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Por el Palena en Kayak

Remando río abajo, el agua es fría y el cielo cubierto. Unas pocas gotas suaves caen del cielo y al fondo, aparece un arcoíris. Esta es la crónica de una expedición muy especial para la Escuela de Guías de la Patagonia, en que se unen educación, deporte y recreación, con la ciencia y la historia.

 Texto: Francisco Vio

Fotos: Fabien Bourlon y Francisco Vio

 En Argentina lo conocen como Carrenleufú o Corcovado, y en Chile como Palena. Este río, que nace en el extremo oriente del lago General Vintter (otro cuerpo de agua fronterizo), que recorre el territorio de la provincia argentina de Chubut, pasando junto a las localidades de Corcovado y Carrenleufú, para luego internarse en Chile cerca de Palena, en la región de los Lagos.

Somos 13 miembros en un grupo compuesto por 7 alumnos de la cuarta generación de la escuela, 2 ex alumnos, yo como profesor y nuestra amiga Emily Pierson (que está trabajando como becaria Fullbright durante este 2011 con nosotros), y que en esta expedición estará realizando muestreos entomológicos en el río Palena, como parte de una investigación que se lleva adelante en los ríos de Aysén. También nos acompaña Fabien Bourlon y Francisco Quezada del CIEP (Centro de Investigaciones de los Ecosistemas de la Patagonia), quienes estarán realizando muestreos de geología como parte de la iniciativa de turismo científico que se desarrolla en Aysén y de la cual la Escuela de Guías de la Patagonia es parte. Vamos en un kayak inflable, 5 canoas Ally y un cataraft.

Salimos de la localidad de El Malito, en una bella mañana de octubre. Nos hemos despedido de Eduardo y Mireya del Refugio Río Palena (www.refugioriopalena.com). Otros ntes han buscado bajar este río o hacer esta expedición, que recorre uno de los ríos más largos de Chile y el tercero de mayor caudal de la Patagonia de Aysén. En 1894 Elías Rosselot y Hans Steffens recorrían su cuenca como forma de adentrarse en un bosque siempre verde tupido en las primeras expediciones documentadas que hay de este grande de la Patagonia.

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Primeras Navegaciones

Gracias a nuestro amigo Mauricio Osorio, Antropólogo del CIEP, tenemos un acceso rápido a la Memoria del Inspector de la Colonia de Palena, enviada en 1894 por Elías Rosselot al Ministro de Relaciones Exteriores y Colonización de la época, Mariano Sánchez Fontecilla:

“Por fin, el 24 de diciembre a las 5 1/2 P.M. llegó el Gaviota con los señores doctor Juan Steffen, jefe, Oscar de Fischer y Carlos Reiche, naturalista, y quince hombres para la navegación. Momentos después, los condujimos a tierra y los alojamos en la casa de la Inspección. Les ofrecimos todo lo que pudiéramos disponer y les fuera útil a la expedición.

Al día siguiente, y después de estar todos en tierra, le manifesté al señor Steffen las instrucciones que tenía de S.E. para hacer el viaje conjuntamente con ellos hasta el río Claro, en donde nos separamos para explorar el río. El señor Steffen me expresó que su comisión era otra; pero que no tenía inconveniente para fijar sus observaciones y tomar los datos del caso. (Quedamos de acuerdo para salir en cuanto estuvieran listos.)

El mal tiempo y algunos inconvenientes que hubo que salvar en ésta, impidieron salir en el resto del mes y los primeros días de enero. Para reemplazar los botes de lona de la Comisión, inútiles para la navegación del río, tuvimos que facilitarles una de nuestras chalupas, y otra compraron a los ingleses que habían hecho en los meses de septiembre y noviembre toda la navegación del Palena y varios otros afluentes, en busca de los lavaderos de oro del Palena”.

Rosselot, de acuerdo a instrucciones verbales del ministro de Tierras y Colonización, Sánchez Fontecilla, esperaba que Steffen le apoyara en su estudio de la topografía para la determinación del emplazamiento más adecuado para futuros caminos en una de las riberas del río al interior del Palena, por lo menos hasta el río Claro. Este último le señaló que su expedición tenía otros objetivos, aunque manifestó no tener problemas para fijar sus observaciones y tomar los datos del caso.

