se puso totalmente sabrosa la cosa.

En un momento  pasamos por una cascada natural que caía por un muro de contención de avalanchas y protección de desprendimientos de material. Tuvimos que pasar muy cerca de ella mojándonos un poco; rico y refrescante especialmente para los pies.

Algunos túneles eran particularmente extensos. Uno tenía una especie de tragaluz que daba una imagen muy cálida al contrastar las tinieblas, y el haz dejaba ver el polvo en suspensión. Lo anterior estaba acompañado por el eco de los pasos mientras pasábamos por los hierros que perduraban a pesar del transcurso del tiempo y conservaban su solemne forjado.

Había otro túnel algo corto, de unos 30 metros. Al intentar salir nos encontramos con que  se había acumulado tal cantidad de tierra que solo pudimos salir gateando como lagartijas y en ascenso hasta que finalmente de la oscuridad total nos enfrentamos a la luz encandilante del sol.

ANDES TRAIL TRAIN

Puente de tren antes de empezar la pendiente.

Hubo un momento para muchos tortuoso y para otros chistoso. Había una cuerda fija puesta en la parte izquierda de uno de los túneles. La entrada era obscura. Luego de un avance de un par de metros y ya cerca del final se veía una posa de agua, y era muy helada porque no le pegaba el sol. Era imposible esquivarla y el agua nos llegaba hasta los muslos. Después de salir, muchos sentimos calambres o molestias musculares por el exceso de  frío. Nadie se esperaba tal fenómeno y terminó siendo una de las secciones más comentadas de todos los participantes.

Entre los túneles, la huella vehicular casi desaparecía entre las rocas que llegaban desde los acarreos. El pasto crecía entre ellas y el sendero se puso técnico. Había que avanzar muy concentrado para evitar caídas o torcerse un pie.

Al ganar más altura vi a mi izquierda la cuesta que miles de vehículos cruzan todos los días, unos van hacia Argentina, otros vienen hacia Chile. Luego apareció por fin un cruce de calle, cambiamos de ladera, (lo que indicaba que quedaba poco), y apareció el techo del Hotel Portillo.

Una bajada (quizá la única de más de 50 m), curva a la derecha y perfilé hacia la meta… increíble, me llevé el segundo lugar de la general después de Sebastián Olguín.

Andes Trail Train es una carrera distinta, tiene pasadas muy simples pero en general requiere concentración por las secciones de rocas caídas desde las laderas. Los túneles son de muy simple progresión, pero son algo tan ajeno a todo lo que uno suele exponerse en el trail running que al pasar por esas moles de obscuridad inspiran observación y maravilla. Luego de la carrera, un almuerzo realmente abundante y masajes fueron la mejor previa para meterse a la piscina con la mejor vista de Santiago.

¿Qué si la recomiendo? Totalmente, hay que correrla, vivirla.

Agradezco a Berg Cycles por entregarme la mejor bicicleta de ruta; la Fuego 95 Carbo y a las barras alimenticias Way Bar que me aniquilan el hambre de verdad.

Sigue a Tito Nazar en Twitter: @titonazar

EL HUEMUL: Rey de los Bosques Patagónicos

El huemul del sur o chileno es uno de los mamíferos más desconocidos de nuestra fauna silvestre. Jean Paul de la Harpe se insertó en la reserva nacional Cerro Castillo para retratar a este tímido animal y para crear conciencia del peligro que corre debido a la caza furtiva, enfermedades y desaparición de su hábitat natural.

Texto y fotos: Jean Paul de la Harpe
www.abtao.cl / www.chileindomito.cl

Cuando era un niño, un profesor de ciencias sociales nos enseñó que el animal que acompañaba al cóndor en el escudo nacional, era el Huemul. Con una mala representación de éste en el sello heráldico, era difícil llegar a imaginarse a este hermoso animal. Aparte de eso, pude ver algunas fotos, con lo que logré hacerme la idea de qué tipo de animal se trataba. Luego entré a estudiar biología, y tampoco pude conocer más de este mítico animal habitante de la Patagonia. Y no fue hasta un viaje que realicé con un amigo a la carretera austral, el año 2000, en donde pude tener mi primer encuentro con una familia de huemules, luego de caminar por varias horas en la reserva nacional “Cerro Tamango”. Ese encuentro me marcó, y pude ver en la expresión de esos enormes ojos que me miraban curiosos, una calma y paz que no había visto nunca antes. Tal hermoso animal, con una elegancia única, se presentaba frente a mi con humildad y sencillez. Desde ese día supe que debía hacer algo para mostrarle al mundo lo frágil que era el huemul, y la necesidad de conservarlo.

Huemul

Huemul Hembra.

Como un “lamentable pasado” podemos catalogar la relación que ha tenido el ser humano con el huemul, desde la formación del estado de Chile. Hechos como su caza indiscriminada, la sustitución y/o quema de su hábitat, el contagio de enfermedades provenientes del ganado doméstico, el asedio de perros, entre otras causas más, ha hecho que hoy en día este hermoso ciervo se encuentre en peligro de extinción. En antaño se distribuía desde la Región de O´Higgins hasta Magallanes, siempre a lo largo de la cordillera de Los Andes. Hoy en día sobrevive una pequeña población en la Reserva Ñuble, y el resto se distribuye principalmente entre la Región de Aysén y Magallanes. Se estima que la población total mundial es de aproximadamente 2000 individuos, entre Chile y Argentina.

