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Campeonato Mundial de SUP en Hawaii

El corredor nacional Arnaud Frennet estuvo en Hawaii disfrutando de una de las pruebas más duras y prestigiosas del planeta: Molokai2Oahu. Aquí está su historia, donde cuenta cómo enfrentó esta batalla, donde logró un meritorio tercer lugar, dominando cambios de corrientes, el oleaje y un calor terrorífico.

Texto: Arnaud Frennet

“El único record que se ha lograr batir en esta nueva edición de la carrera, fue la cantidad de abandonos”. Así empezó el discurso de la ceremonia de premiación en el Outrigger Canoe Club de Waikiki. En las mesas las conversaciones llevaban a lo mismo: “Durísimo”, ¡Brutal!”, “Las condiciones más difíciles en la historia de la carrera”, eran frases que se podían escuchar de quienes habían participado de la competencia. Personalmente había venido a correr la carrera de remo más prestigiosa del mundo, reconocida como una de las pruebas deportivas más difíciles que existen, pero nunca había pensado sufrir tanto.
Esta mítica carrera entre las islas hawaianas de Molokai y Oahu, que cada año se celebra a fines de julio, consiste en cruzar el estrecho de Kaiwi (traducción literal: estrecho de Los Huesos), que separa ambas islas por 32 millas. Son aproximadamente 52 kilómetros en pleno centro del Océano Pacifico donde rugen los vientos alisios con su mayor intensidad, donde las corrientes y los oleajes se cruzan en forma a veces inentendible, y donde desaparecieron muchos hombres de mar como la leyenda hawaiana Eddie Aikau, a quien se recuerda en un memorial y un importante campeonato de surf en olas grandes.

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Un evento aparte

En una cultura donde los deportes acuáticos son parte de la vida diaria de cada persona, no es sorprendente que los atletas más extremos de estas islas quisieron medirse al temido estrecho de Kaiwi y haberlo cruzado es una hazaña extremadamente respetada en el archipiélago.
Así, de alguna forma, empezó la historia de este legendario evento, que inicialmente solo se limitaba a las tablas “Prone”, es decir aquellas en que vas remando acostado con los brazos, tal como en surf. Después se agregó la categoría Stand Up Paddle que es la más concurrida hoy en día. En esta edición 2015 participan 260 deportistas de 20 países diferentes. Pero la M2O no es una carrera abierta para todos, y para participar hay que clasificar por resultados en ediciones anteriores, o postular para una invitación.
Para mí, la aventura empezó en abril de 2015, al recibir la invitación. Había postulado por primera vez, sin mucha fe, pero en ese punto, estando ya seleccionado, no me podía perder la oportunidad de ir a competir allí junto a muchas leyendas de los deportes del mar. Había que viajar, entrenar, encontrar un bote de apoyo (obligatorio por cada competidor), coordinar la logística de equipamiento, alojamiento y comidas entre las islas, etc… Definitivamente la Molokai2Oahu es un evento aparte, por todo lo que implica.
Mi objetivo era lograr un resultado que me permitiera clasificar sin invitación para la próxima edición, pero estar presente ya era todo un hito y trataba de enfocarme en disfrutar de la experiencia y del lugar. Junto con mi señora Vania, entre los últimos preparativos, pudimos recorrer la isla, compartir con amigos, surfear, hacer windsurf y un par de entrenamiento de SUP Downwind en Maui. Lo disfrutamos y aprovechamos al máximo lo que ofrece este verdadero paraíso terrestre que es el archipelago de Hawaii… ¡hasta que empezó la carrera!

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Hasta que comenzó la carrera

Es habitual y esperado que la M2O se corra con fuertes vientos alisios que empujan desde Molokai a Oahu, y permiten literalmente surfear el oleaje casi de principio a fin. Pero estas brisas tan esperadas nunca llegaron. Con esto podíamos olvidar la técnica de surf Downwind y preparar la mente para una carrera larga y durísima, y sobre todo encontrar la resistencia para afrontar calores de 35°C.
A la llegada nos esperaba el oleaje Sur más grande del año, con olas de más de 4 metros rompiendo en la bahía de Port Lock. Y para rematar, 5 horas después de la partida, íbamos a enfrentar una corriente contraria en Oahu por cambio de marea; es decir, en estas condiciones prácticamente nadie iba a evitar esas corrientes, y lo peor es que se iban a reforzar medida que pasaba el tiempo.
La partida fue una locura, pero muy entretenida, un espectáculo, con tantos remadores rodeados de centenares de botes y helicópteros. Eran las 8 de la mañana y hasta allí lo estaba gozando. Pero a medida que pasaba el tiempo y nos adentramos en el estrecho Kaiwi la temperatura empezó a hacerse casi insoportable. Perdí todo apetito y a pesar de hidratarme lo más posible empecé a sentir señales de calambres. De a poco empezó la pesadilla…
En un poco más de 2 horas estaba en la mitad del estrecho, pero me demoré más del doble en hacer la segunda parte. No lograba acercarme a “China Wall”, un acantilado que sirve de punto de referencia para entrar en la bahía de la meta; la corriente me mantenía prácticamente estático. Sin fuerzas, remando 95% del tiempo de un mismo lado para mantener mi rumbo, el calor me estaba matando. Ya no era carrera con los demás sino que una prueba contra mí mismo. Había que mantener el mental enfocado para que siga funcionado el cuerpo, sin desvanecerse. Abandonar era imposible.

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Un sueño cumplido

Finalmente logré entrar en la bahía, sin idea alguna de mi posición en la carrera, lo que ya había perdido toda relevancia en mi cabeza. Allí las condiciones de olas era efectivamente las esperadas, grandes muros de color turquesa entrando con todo en la bahía, ¡y no pude resistir en cobrar mi premio! Me tocó un set bien bueno y me dio la energía para agarrar la más grande. Tuve una corrida exquisita lo que me hizo ganar mucha distancia y subir aún más la adrenalina de terminar esta prueba. Por fin gozando… ¡hasta que perdí el control de mi 14 pies y me agarró el espumón! Resultado: tabla trizada. Por suerte no quedaba nada y tras otra ola más chica pude cruzar la línea de llegada. ¡Sueño cumplido!
Reconfortante fue saber que esas condiciones habían sido la más duras que jamás habían visto en la historia de la M2O; no era solo yo… habían tenido abandonos por montón, incluyendo al archifavorito Connor Baxter, quien detiene los records de victorias y tiempo.
Impresionante el tiempo del ganador en categoría SUP Unlimited, el australiano Travis Grant, ¡un monstruo! Así también Kai Lenny, quien salió segundo y Travis Baptiste quien ganó por tercera vez en mi categoría SUP Stock (limitado a 14 pies). Y también el performance de las mujeres Soni Honscheid en SUP Unlimited y Annabel Anderson en SUP Stock, ¡de otro mundo! Pero en realidad lo más impresionante es la cantidad de atletas que destacar en esta carrera, y nivel de preparación y profesionalismo altísimo. Personalmente me voy feliz con mi puesto 15 en SUP Stock y especialmente con mi tercer lugar en mi división de edad, lo que me llevó a subirme al podio de premiación. Pero más que nada feliz con vivir una tremenda experiencia y haber aprendido tanto.

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