Un día de surf y ceviche con Ramón Navarro




Los amigos de Casa Corona nos invitaron el fin de semana a pasar un buen rato junto al surfista Ramón Navarro, quien impartió una clase de surf en las playas de Maitencillo, para luego preparanos un delicioso ceviche. Sin duda, un buen día de verano.

08:30 am. – Estación Escuela Militar, Santiago.

Es muy temprano, por lo menos temprano para un día sábado, después de pasar el viernes trabajando hasta tarde. El calor ya comienza a sentirse sobre la ciudad, que al mismo tiempo se cubre de humo prpducto de los incendios forestales que afectan al país.

Nos reunímos en el estacionamiento de un conocido supermercado y esperamos a que lleguen los resagados. Se entiende. Es verano y nadie quiere despertarse temprano en un día libre. Pero la ocasión lo amerita. No todos los días se puede compartir con quien es considerado como el mejor surfista de ola gigante en Chile. Ramón Navarro nos espera en Maitencillo para una clase de surf y enseñarnos más sobre el mar, su gran pasión.

Avanzamos por la carretera, esquivando autos y trabajos en la vía. El paisaje va cambiando poco a poco, pasando de los edificios y las industrias a las llanuras amarillas y los cactus, que anuncian nuestro camino hacia el norte, hacia la playa.

En la van cae el sueño, el pequeño grupo (compuesto por medios y ganadores de un concurso de Casa Corona) duerme tranquilo, mientras las cuestas del camino nos indican que nos acercamos a nuestro destino. Personalmente, no soy de los que duermen en un viaje, así que me dedico a disfrutar del paisaje y pensar en lo que se viene.

Nos desviamos para entrar al pueblo de Puchuncaví. El bullicio de la ciudad de la que salimos contrasta totalmente con la calma y tranquilidad de este lugar. Poca gente caminando por las calles, recién saliendo a comprar el pan del desayuno.

Ya bajando divisamos las primeras olas. Ya llegamos.

11:30 am. – Playa Aguas Blancas, Maitencillo.

Arribamos a nuestro destino un poco más atrasado de lo presupuestado, gracias a los trabajos en el camino. Pero no importa, en el aire se respira tranquilidad y relajo total. Mientras unos se ejercitan a un costado de la playa, los ganadores reciben las primeras instrucciones para meterse al agua. Trajes de neopren, tomar mucha agua y disfrutar de la experiencia. Son las palabras de Ramón, quien ya tiene previsto cómo será la sesión.

Tomamos las tablas y nos dirigimos a la orilla. El empuje para determinar el pie de apoyo sobre la tabla y no caer en el intento de pararse sobre la misma, algo que se repetirá a lo largo de la sesión, que duda cabe. Como bracear, remar y ponerse de pie, lo que uno suele hacer la primera vez que se tiene una tabla cerca.

Un pequeño trote, elongación y después, quizás, la mayor lección de todas: entender el mar, respetarlo y saber cómo enfrentarse a esta bestia indomable. Los chicos agarran su tabla y se adentran a ese mar que tranquilo nos baña. Las olas se ven grandes, perfectas para surfear, de hecho, un pequeño campeonato se desarrollaba un poco más allá.

La siguiente hora se puede describir en una simple frase: diversión y buena onda. Caídas iban y venían, pero todos tenían una sonrisa en la cara. Y cómo no hacerlo: el mejor surfista de Chile te está enseñando a moverte con las olas. Ramón conversa con ellos, les indica qué hacer y celebra cada vez que alguien logra pararse, aunque sea por unos segundos.

Para el final de la clase, todos están cansados, pero felices. Se nota que el mar provoca algo mágico en la gente. Pero el día no se acaba ahí.

01:00 pm. – Casa Corona, Maitencillo.

Nos trasladamos a la Casa Corona, para el almuerzo. ¿Quién es el chef? Por supuesto, Ramón, quién estudió cocina internacional, se prepara para deleitar a los presentes con un delicioso ceviche. Navarro no sólo se dedica a cocinar, sino al mismo tiempo explica cómo hacer un buen plato. Trozos grandes de corvina, camarones y ostiones, junto con cebolla morada, harto limón, cilantro y ají; un toque especial: leche de coco.

El día continúa entre risas, buena música, platos deliciosos y conversaciones. Para algunos, una experiencia única, para otros, el primer paso para aprender un nuevo deporte, de esos que son adictivos. Por lo menos algunos así describieron su primer paso.

Ramón se toma fotos para los chicos de Corona, firma algunos autógrafos y conversa con los participantes de la actividad, antes de irse. Tiene muchos compromisos, se entiende. Se despide de cada uno, nosotros nos quedamos ahí, esperando tomar un último aire de mar antes de volver a la capital.

06:00 pm. – Estación Escuela Militar, Santiago.

Santiago nos recibe con todo el calor de la tarde. Los desconocidos de la mañana son más cercanos ahora, nos despedimos de todos, con una sonrisa en el rostro. Porque sabemos que fue un sábado diferente, un sábado divertido, un sábado para escapar de la rutina. Un día de surf y ceviche con Ramón Navarro.

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