El huemul (Hippocamelus bisulcus) es un ciervo de mediano tamaño, que puede llegar a pesar 80 Kg. Forma grupos pequeños, constituido generalmente por un macho y dos hembras. Entre los meses de marzo a mayo se puede ver a los machos en conductas reproductivas. Desde ahí, la gestación toma 6 meses, y nace una sola cría, la cual amamanta durante 4 meses. Lamentablemente existe una gran mortalidad infantil, por causas aún no determinadas. Es un animal herbívoro, que habita un hábitat mixto de bosque y pradera, y su ámbito de hogar no superaría las 400 Hectáreas.

Huemul

Familia de Huemules.

Hoy el Huemul es una especie protegida por el estado chileno, y está prohibida su caza y captura. Existen varias Reservas y Parques nacionales que cuentan con la presencia de esta especie, como la RN Río Simpson, RN Cerro Castillo, RN Cerro Tamango, PN Laguna San Rafael, PN Bernardo O´Higgins y el PN Torres del Paine. Además existen parques privados en donde también cuentan con protección como el Parque Patagonia, fundado por Douglas Tompkins.

A pesar de lo anterior, el Huemul aún enfrenta serias amenazas que ponen en peligro su continuidad como especie. Dentro de estas amenazas están el ataque de perros asilvestrados, incendios forestales, atropellos en carreteras, caza furtiva, y la transmisión de enfermedades infecciosas que provienen del ganado doméstico. Una de las enfermedades más agresivas del último tiempo y que está afectando a los huemules de la RN Cerro Castillo es la Linfoadenitis caseosa, producida por la bacteria Corynebacterium pseudotuberculosis. Esta proviene del ganado Ovino y causa la formación de grandes abscesos en la piel, afectando la salud del animal. Existen hoy algunos programas para la protección del Huemul, como el implementado en la Región de Aysen, llamado “Programa Regional de Protección del Huemul”, cuyo objetivo es mejorar la vinculación de la comunidad e incrementar las medidas de protección y conocimiento de la especie.

Huemul

Huemul macho.

Motivado por la necesidad de conservar esta especie es que en los últimos años he estado visitando la RN Cerro Castillo, con la finalidad de crear la mayor cantidad de imágenes que sirvan para la difusión y conocimiento de la misma. Soy un convencido de que a través de la fotografía podemos lograr encantar y comprometer a la sociedad, transversalmente, en la protección y conservación de el Huemul. No podemos permitir que solo quede en recuerdos, o que pase a formar parte de la lista de las especies extintas del mundo.

Los invito a que conozcan a través de estas imágenes esta maravillosa especie, pero también a que visiten respetuosamente su hábitat. El encuentro con un huemul es algo que te marca, y de seguro generará un cambio de conciencia de cómo vemos la naturaleza en estos días. Para eso creo que el mejor lugar de Chile para observarlos en su hábitat natural es la Reserva Nacional Cerro Castillo, la cual es atravesada por la carretera austral. Justo al lado del camino es posible observar, con paciencia y perseverancia, huemules alimentándose, descansando o bebiendo agua en el río. Lo importante es que este acercamiento sea una buena experiencia tanto para el visitante como para los huemules. Por lo mismo es que a continuación les dejo el protocolo de Observación que debemos seguir frente a la presencia de un Huemul.

Protocolo de observación del Huemul

  1. No acercarse a menos de 10 metros del Huemul.
  2. El Acercamiento debe ser en grupos reducidos de personas.
  3. Si el animal se pone nervioso, no tratar de acercarse más, y observarlos desde una distancia prudente.
  4. Si el huemul esta con cría, no acercarse demasiado, y observarlo de lejos.
  5. En ningún caso tocar a la cría.
  6. No rodear a los animales. Siempre acercarse por un solo lado, dejándole una vía de escape al huemul.
  7. No hacer ruidos molestos.
  8. No intentar alimentarlos.
  9. No acercarse con perros o mascotas.
  10. Cuidar el hábitat del Huemul.

De nosotros depende que este hermoso animal siga circulando por las tierras patagónicas de nuestro país.

Huemul

Huemul hembra.

SURFEANDO EN OCEANÍA: Por Australia y Nueva Zelanda

Sebastian Mella es surfista y tiene una escuela de surf en Concón llamada “Sacandoquillas” En el año 2014 presentamos en Outdoors un viaje que realizó en motorhome en busca de olas perfectas en Europa y África. Este año realizó un viaje junto a su hija surfista de 16 años por Nueva Zelanda, Australia e Indonesia. En este reportaje narra su viaje por Nueva Zelanda  y Australia y cuenta qué significa haber formado una familia de surfistas.

Texto y Fotos: Sebastián Mella

Fui padre muy joven lo que hoy es una ventaja, porque con Beatriz mi hija tenemos apenas 18 años de diferencia. La madre de Beatriz falleció cuando ella tenía 3 años. Desde ese momento en adelante mi hija se ha criado conmigo y ha estado siempre ligada a la vida del mar y al surf.

