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Snow + Surfing = Snurfing. Los curiosos inicios del Snowboard

Texto y fotos: Burton Internacional.

Durante la mañana de Navidad de 1965, Sherman Poppen salió de su casa en Muskegon, Michigan, vio un cerro cubierto de nieve y se imaginó una ola. Parece un escenario inusual para el nacimiento del Snowboard, pero los Beach Boys acababan de vender 12 millones de álbumes y en ese contexto, el que a un inventor de las montañas le picara el bichito del surf no es una verdadera sorpresa.“Mi esposa estaba embarazada y me dijo que tenía que hacer algo para sacar a mis dos hijas de la casa o se volvería loca”, dice Poppen quien estaba fascinado con el surf a pesar de que nunca lo había practicado. “Cuando vi ese cerro pensé: ¿y por qué no?”
Entonces, recordando a su hija Wendy en sus intentos de deslizarse de pie sobre su trineo, rápidamente unió dos pares de esquí para niños con un tarugo y armó una tabla de surf para la nieve.
En un par de días, todos los niños del barrio estaban pidiendo al Sr. Poppen lo que el Sr. Poppen bautizó como “Snurfer” mezclando la palabra “Snow” (nieve en inglés) con “Surfer” (surfista). Seis meses después, Poppen licenció su idea con la compañía Brunswick Manufacturing y en los siguientes diez años más de un millón de “Snurfers” fueron fabricados y vendidos a través de cadenas de tiendas deportivas y jugueterías.

Un origen incierto

Como pasa con todos los inventos, siempre existe algo de especulación acerca de quién fue el primero en iniciar el movimiento. Antes de Poppen, existen registros de soldados de la primera guerra mundial que utilizaban duelas de barril para surfear la nieve de los cerros de Europa en que estaban apostados sus ejércitos. En una venta de garaje local, Jack Burton, el fundador de Burton Snowboards, encontró una tabla que databa de la década de 1920. Y una filmación recientemente descubierta muestra a un hombre elegantemente vestido llamado Vern Wicklund bajando sobre un trineo tipo Snowboard en un pequeño cerro en Chicago en 1939; los miembros de la familia Wicklund también descubrieron patentes para la tabla originarias de esa fecha y aunque este descubrimiento añade profundidad histórica al Snowboard, fue el Snurfer de Poppen el que llevo la idea a las masas.
Jake Burton recuerda el Snurfer como su primer ride de invierno. Así también lo recuerdan Demetrije Milovichand, fundador de Sodo Winterstick Snowboards y Chris Sanders fundador de Avalanche Snowboards. Burton, Winterstick y Avalanche comenzaron a finales de la década de 1970 y principios de 1980 en Estados Unidos.
No mucho tiempo después el Snowboard llegó a Europa. Entre los pioneros europeos está el francés Regis Rolland, quien arriba su swallowtail entró en la historia como “el snowboarder bueno” perseguido por los “esquiadores malos” en las películas de culto Apocalypse Snow I, II y III. Los franceses llamaron a este deporte Le Surf y fue así como surfear sobre nieve se convirtió en el deporte de invierno “más nuevo” en el mundo entero.
Comenzando los 80, las películas de esquí de Warren Miller y Greg Stump mostraban ocasionalmente algunos clips de Snowboard, mientras que en publicaciones de skateboard, surf y esquí comenzaron a aparecer artículos acerca del nuevo deporte blanco.

Llegando a las masas

Al contrario de lo que pasó con el surf, que se hizo famoso con del estreno de la película The Endless Summer en 1959, la popularización del Snowboard fue un proceso más bien gradual. Sin embargo, si se pudiera marcar un año como el comienzo de la explosión del Snowboard, este sería 1985. Este fue el año en que la primera revista dedicada a este deporte, Absolutely Radical, llegó a los kioskos de la mano del visionario editor Tom Hseih. Para entonces, docenas de emprendedores ya eran adictos a surfear la nieve y reconocieron el tremendo potencial de este deporte como negocio. Seis meses después Hseih cambió el nombre de su revista a International Snowboard Magazine para moderar la imagen radical que se tenía del deporte y así representar de mejor manera a los snowboarders del mundo.
En 1987, el lanzamiento de las revistas TransWorld Snowboarding Magazine and Snowboarder Magazine continuó este correr de la voz con una altísima circulación y apuntando tanto a skaters como surfistas y esquiadores. Para 1990, todos los países europeos, Japón, Canadá, Australia y Nueva Zelanda ya contaban publicaciones locales, mientras que cinematógrafos independientes lanzaban los filmes Snowboarders in Exile y Totally Board, mientras que por su lado, las fábricas de tablas como Burton alimentaban el fuego con realizaciones como Winter Waves y Chill.

