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Aventuras en Canadá: Tierra de Osos

Esta historia cuenta de un viaje a Canadá para hacer la mítica ruta en mountainbike desde Banff a Jasper; un recorrido por las montañas que caracterizan este sector, entre ríos, bosques y sobre todo, con presencia de la fauna norteamericana; osos, alces y ardillas.  En esta primera parte, comenzamos por  Banff y sus alrededores.

Texto y fotos: Cristián Urbina

 Enfrentarse a la soledad era algo que resonaba en mi mente desde que vi “The secret life of Walter Mitty”. Esa película me motivó y me llevó a tomar la decisión de recorrer las Rocky Mountains en bicicleta, acampando justo en la temporada en que se cierran los campamentos, y en donde la vida silvestre, se prepara para vivir un crudo invierno.
La aventura comenzó un 28 de septiembre, con un viaje en bus por 850km desde Vancouver hasta Banff, una localidad ubicada bajo empinadas montañas y en donde en 1976, nació el conocido festival de cine que lleva el nombre de la localidad.
Mi plan era recorrer los 290 km que me separaban de Jasper en bicicleta, durante cuatro semanas, recorriendo además los mejores circuitos de hiking que se encontraban en los parques nacionales de Banff y Jasper.
Cuando elegí la ruta, me llamó la atención la gran cantidad de vida silvestre presente en el área: coyotes, alces, ciervos, ovejas de grandes cuernos, cabras de montaña, caribou, lobos, ardillas rojas, marmotas y por supuesto, osos grizzly y osos negros. Por lo que sin dudas, mi mejor compañera sería mi cámara y un teleobjetivo.

Advertencia-de-osos,-Moriene-Lake

Si encuentras este cartel en un sendero canadiense, significa una cosa: hay osos y no puedes seguir solo.

A prueba de osos
Apenas llegué a Banff, los guardaparques del centro de informaciones me dijeron que debía comprar un spray (gas pimienta) para defenderme en el caso de encontrarme con un oso, lo que era mi mayor preocupación. Las indicaciones eran usarlo en caso de ataque, cuando estuviese a cinco metros de distancia, dispararlo a su rostro, y cruzar los dedos para que el viento no soplara en mi dirección. Además que en esa fracción de tiempo, se le debe quitar el seguro al spray. Como podrán imaginarse, no es fácil recorrer las tierras canadienses con esas indicaciones, porque simplemente, debes estar siempre concentrado y haciendo ruido para que los animales se alejen de ti.
La localidad de Banff tiene todo lo que puedas necesitar en una aventura de este estilo, es una ciudad pequeña, pero con una gran cantidad de tiendas outdoor. Además, desde el centro, puedes ir en bus hasta los campamentos ubicados a unos cuantos kilómetros de la ciudad, y lo mejor, es que los buses poseen en la parte frontal, un portabicicletas, por lo que me fue muy fácil llegar a mi primera parada: Tunnel Mtn. Village II.
En este campamento pude hablar con los guardaparques para planificar los siguientes días de mi aventura. Inicialmente creía que sería capaz de realizar todos los circuitos del parque, pero cuando pregunté cuánto tiempo me tomaría hacerlos, solo rieron, y me dijeron que eran semanas, por lo que debía elegir entre los 23 circuitos disponibles según mis capacidades y experiencia, ya que todos estaban graduados según dificultad técnica.
Decidí pasar mi primera semana en Banff para hacer, entre otros, los circuitos a Sulphur Mountain y Cory Pass Loop.

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Casi en la cumbre del monte Edith, en el circuito de Cory Pass Loop. Los filos de las Rocosas canadienses, inevitablemente me hicieron recordar a nuestras Torres del Paine

El primer enfrentamiento a la soledad
Cory Pass Loop estaba catalogado como uno de los circuitos más difíciles de Banff; fui solo, y eso le añadía complejidad, porque en cada segundo debía estar atento a la presencia de animales.
El circuito tiene una extensión de 13 km; la primera etapa se realiza entre medio de un bosque, para luego enfrentar una pronunciada subida hasta el “paso”, en donde converge el monte Cory con el monte Edith, para luego rodear este último y volver al punto de inicio.
El día anterior había nevado y las cumbres lucían su mejor atuendo blanco. Llegué al paso y me detuve para ver las cumbres que lo rodeaban. Vi el monte Edith, y decidí ir a la cumbre. Comencé el ascenso, había nieve y el terreno era muy escarpado, aun así, confiaba en poder lograrlo.
Subí 194 metros, y en mi camino aparecieron huellas de animales. Las primeras muy pequeñas, no les di importancia. Las segundas, eran considerablemente grandes. Pensé que un encuentro con un animal en esas condiciones se podría volver algo extremadamente peligroso. No me encontraba en mi terreno, sólo tenía una ruta y ni pensar en correr con esa inclinación. Estaba a 2458 msnm cuando decidí volver, aún quedaba mucho camino hasta Jasper y había que disminuir los riegos. Decidí tomar una panorámica antes de bajar, necesitaba registrar lo que estaba viendo: Un valle y montañas, increíbles.