Para todo papá surfista es un sueño que tus hijos surfeen junto a ti. A mi me costó un poco que Beatríz se entusiasmara con el surf pero finalmente terminamos yéndonos a un gran viaje y mi hija comenzó su carrera profesional. A ella le enseñé cuando era muy pequeña en Puertecillo, la misma playa donde yo aprendí. Es típico que uno como papá apura mucho a los niños. Fue por esto que mi hija no quizo seguir surfeando. Empezó entonces a dedicarse a la música y al skate. Hace dos años ella volvió a tomar la tabla de surf y hoy le encanta. Está dedicada cien por ciento a esta actividad y a menudo me recrimina por no haber evitado que lo dejara.

SURFEANDO EN OCEANÍA

Reserva nacional camino a Ahipara, Nueva Zelanda

Cuando vi que volvía a motivarse y reconocí su talento la invité a Nueva Zelanda, Australia e Indonesia para ir a lugares que siempre quise conocer y para que Beatriz subiera su nivel de surf y fuese todo una experiencia para ella.

En Auckland, la Capital de Nueva Zelanda, arrendamos un motorhome por unos 1900 dolares neozelandeses que equivalen a $884.285 pesos, por 31 dias. Esta es la manera más conveniente de viajar si quieres ir a surfear a este país. Revisamos el report y nuestro primer destino fue Shipwreks bay, seis horas al norte de Auckland y donde se filmó la clásica película de Surf Endles Summer en el año 1962. En este lugar las condiciones fueron bastante buenas. Había una ola muy extensa y muy parecida a las que hay en el sur de Chile. Shipwrecks es la punta que se ve en la costa oeste del norte, con una temperatura del mar de 18°C . A la primera bahía se puede llegar en auto, pero para ir a las más lejanas es necesario un 4×4.

Después de esta parada nos dirigimos a explorar el extremo más norte de Nueva Zelanda, Cape Reinga. Llegamos a un beachbreak bueno, pero no había nadie y tuvimos un poco de temor porque en este punto de la isla norte se junta el mar de Tasmania con el Pacífico y existe un cruce de oleajes que puede ser el lugar perfecto para que merodeen tiburones.

SURFEANDO EN OCEANÍA

Bea en Indicators, Raglan.

Seguimos revisando el report del norte y fue el turno de visitar Piha que se ubica a una hora al oeste de Auckland. Esta playa tiene un point break bien consistente y otros puntos con buenos beachbreak. Aquí estuvimos instalados un par de días esperando nuevas condiciones para ver hacia donde seguiría nuestro viaje. Lo que nos tenía con incertidumbre era que había un fuerte temporal que se encontraba muy activo. Finalmente decidimos que lo mejor era pasar por Gisborne, una ciudad famosa por sus beachbreaks y tubos ubicada en la costa este, ocho horas al sur de Auckland. Acá el clima se puso más helado, al igual que el mar, que en temperatura no sobre pasaba los 13°C, pero las olas y los paisajes no dejaban de asombrar ¡Y el viaje en motorhome era lo ideal! Los cerros eran parecidos en lo que es colores a los del sur de Chile, pero en forma estos eran mas redondos, también estaban rodeados de cientos de ovejas muy blancas por todos los alrededores de los cerros. El mar era cristalino y el color de la arena café claro.

Nuestro siguiente destino fue Taranaki. Cruzamos casi en línea recta la isla desde Gisborne a New Plemuth en un viaje de ocho horas, hasta que llegamos a la famosa  “High way surf” de Taranaki, una ruta que va por el borde costero del distrito y pasa por más de 30 surf spots.  Taranaki es un volcán que se encuentra en el centro del distrito. Sus erupciones formaron toda la parte de la isla que contempla la zona de Taranaki. Todas las playas tienen orígenes volcánicos y se parece mucho al sur de Chile. También se encuentran en ese lugar las raíces de la cultura maori de la isla. En Taranaki surfeamos el point break de derecha Stend Road, el point break de izquierda Kumara Patch, y los beach breaks Welt Road, Back Beach y FitzRoy Opunake.

Luego de tres semanas de recorrido solo nos quedaban ocho días en Nueva Zelanda y el report marcaba condiciones perfectas para la ola más famosa y más perfecta de los Kiwis, “Raglan”. A 2:30 minutos al norte de Taranaki llegamos con un swell limpio y perfecto. Raglan es un pueblo muy surfero y tiene un Point Break de izquierda muy amplio y parecido a las puntas para surfear que hay en el sur de Chile, acá la temperatura del mar se encontraba entre los 15 y 16°C. Esta tiene cuatro quiebres de oeste a este. La primera ola es Outsiders y se ubica en el extremo de la punta, después viene Indicators una de las olas más perfectas y tubulares. Después continua con  Whale Bay y el siguiente Es Manu Bay.

Así concluimos nuestro paso por Nueva Zelanda con un buen cierre en Raglan

Otros datos: la comida es igual o más barata que en Chile y el petroleo cuesta casi lo mismo o un poco más que en nuestro país.

SURFEANDO EN OCEANÍA

Bea surfeando una de las olas de la ruta Surfway, cerca del volcán Taranaki.