Superando el estigma

Los esquiadores comenzaron a preguntarse “¿De dónde salieron estos snowboarders?” Para los más tradicionalistas, los snowboarders salieron directo de sus peores pesadillas. Para ellos, los snowboarders eran los chicos malos quienes -de acuerdo a un episodio de el programa de TV American Journal- estaban derribando a los esquiadores como palitroques.
No obstante, ese mismo año, la portada del 5 de mayo del Wall Street Journal proclamó al Snowboard como “el deporte de crecimiento más rápido” con una participación de hasta 50% desde el invierno anterior. Muy apropiadamente, al día siguiente, Ride Snowboards se convirtió en la primera compañía exclusiva de Snowboard en salir a público. Reunió cerca de 5.75 millones de dólares en su primer día en la bolsa de valores.

Todo esto venido de un deporte calificado como una moda pasajera por muchos centros de esquí y periodistas de medios tradicionales. La revista Parade Magazine citó a la revista Time en su edición de enero de 1988 cuando llamó al Snowboard “El peor nuevo deporte… para los tradicionalistas, la nueva moda es una torpe intrusión en la elegante precisión del esquí, pero para unos 100.000 entusiastas, muchos de ellos muchachos adolescentes, es el deporte más cool de la temporada… aunque por supuesto hay reticencias. La esquiadora veterana de Vermont, Mary Simons reclama: El Snowboard no se trata de gracia y estilo, sino de hormonas enardecidas”.
Pero eso fue en 1988.
Aún así, el deporte continuó luchando por su aceptación en muchos centros de esquí durante los primeros años de la década de los noventa. Muchos adolescentes andaban en tablas de Snowboard y, aunque su actitud era la misma que la de los adolescentes esquiadores, eran vistos como manzanas podridas deslizándose fuera de control, cortando las líneas de andariveles y con poco interés en respetar los límites de las pistas de esquí.
Y así comenzaron los estereotipos. Cualquiera que tuviera una tabla era considerado como alguien que debía ser “vigilado” por los esquiadores. Eventualmente, los riders y fabricantes comenzaron a monitorearse entre ellos. También comenzaron a escribir cartas a los centros de esquí para ser aceptados y, como resultado, muchos de estos dieron la bienvenida a los snowboarders, pero unos pocos siguieron con el rechazo que se mantiene incluso hasta hoy en día. En Estados Unidos todavía hay centros en que no se permite el Snowboard y recién en abril del 2001, Aspen abrió sus laderas a los snowboarders.

Un nuevo deporte olímpico

El Snowboard debutó como deporte olímpico en los Juegos de Invierno en Nagano, Japón en 1988 comprobando -finalmente- que no se trataba de una moda pasajera, pero fue en los Juegos de Invierno de 2002 cuando el Snowboard saltó definitivamente a la fama, dominando los medios de comunicación y captando la atención del público antes, durante y después del certamen.
Después del tremendo éxito del 2002, el deporte volvió a los Juegos de Invierno en Turín, Italia con tres disciplinas distintas: halfpipe, boardercross y paralell giant slalom. El Snowboard fue la estrella indiscutida de los juegos, agotando todas las entradas para cada uno de sus eventos y atrajo más atención de los medios que nunca antes.
La constante evolución del Snowboard puede ser vista en competencias con nuevos formatos que empujan a los riders a progresar día tras día. Las competencias como el Burton Global Open Series, el Abominable Snow Jam, The Arctic Challenge y los X-Games proveen una vitrina para tanto para los riders top como los nuevos en la comunidad del Snowboard.

El desarrollo del deporte también ha sido documentado por la gran cantidad de películas que son estrenadas cada año. Los riders viajan con equipos de filmación alrededor de todo el mundo para capturar nuevos trucos y piruetas dignas de súper héroes. En 2004, Romain de Marchi y Travis Rice fueron los primeros snowboarders en conquistar el infame Chad’s Gap en Utah. Un año después, Mads Jonsson aterrizó en los libros de historia al elevarse 56 metros desde uno de los kickers más grandes construidos. Y en el Arctic Challenge del 2007, Terje Haakonsen marcó el récord del air más alto logrando una altura de 9,8 metros por sobre el quarterpipe con un backside 360. Los riders continúan esforzándose para ser más grandes y rápidos que nunca.
Los auspiciadores pertenecientes grandes corporaciones también están alimentando el crecimiento del deporte permitiendo que los riders puedan dedicarse de tiempo completo al Snowboard y financiando grandes eventos y aún más grandes premios para los participantes, contribuyendo así al desarrollo de las competencias.
Pero, a pesar de todos los cambios por los que ha pasado el Snowboard, el espíritu de este deporte se ha mantenido igual. Los líderes de la industria, incluyendo a los fabricantes, revistas y también los mismos riders se esfuerzan en conjunto por mantener el deporte fiel a sus raíces y al mismo tiempo invitar a nuevas audiencias a compartir el estilo de vida del Snowboard.

 

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