Las sugerencias de Steffen no fueron consideradas pertinentes por Rosselot, quien defendía la idea de hacerlo por la ribera sur, dando como razones que ese flanco era más amplio, debido a que los cerros estaban más alejados del río, al contrario del sector norte; los afluentes eran pocos y fáciles de cruzar. Ciento catorce años después, con el camino a Raúl Marín Balmaceda bordeando la ribera sur del Palena, se le ha dado la razón al Inspector Rosselot. Y es el camino que tomaremos de regreso a Coyhaique una vez terminada nuestra expedición.

Al llegar a la confluencia del Palena con el río Frío, las aguas toman un fuerte giro en dirección norte-sur. Hemos entrado en la falla Ofqui – Liquiñe, territorio rodeado de grandes volcanes, que en los últimos años han estado muy activos, (Hudson, Chaitén, Caulle, entre otros).

El río se encajona y los geólogos de la expedición comienzan a tomar muestras de roca volcánica; así llegamos al km. 47; es nuestro primer día de campamento junto a la carretera austral, instalamos nuestras carpas Ferrino, comemos unos exquisitos completos, evaluamos la jornada con quienes fueron los líderes del día, estudiamos los mapas para el tramo siguiente en el río, y a dormir en nuestros sacos, satisfechos con este bello día

Octubre 2011 Rio Palena 100

La mirada geológica

Se pudo realizar un trayecto este – oeste, a lo largo del río Palena, chequeando formaciones geológicas que afloraban en medio de los depósitos fluviales y glaciares. En particular, encontramos formaciones del período Jurásico (terminado hace 145 millones de años), como el batolito norpatagónico, gran masa de granito que se encuentra en todo el recorrido del río entre el sector del río El Malito y el río Frio.

Llegando a la confluencia del río Palena con el Frío, a orillas de la Carretera Austral, apreciamos formaciones volcánicas y sedimentarias del Plioceno (período terminado hace unos 2.500 millones de años). Un paso brusco, con cerca de cien metros de formaciones graníticas -que van del Jurásico al Plioceno-, marca la discontinuidad generada por la famosa falla Liquiñe-Ofqui, que recorre gran parte de la Patagonia chilena, desde el golfo de Penas y hasta la IX región.

En esta zona el río cambia de dirección en unos 90 grados.

Al llegar a la confluencia con el río Rosselot, las formaciones se vuelven totalmente magmáticas (granodioritas y tonalitas) y son la expresión visible del encuentro de las placas de Sud América y Nazca, al igual que los volcanes Melimoyu y Corcovado, que por su parte nacen de fallas asociadas al levantamiento de la cordillera y que ponen en contacto el magma de gran profundidad con la superficie terrestre. Esta actividad volcánica actual es la que da lugar a numerosas termas, tal como la de Puerto Bonito.

Al día siguiente seguimos a igual ritmo, con una velocidad de 9 km/h en gran parte de nuestro remado y con algunos momentos donde nos dejábamos llevar por las aguas del río, que llevaba una velocidad media es de 5,3 km. por hora. A ratos subíamos considerablemente la máxima, marcando 18, 6 kilómetros por hora en unos rápidos. Toda esta información es registrada por Juan Zúñiga, alumno de la escuela que tiene como misión ir levantando información de la expedición e ir registrando toda esto en un GPS Garmin, modelo Map 60, que llevamos.

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El pueblo del encuentro

Al llegar a la unión del río Palena con el rio Rosselot, volvemos a girar hacia el oeste y llegamos al lugar denominado La Junta y donde se enclava el pueblo del mismo nombre, el cual oficia de anfitrión de un colectivo descenso por el río Palena, festejando a los ríos. En las últimas ediciones, el número de participantes ha sido impresionante: cerca de 70 personas en el agua con todo tipo de embarcaciones.