Las olas de Australia

De Auckland volamos a Brisbane, Australia para conocer el Gold Coast.  Allí se encuentra la ola Snapper Rocks donde cada año se realiza una de las primeras fechas del tour mundial y que ha sido cuna de surfistas como Mick fanning, Joel Parkinson, Stephani Gilmore entre otros. Surfear esta ola fue vivir parte de la cultura del surf australiano. El mar en esta oportunidad empezaba a aumentar de temperatura, se encontraba en los 21°C, lo que era perfecto para usar un wetsuit 3/2.

Lo mejor para hospedarse en el Gold Coast son los backpakers, pero nosotros elegimos un airbnb porque Beatriz, al ser menor de edad, no podía alojar en un backpacker. Airnb es una aplicación en la cual puedes realizar tu reserva de una pieza, casa o departamento, según la cantidad de personas que necesites.

El Gold Coast está lleno de olas especialmente de puntas de derecha como en el sur de Chile. Sin embargo, las olas corren en sentido contrario, lo que es increíble para los surfistas “regular”. Como queríamos conocer más olas, arrendamos un auto por 20 mil pesos diarios y así fuimos a surfear a Byron bay y a Lenox donde nos apareció un tiburón por lo que tuvimos que salirnos del agua rápidamente. Toda esta zona está llena de tiburones pero los australianos surfean igual y le dan tan poca importancia al ataque de un tiburón como al de un perro callejero.

Agradecimientos
Este viaje lo pudimos realizar gracias al apoyo de la Escuela De Surf Sacando Quillas y Cabañas Puertecillo, también agradecer a los auspiciadores que nos apoyan de forma individual.
Sebastian Mella: Maui & Sons, Globe brand y Kinexsports
Bea Mella : Reef, Nixon, Stance, Cipres Surfboards.

DIENTES DE NAVARINO: Un Trekking Inesperado

“Un trekking que será algo más que una prueba física para cada uno de ustedes” les advirtió una señora a 7 amigos cuando iban saliendo a comenzar la travesía de los Dientes de Navarino. Un viaje que sus integrantes no sabían que iban a realizar hasta que cambiaron los planes a último minuto en Punta Arenas. Sin mucha preparación ni implementos partieron al trekking donde cometieron un error que casi les costó caro y que les demostraría que siempre hay que mantenerse juntos en las expediciones.

Texto y Fotos: Pedro Arnaboldi Campos
DIENTES DE NAVARINO

La ventana del Yagán, mirando el canal de Beagle.

Al fin lo veíamos, ahí, a unos pasos, se erguía a un metro y medio sobre la nieve el hito 34; el blanco poste que marcaba el final de un ascenso que nos había tomado horas. Escurridizo como ninguno de los 33 que habíamos pasado a lo largo del trekking, apenas contrastaba contra las sobrecargadas nubes magallánicas y la nieve que levantaba el fuerte viento helado. Cada capa de nuestra vestimenta estaba más mojada que la anterior, el cortaviento, hacía rato que no frenaba el agua que había empapado hasta la más térmica de las camisetas; los pantalones llevaban días sin haberse secado, y los bototos impermeables de nada habían servido para el terreno por el que habíamos andado en el último kilómetro: Un colchón de 40 cm de nieve recién caída que tapaba una capa de hielo delgado que ante el mínimo peso se quebraba y dejaba sentir el agua que corría por debajo.

La altura permitía ver hacia a lo lejos una laguna de agua transparente que en su forma hacía recordar la huella de un guanaco, más atrás, se veía el canal de Beagle y al fondo se erguían verdes las altas montañas argentinas que rodean la ciudad de Ushuaia. Un paisaje increíble, pero el momento de paz que transmitía una vista así se terminó rápido, el viento comenzó a golpear aún con más violencia y hacía imposible quedarse más tiempo en aquel lugar. Caminando el cuerpo entraba en calor fácilmente, pero apenas nos deteníamos más de lo debido, el frío empezaba a pesar. Había que moverse, todavía quedaba mucha caminata si queríamos salir ese mismo día del circuito de los Dientes de Navarino y las nubes se estaban volviendo más amenazantes a cada minuto. Pero no podíamos… De los siete que habíamos salido de puerto Williams hace cuatro días, aún no llegábamos todos a la cima, faltaba uno. Sabíamos que no venía a más de 15 minutos atrás, pero cada minuto parado en ese punto empezaba a hacerse más insoportable. Decidimos avanzar y descender un poco para esperar en un lugar más protegido del viento. Un error que casi nos costó caro. 

DIENTES DE NAVARINO

Se ven solo 6 puntos (nosotros) porque faltaba el séptimo que estaba arriba esperando en mitad de la pendiente del nevado paso Virginia.

El viaje a la isla Navarino resultó de una serie de eventos afortunados. Desde un principio el plan era ir a recorrer los dientes de Navarino, por recomendación del amigo de un amigo. Tras el clásico período en que algunos se bajaban y otro se subían al viaje, compramos los pasajes a Punta Arenas. El grupo definitivo quedó conformado: 7 amigos de colegio estábamos listos para hacer un trekking como en otro momento habíamos hecho a las Torres del Paine. Pero todo se vino abajo cuando un mes antes de partir llamamos al charter que conecta Puerto Williams con Punta Arenas y nos dijeron que no había nada para la fecha. La segunda opción era ir en transbordador pero el precio era  muy por encima de nuestro presupuesto. Así tuvimos que improvisar y se nos ocurrió la idea de ir Karukinka, un parque ubicado en Tierra del Fuego, famoso por su buena pesca, sus lindísimos bosques y su ambiente de relajo.