Bear-group-en-acción

¡El Bear Group en Acción!

Pasarela de Animales
El 3 de octubre, seguí mi camino hacia Lake Louise, usando la ruta 1A. Es un camino ideal para viajar en bicicleta, va casi en paralelo a la ruta principal de Trans-Canadá, y puedes apreciar el paisaje en toda su magnitud. Cada ciertos tramos encuentras puertas para evitar que los animales salgan a la carretera, por lo que debes desbloquearlas para pasar, y dejarlas cerradas, ya que existen corredores especiales para que la vida silvestre pueda sortear el cruce de la autopista sin riesgos, son más de 44 puntos, lo que convierte a la ruta de Trans-Canadá en la líder de las pasarelas para animales en todo el mundo.
El viaje desde Banff hasta Lake Louise es maravilloso, son 58km entre cambios de pendiente constantes, que muchas veces me exigieron gran cantidad de energía.
Al principio me sentí muy bien, hice una buena distribución del peso y los primeros 25km hasta Johnsson Canyon no parecieron tan difíciles. Luego de parar a comer y tomar algo de mis provisiones, seguí mi viaje, pero las múltiples pendientes me parecieron interminables. Finalmente pude llegar a Lake Louise, un paraíso que prometía encantarme y en donde también podría recuperar el aliento.

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Los senderos más peligrosos de Lake Louise, debe ser realizados en grupos. Gracias a ellos pude conocer el Valle de los Diez Picos.

 

Los circuitos de Lake Louise
Cuando llegué a Lake Louise, y como los campamentos ya se encontraban cerrados en esa localidad, la opción era quedarse en un hostal. Sin duda una de las cosas que más llamó mi atención, era que las habitaciones compartidas mantenían los precios de un campamento, pero con múltiples comodidades.
Pude lavar parte de mi ropa allí por unos cuantos dólares, y preparar mi comida en una cocina comunitaria, teniendo acceso a refrigerador e implementos de cocina.
En Lake Louise destacan dos lugares: Lake Louise y el circuito de los seis glaciares “Six glaciers” y Moraine Lake, con el circuito al Valle de los Diez Picos, “Valley of ten peaks”
En Lake Louise muchos de los senderos están marcados como peligrosos. No por nada quien me había dado la información hace ocho días en Banff, me advirtió que por ningún motivo viajara solo a estos senderos, además de ser ilegal.
Para llegar a Moraine se debe sortear un camino de 14km en subida, en medio de curvas sinuosas que se comparten con los automovilistas. El paisaje es montañoso, se pueden ver las rocosas canadienses en plenitud, el viaje resulta muy agradable y prácticamente no se siente el cansancio.
Estacioné mi bicicleta a los pies del lago, me quedé admirando la postal, me dieron muchas ganas de seguir avanzando, pero sabía que sólo podía estar cerca del lago por la prohibición de adentrarse en los circuitos solo.

Bandera-canadiense-Sulphur-mountain

Desde lo alto de Sulphur Mountain la bandera canadiense flameando sobre Banff.

Sin Miedo
Estuve varios minutos grabando y descansando. Comí parte de un chocolate que una amiga me había regalado para el viaje, y que extrañamente era muy codiciado por ardillas, me seguían y se acercaban sin miedo. Creo que las avellanas del chocolate las atraía.
Como las ardillas no me dejaron tranquilo, me trasladé a otra parte del lago. Encontré un circuito que tenía un letrero que advertía que sólo podían pasar grupos, ya que este lugar es frecuentado por osos.
Como yo no tenía un grupo, me resigné a no ir por el sendero, no me arriesgaría demás. Cuando decidí regresar, en el inicio del sendero prohibido, encontré a un hombre muy particular: era grande, tenía una barba larga y en sus manos tenía una rama gigante que usaba como bastón trekking. Pensé que él estaba listo para luchar con un oso. Le pregunté donde quería ir y me dijo que se dirigía al valle de los diez picos “Valley of the Ten Peaks”, que esperaba a su novia que había ido al baño y que llegarían otros interesados en ir, ya que los grupos debían estar compuestos al menos de cuatro personas. Mientras hablábamos llegó otra pareja que quería hacer el recorrido, y bueno, ya tenía un grupo para poder continuar.
Me es difícil decir cuál viaje ha sido el mejor de esta aventura, de alguna manera cada día superaba al anterior, pero este viaje a Moraine Lake tiene un espacio especial en mis recuerdos, no tuve miedo como en Cory Pass, creo que estar acompañado marcó la diferencia.
Llegamos a la cima del valle desde donde pudimos ver las montañas rocosas y los sorprendentes diez picos, fue maravilloso. Pero no sólo compartimos un buen sendero. La pareja que se nos unió, iba a un lugar especial. Hace diez años él le había pedido matrimonio a su novia en una roca sobre el valle. Nosotros no sabíamos de esto hasta que llegamos al lugar. Sin dudas, era un buen lugar para comprometerse.

 

 

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