La Junta es un pueblo que está en la unión de los ríos Palena y Rosselot. Nació a la vida administrativa del país allá por 1963, un 13 de agosto, día en que el presidente de ese entonces, Jorge Alessandri, firmaba el decreto de su creación. Pero comenzó a tener verdadera vida muchos años después, principalmente porque los pobladores del “Palena Medio”, como todos le llamaban a esa área de colonización de la cuenca, tuvieron un motivo para decidirse a construir una casa en el pueblo o llevar regularmente a sus hijos e hijas al pequeño villorrio: la instalación de la ansiada escuela, la esperanza de aprender a leer y escribir.

El río nos lleva hasta el Mirador del Río, un hospedaje rural a orillas del río que es parte de la red de turismo rural, ubicado en el kilómetro 6, Camino a Raúl Marín Balmaceda. Encontramos un acogedor alojamiento familiar con desayuno incluido, además de tejidos en lana, y oferta de productos locales. Su dueña, la señora Francisca, espera junto con su familia e invita a disfrutar de viajes a termas naturales, bajadas en catanoas, pesca con mosca y paseos en bote por el río Palena y Roselott.

Aquí es donde acampamos, y aprovechamos de comprar pan amasado y unos huevitos de campo de la señora Francisca. Al día siguiente, nuestra meta es llegar a las Termas de Puerto Bonito; no están muy lejos y el sol que nos acompaña nos regala un bellísimo día en el agua, con el volcán Melimoyu de fondo.

 

Aguas Calientes, Aguas Revueltas

Al llegar al sector el Encajonado y donde normalmente hay que tomar precauciones importantes -producto de los remolinos y fuertes corrientes- nos encontramos con la sorpresa que el nivel del agua ha detenido estas corrientes; el día es caluroso y las paredes de roca invitan a algunos intrépidos y valientes a subir por ellas y lanzarse unos espectaculares piqueros a las aguas frías del Palena.

Con los conocimientos y experiencia local de nuestro compañero de viaje y alumno de nuestra escuela, Leonardo Gallardo, local de la Junta, llegamos a las playas de arenas suaves de Puerto Bonito, dejamos nuestras 7 embarcaciones, los equipos y carpas, partiendo al refrescante remojo en estas maravillosas aguas calientes, escondidas en medio del bosque nativo. Primero deberíamos encontrar la entrada, lo que no resultó fácil, y luego caminar por un pequeño sendero hacia el interior de un bosque prístino. En el agua la conversación fluye y el relajo se hace parte de nosotros. En la tarde cenaríamos escuchando como Argentina le gana 4 a 1 a Chile, en el primer partido de las clasificatorias al Mundial de Futbol del 2014.

El último día, que lo esperábamos muy tranquilo, no resultó serlo tanto: el viento nos hizo trabajar y remar muy fuerte, generando una suerte de confusión y poca claridad en la comunicación por parte de nuestros líderes del día. Todo esto nos llevó a reorganizarnos y buscar una ruta alternativa, siguiendo un canal lateral donde había menos viento.

Al llegar a la barcaza Steffens hemos cumplido 145 km. de recorrido; aquí es donde el camino que va a Raúl Marin Balmaceda debe atravesar el río, desde la orilla sur a la orilla norte, para llegar a la localidad junto al mar. Comenzamos a secar los equipos, desarmamos nuestras canoas Ally, desinflamos el kayak inflable y el cataraft, ordenamos los equipos, comemos algo, evaluamos el viaje y al rato llegan a buscarnos para salir rumbo a Coyhaique. Hemos recorrido el río Palena en 4 días con 18 horas, 6 minutos en movimiento real en el agua, con un total de 9 horas 10 minutos detenidos durante el trayecto.

Hemos aprendido de liderazgo y el proceso de toma de decisiones en el agua, el manejo de grupos, la seguridad y control de equipos. Trabajamos en la planificación y la logística de una expedición. Las habilidades y destrezas de remado se van depurando y mejorando. Los miembros de la expedición salimos fortalecidos con el viaje. Los científicos tienen sus muestras que ahora deberán ir al laboratorio para proseguir con su trabajo.

 

 

 

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