El día de la partida armamos nuestras mochilas, agregamos cañas de pescar y más de alguno echó un traje de baño …qué poco útiles terminaron siendo esas cosas al final.

Llegamos a Punta Arenas y el primer día, destinado a comprar la comida, todo cambió. En el supermercado nos encontramos con Alfonso, el tío de uno de los del grupo que vivía en Punta Arenas. Apenas supo de nuestra frustrada expedición a la isla de Navarino, le brillaron los ojos y convencido de que nos podía poner en la isla,  se convirtió en el mejor agente de viajes del mundo. En una hora de llamadas y carreras por la ciudad, nos consiguió espacio en el trasbordador Yagán, el único que hace el cruce a Navarino, por un precio rebajado. Aceptamos la propuesta a pesar de que ello significaba un completo cambio de planes y no estábamos preparados para un trekking tan exigente.

Zarpamos de noche, junto a unos pocos extranjeros, entre ellos unos alemanes que no dejaron de agradecernos que durante la travesía los proveyéramos de unas pocas cervezas Austral. Navegamos entre islotes montañosos y escarpados, verdaderos monumentos naturales, que según los marineros son totalmente vírgenes y permiten ver  una fotografía de lo que fue la hostil tierra de hace millones de años.

DIENTES DE NAVARINO

Un descanso pasado el cruce Dientes de Navarino, 760 m sobre el nivel del mar.

Después de 30 horas de navegación, llegamos a Puerto Williams, el pueblo más austral del mundo. Apenas desembarcamos nos propusimos ser eficientes, porque contábamos con el tiempo justo para hacer la vuelta en 5 días para conectar con el zarpe del Yagán que regresaba a Punta Arenas. Nos dividimos, tratamos de conseguir la mayor información posible, avisamos a carabineros que iniciábamos el trekking, y gracias a la amabilidad de la gente de la zona, en un par de horas estábamos caminando con nuestras mochilas al hombro, un GPS arrendado, una guía impresa del circuito y mucho ánimo hacia nuestro primer día de caminata.

“Un trekking que será algo más que una prueba física para cada uno de ustedes” – nos advirtió una señora cuando íbamos saliendo, y que en el momento no le prestamos mucha atención… ¡Cuánta verdad había en esas palabras!

Luego de haber caminado 40 minutos por un tranquilo camino de ripio, llegamos a la base del cerro Bandera donde a la entrada de un bosque y señalando la huella que se tenía que seguir, se encontraba el primer hito de los 38 que tendríamos que pasar para completar los 55 km del circuito. Caminamos entre Coihues, Lengas y Ñirres, hasta que divisamos una espectacular vista en altura de la cordillera de Darwin, y el canal de Beagle.

DIENTES DE NAVARINO

La perrita Sofi, quien nos acompañó durante toda la travesía

  Así, con Puerto Williams a nuestras espaldas, seguimos ascendiendo durante una hora hasta donde los árboles dejaban de crecer y dejaban al descubierto la cima del cerro Bandera. En ese lugar inesperadamente se sumó un nuevo integrante a nuestro grupo: una valiente y leal perra ovejera de pelo blanco, que nos acompañaría todo el trayecto y que más de alguna vez nos ayudó a encontrar el camino. En su collar rezaba su nombre, Sophie.

Junto a Sophie, los siete en línea y separados por algunos metros, caminamos por un sendero rodeado de bosques, lagunas naturales y las caprichosas inundaciones que han creado los castores invasores con sus diques.

Seguir el camino en Navarino requiere de mucha atención ya que, a diferencia de otros trekkings, no existe una huella marcada o un solo camino a seguir. Uno solo se puede guiar por los hitos geográficos que marcan la ruta, buscando las pisadas que aún no se hayan borrado y mantener a la vista los pequeños monolitos de un par de piedras montadas que, esparcidos por el camino, ayudan a saber que se va por donde al menos un hombre ha pasado alguna vez. Cuando todo eso falla, siempre se puede recurrir al mapa del gps para reorientarse.

Caminamos un par de horas bajo un sol radiante, y aunque nos desviamos algunas veces de la línea e incluso tuvimos que subir por una escarpada pendiente de gravilla para recuperar el rumbo,  logramos llegar al hito número 8: la laguna El Salto, nuestro primer punto de campamento y primer contacto con otros caminantes del circuito: una pareja de Ingleses de 50 años, un  trotamundos de Suiza y un médico alemán, que ya habían asentado sus carpas.

Aprovechando los espacios que alguna vez exploradores más expertos habían preparado para poner carpas, armamos rápidamente las nuestras, y después de juntar leña muerta, nos sentamos alrededor de un pequeño fuego junto a la laguna a compartir historias con nuestros nuevos compañeros. El sol se rehusaba a esconderse y hasta altas horas de la madrugada seguía alumbrando tímido las afiladas puntas de los Dientes de Navarino que cercaban la laguna. Arriba un cóndor volaba con esa majestuosidad única.

A la mañana siguiente nos despertamos, levantamos nuestras carpas y empezamos nuestro segundo día de caminata por el circuito que hasta ese momento no nos había presentado mayores dificultades. Salimos de la laguna ascendiendo por una escarpada pendiente por donde resbalaba un riachuelo que nos guió hasta el punto más alto del circuito, el paso Australia (900 metros sobre el canal de Beagle). Tras caminar sobre manchones de nieve y bordear un par de lagunas congeladas, terminamos el ascenso; cruzamos los Dientes por primera vez en el trayecto y llegamos al lado sur de la isla. Desde arriba se podía ver, detrás de los bosques y lagunas, un horizonte cargado de nubes que viajaban hacia la Antártica. Nos conmovía la idea de que difícilmente íbamos a volver a estar alguna vez tan cerca del gran continente blanco.

DIENTES DE NAVARINO

Laguna del Salto, primer lugar de acampada 460 m sobre el nivel del mar.

Mientras mirábamos, unas tímidas gotas de agua se transformaron, de un segundo a otro, en una lluvia torrencial. En segundos todas nuestras capas de ropa quedaron empapadas. Debíamos llegar rápido al próximo campamento. Caminamos unos 45 minutos bajo la lluvia y llegamos a la laguna escondida, el hito 18 a los pies del cerro Gabriel. Aunque el lugar nos dejaba muy expuestos, y las carpas tendrían que quedar separadas, el cerro Gabriel nos protegía bastante del viento, y ya no teníamos ánimo para seguir en esas condiciones. Armamos las carpas y saltamos adentro para protegernos del frío.

Mientras revisábamos que los cubre-mochilas hubieran protegido nuestras pertenencias, y rezábamos porque la lluvia se fuera para el día siguiente, el constante sonido de las gotas contra la carpa cesó… y empezó a caer nieve.

Esa noche dormimos inquietos, deseando que dejara de nevar y pensando lo complicado que sería caminar bajo la nieve, sobre todo porque algunos no teníamos ni guantes. Pero cuando abrimos las carpas vimos que seguía nevando. No podíamos quedarnos encerrados por lo que nos pusimos nuestras ropas, levantamos nuestras carpas y partimos en nuestro tercer día a caminar por las llanuras ahora cubiertas por una alfombra blanca. Ese día, sin embargo, descubrimos que la nieve era mucho más amistosa que la lluvia, casi no moja y caminando no se siente el frío.

En el camino nos topamos con los dos neozelandeses que habíamos visto el primer día. Aunque apenas habíamos cruzado algunas palabras teníamos una conexión especial porque sus huellas nos hacían de guía o las nuestras les servían a ellos cuando los adelantábamos en alguno de sus descansos.

El trayecto de ese día nos llevó hacia el allá famoso Paso de los Vientos. Un nombre para nada antojadizo, porque a los pocos metros de empezar el Paso, el viento hacía que cada movimiento fuera una lucha y se empecinaba en volar nuestros cubre mochilas. Eso sí,  las vistas compensaban premiando a cada paso con postales únicas compuestas por la nieve, los arboles, las lagunas y los cerros.

Lástima que apenas bajamos de los 700 m. sobre el nivel del mar, la nieve a la que nos habíamos acostumbrado dio paso a la lluvia y debimos buscar refugio nuevamente. El problema fue que, había caído tanta agua, que toda el área estaba completamente empapada. La turba que bajaba de las montañas y se conectaba con la laguna Martillo, estaba toda atestada de riachuelos que hacía la idea de poner una carpa algo imposible. Empezamos a desesperarnos cuando descubrimos debajo de un conjunto de Ñirres una carpa. Se asomó un hombre y reconocimos a la pareja de ingleses. Nos miraron con compasión y no se quejaron de que armáramos nuestro campamento pegado al de ellos pues no se veía ningún otro lugar habitable. En los pocos pedazos de turba  apenas cabían nuestras tres carpas.

DIENTES DE NAVARINO

El largo camino de subida nos iba distanciando a mediada que caminábamos para cruzar el paso Virginia, el último ultimo paso antes de cruzar de vuelta hacia el lado norte de la isla (donde está Puerto Williams).

   Aunque las carpas quedaron inclinadas, sobre raíces y mucha humedad, a esas alturas, estar bajo techo fue una bendición. No nos quedaba casi nada de ropa seca, y estábamos cansados, pero aún un quedaba un día completo de caminata para salir del circuito, y si seguía lloviendo iba a ser imposible llegar para el zarpe del Yagan. Esperando lo mejor y con un grito de ánimo de “Mañana Salimos” nos encerramos en nuestras carpas. El frío hacía muy poco apetecible la idea de ir a buscar agua así es que para cocinar nuestros tallarines de esa noche no quedó otra que ocupar una bebida  isotónica azul. Le dimos un  tarro de atún a Sophie, y con el estómago lleno nos propusimos dormir.

Cuando despertamos un canto pájaros acompañaba un silencio maravilloso. La lluvia había cesado. Sin esperar más, nos pusimos la última ropa seca que nos quedaba, comimos nuestras barras de cereal y frutos secos, e iniciamos la caminata final a primera hora de la mañana. La subida para llegar al último paso que nos devolvería al lado norte era de lo más variada. Partimos caminando sobre raíces y bajo la sombra de Coihues y Lengas, donde un dique abandonado de castor nos sirvió de puente, luego pasamos por una zona escarpada de rocas sueltas y rojizas, y llegamos a  una loma ancha cubierta  de nieve y hielo. El viento empezó a soplar con más fuerza por lo que nos concentramos en llegar arriba sin detenernos para evitar que el clima empeorara.

Al fin lo veíamos, ahí a unos pasos se erguía sobre la nieve el hito 34. Habíamos llegado a la cima del paso Virginia. Un lugar que la guía de bienes nacionales, un esencial de este trekking, resume como:

“¡CUIDADO! Si avanza más allá de la pirámide de piedra, que señaliza el HITO nº 34, para admirar la hermosa vista sobre la laguna del Guanaco y el canal Beagle, debe considerar que el borde es una inestable cornisa de nieve, que se sostiene sobre un precipicio de 300 m. de altura. Además, en toda esta área es frecuente la ocurrencia de violentas e imprevisibles ráfagas de viento, que pueden desestabilizarlo y arrastrarlo cerro abajo.”

En ese momento uno de nuestro grupo se había rezagado y nos detuvimos a esperarlo. Pero el viento comenzó a soplar cada vez más fuerte y era imposible seguir ahí estáticos. Debíamos movernos o nos íbamos a congelar. Decidimos avanzar para buscar un lugar protegido pero el camino nos llevó a un punto peor. Parados en la mitad de la fuerte pendiente que desciende hasta la laguna Los Guanacos, nos dimos cuenta que la posibilidad de resbalarse y caer era real. Estábamos en una encrucijada, subir se hacía imposible por lo resbaladiza de la pendiente, quedarse era insufrible por el frío y bajar era distanciarse aún más del rezagado que con cada paso que diéramos se le iba a hacer más difícil vernos.

 Estábamos quietos en la mitad del descenso cuando desde lo alto nos llegaron gritos que traía el viento: ¡¿Por dónde es el camino?¿Donde están?¿Me escuchan?! Todos intentamos gritar al unísono para que nuestro amigo nos escuchara pero el viento se llevaba nuestros gritos muy lejos. Desde donde estábamos la angustia crecía porque veíamos que si se equivocaba de camino la posibilidad de caerse era altísima.

Después de varios minutos que nos parecieron horas, vimos a lo lejos la silueta negra de nuestro amigo que por fin había encontrado el camino que bajaba por la pendiente. Fue una explosión de felicidad. Aunque nos ganamos un merecido reto por haberlo dejado atrás, al poco rato el nerviosismo dio paso a las bromas y ya todos juntos pudimos continuar con nuestro descenso. Todos aprendimos una buena lección que jamás olvidaremos. Jamás hay que separarse.

El sol salió para acompañarnos durante la última parte de nuestro trayecto. Lo disfrutamos sentándonos un largo rato en una ladera con pasto al lado de la laguna Los Guanacos. Al fondo, el canal de Beagle cercaba los cerros argentinos y una brisa fresca nos llenaba de paz.

DIENTES DE NAVARINO

Día 3 caminando entre matorrales nevados hacia la laguna Martillo (donde hicimos el ultimo camping), antes de que volviera a empezar a llover torrencialmente.

  Durante nuestro descenso final caminamos de nuevo bajo los bosques que fueron la tónica del paisaje y justo cuando creíamos que Navarino ya nos había mostrado todo lo que tenía, nos dimos cuenta que la línea punteada que habían puesto en esa zona final en el mapa no era antojadiza: El suelo se convirtió en un hondo barro que se empecinaba en sacarnos los bototos en cada paso. Luego de más de una hora de caminata pegajosa, llegamos, finalmente, a la calle que conecta con Puerto Williams. Lo habíamos logrado, volvimos a la civilización. Fueron sólo 4 días, pero fueron 4 días inolvidables en los que estuvimos solos en una conversación única con Magallanes. Aquí la guía reza: “dese un tiempo para mirar atrás y contemplar la cadena montañosa por la que ha circulado en estos días.”

Aunque Navarino aún no había terminado, pues estábamos a nada menos que 3 horas de Williams, emprendimos la vuelta por esa carretera con felicidad. Por suerte un camión maderero nos recogió y nos dejó de vuelta en el pueblo. Ahí encontramos en la puerta del hostal “Refugio El padrino” un cartel que rezaba: entre, si no hay nadie, tome una cama y después arreglamos. Este cartel complementaba el increíble cariño de la tia Cecilia, la dueña, quien nos recibió con toda la amabilidad  que caracteriza a la gente en este recóndito lugar. Aquí compartimos las anécdotas del trekking con otros viajeros del mundo que ya lo habían hecho o se estaban preparando para hacerlo, y por pura coincidencia nos encontramos con el suizo de nuestro primer campamento, quién nos regaló una foto en donde capturó justo el momento en que nos habíamos separado de nuestro amigo.

Comimos unas exquisitas empanadas de centolla magallánica en el pueblo y nos subimos de vuelta al Yagan. A los pocos minutos de ponerse en movimiento, mirando hacia atrás veíamos Puerto Williams alejarse, y al final, sólo los dientes se alzaban afilados sobre el estrecho, contrastando contra el cielo azul.

Había terminado nuestra increíble experiencia en “El trecking más extremo del mundo”. Un trekking al que todos prometimos volver a hacer algún día, eso sí, esa vez iremos con el equipo contra agua adecuado.

Consejo experto: Las 7 reglas de oro para viajar solo

Hace algo más de 3 años, tomé una decisión que cambiaría mi vida. No se trataba solamente de viajar, sino que de hacerlo por mi cuenta, absolutamente solo en un lugar desconocido (en mi caso fue Isla de Pascua) ¿Miedos? ¿Prejuicios? Obviamente existieron, pero el saldo fue a favor en todo momento. Bajo esta experiencia, les quiero compartir algunos consejos recabados en estos años. Hoy sigo haciendo el 99% de mis viajes en solitario, y como puedes ver en mi canal de youtube las experiencias son realmente increíbles

Carlos Ruiz, creador de “GoCarlos”; un canal de viajes en youtube que invita a descubrir nuevos destinos y a vivir la experiencia de viajar por todo el mundo. Publicista, chileno y viajero.  ¿Su lema?… ¡Viajar es vivir!

1.- Busca bien tu alojamiento.

No quiero decir con esto que te desvivas buscando, llamando, pidiendo recomendaciones o pases horas y horas frente a tu computador. Lo que digo es que si bien el hospedaje no lo es todo, una buena elección te podrá ayudar mucho a la hora de enfrentarte a tus primeras experiencias como viajero/a solitario.

Te recomiendo hospedarte en hostales con habitaciones compartidas (4, 6, 8 personas por habitación). No te darás ni cuenta como casi por sobrevivencia se te acercarán a hablarte o tu le hablarás a otros en los espacios comunes. Muchos de estos hostales tienen bares propios y ahí siempre hay actividades que permiten la interacción de los huéspedes. Conocerás a muchos que andan solos al igual que tú. Lo mejor es leer las recomendaciones de otros viajeros en solitario, en páginas y aplicaciones especializadas  (hostelworld.com). Son comunes los comentarios de huéspedes que ya conocieron el hostal.

2.- GPS          

¿Parece lógico? No lo es tanto. Muchos creen tener buen sentido de orientación, pero tener una ayudita extra nunca está de sobra. Aplicaciones como “Maps.Me” o “Google Maps” te permiten descargar mapas en modo offline. De esa forma no necesitas tener conexión a Internet para acceder al mapa, buscar algún lugar o ver qué tan lejos estás de tu siguiente parada.

3.- Sé tu mismo. Comunícate.

Si hay algo que no existe en los viajes, son los cliché. Cuando hablo de ser tú mismo, me refiero a que te sientas libre, no te limites por el idioma, quizás no hablas un inglés perfecto, o estás por primera vez en una experiencia que te parece raro hacerla en solitario. La mejor forma de comenzar a comunicarse es sonriendo, es un lenguaje universal que te permitirá romper el hielo y quizás, ¿por qué no? Conocer a un excelente nuevo amigo o amiga.

Las 7 reglas de oro para viajar solo

 4.- Walking FREE tour.

En las mayorías de las ciudades del mundo existen los walking tour, que básicamente son un tour de entre 2 a 3 horas con un guía, con el cual se reúnen en un punto anunciado y recorres la ciudad, mientras te cuenta parte de la historia del lugar y algunos datos anecdóticos. ¿Lo mejor? Es que no solo aprendes y te haces una primera impresión de la ciudad, sino que también vas en grupo y puedes conocer a alguien que va solo al igual que tú, y terminar almorzando o compartiendo una cerveza cuando termine el recorrido.

En este video de un walking tour que hice en París podrás visualizar lo que te hablo, de verdad vale la pena.

5.- Mejor no arriesgarse.

Evita llegar a un destino de noche, si bien hay ciudades de las que te pueden decir “es muy segura” ¿para qué arriesgarse? No conoces la ciudad, ni tampoco manejas las variables que pueden ocurrir en horarios nocturnos. Si de todas formas no puedes evitar llegar tarde, contrata un taxi, transfer o un medio seguro que te lleve directo a tu hospedaje… ahí comenzará lo mejor.

6.- Haz lo tuyo.

¿Te gusta leer? Pues lleva un libro ¿Te gusta escuchar música? Pues lleva buenos audífonos ¿Te gusta tomar fotografías? ¡Pues a disparar!

Cada lugar te ofrece un entorno único y diferente del que estás acostumbrado. Una gran experiencia de viajar solo, también es darte tiempo para ti y nadie más. Detenerte, pensar y disfrutar. En todo viaje hay 3 YO, el YO que se va, el YO que está en el viaje y el YO que regresa. Es tu tiempo, tu dinero, tu momento. Disfrútalo.

7.- No planifiques tanto.

Es el mejor consejo que te puedo dejar. Aunque a algunos les guste crear un excel con cientos de reservas de actividades cronometradas y seguir al pie de la letra un programa hecho en su casa, no hay mejor experiencia que la que ocurre cuando te dejas sorprender por el lugar que estás visitando.

Planifica, pero no te vuelvas loco. Deja un amplio margen para hacer actividades improvisadas. Andas de relajo, no hay apuros; además, no es necesario conocer todos y cada uno de los atractivos turísticos de cada ciudad, en último caso, tendrás un motivo por el cual volver.