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Pesca con mosca en las llanuras de Montana

Montana es uno de esos lugares en los que todo pescador quiere estar, se los aseguro. Sin saberlo, el viaje que hice en mayo del año 2013, quedará marcado con tinta indeleble como una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida.

Texto y Fotos: Martín Aylwin

El motivo del viaje era uno y muy claro: obtener la certificación de instructor de lanzamiento por la International Federation of Fly Fishers (IFFF), antes conocida por sus siglas FFF. El proceso había sido largo, pero la preparación había sido muy grata, pues finalizado el estudio previo en Chile, no solo había aprendido mucho más sobre mecánica de lanzamiento, equipos, y lectura de aguas, sino que además había aprendido muchísimo sobre el cómo y por qué sucede lo que sucede cuando lanzamos, a diagnosticar mejor errores presentes en mis alumnos y a simplificar mis explicaciones; en síntesis, había comenzado mi camino para convertirme en un instructor más preparado y con más herramientas.

En ese proceso, conté con la ayuda de mi mentor, Bruce W. Richards, Master Caster Instructor, miembro de la junta de gobernadores, y fundador de la FFF junto a Mel Krieger, Gary Borger, Lefty Kreh, entre otros maestros y quien fuera galardonado con el Lifetime Achievement in Fly casting instructor Award el año 2008. La trayectoria de Bruce me motivó a contactarlo un año antes de partir, para que me ayudara –desde la distancia- a perfeccionar mi técnica. Bruce, es tal como me dijera Brian O’keefe, “el tipo más amable que alguna vez conocerás en el mundo de la pesca con mosca”.

Luego de unos 50 mails con Bruce preparando las materias de la prueba, varios videos en que había grabado el examen completo, y muchísima lectura, estábamos prestos con Fernando Mosso a partir a Montana.

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Preparando el Examen

Luego de un agotador vuelo, y de largas escalas por Atlanta y Minneapolis, llegamos a Bozeman, una ciudad de casi 40 mil habitantes, lo que la convierte en una de las más grandes de Montana, estado cuya población total supera escasamente el millón de habitantes, pero que por contrapartida es el cuarto más grande de los Estados Unidos. Desde la ventana del avión, logramos ver una gran extensión de terreno, un valle rodeado por dos cordones montañosos, y cientos de esteros y ríos que cruzaban los campos de ganado y cultivos. Apenas bajamos, varios carteles de truchas, avisos de lodges y outfitters nos recibieron. Supe que había llegado al lugar indicado.

Conocimos a Bruce, quien nos estaba esperando, y partimos a nuestro hotel. En el camino, una pradera verde y amarilla, cientos de  campos y haciendas ganaderas, varios esteros y ríos nos daban la bienvenida. Y nosotros, como niños, con una sonrisa en la cara cumpliendo un sueño de toda la vida.

Ese día lo tomamos libre, y salimos a conocer el pueblo y a tomarnos una cerveza. Dentro de las más famosas, se encontraba la Stonefly y otras cervezas que tenían en sus logos a pescadores con mosca. Más señales de que estábamos en el lugar indicado. Luego salimos a conocer uno de los varios Fly Shops de Bozeman, y posteriormente a comer y dormir para una larga semana de entrenamiento. La idea era hacer un curso de lanzamiento y enseñanza de pesca con mosca de 5 días antes del examen, de la mano de Bruce, nuestro mentor, quien es sin lugar a dudas, uno de los más extraordinarios lanzadores que he visto en vivo, pero lejos el mejor profesor que he conocido en mi vida.

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Al día siguiente, y un excelente sol que nos recibía luego de 2 semanas de nieve, comenzamos practicando en un hermoso parque público en medio de la ciudad. Este parque contaba con una limpia y cuidada laguna con truchas de gran tamaño y águilas calvas, el emblema nacional de Estados Unidos, que cada tanto se sumergían intentando capturar alguna, y todo esto mientras nosotros a unos metros, en un plano,  hablábamos de lanzamientos, líneas, loops, y de la vida.

Ríos de película

En la tarde, ya cansados de lo que sería nuestra rutina diaria de lanzamiento, fuimos a conocer los alrededores , sus Parques, y ríos. Fuimos de paseo al río Gallatin, ubicado el sur de la ciudad y puerta de entrada al Parque Yellowstone. Mientras más nos alejábamos de la ciudad nos adentrábamos a un valle rocoso increíble, repleto de pinos y otras confieras, águilas que nos vigilaban atentas, y uno que otro ciervo salvaje, de la misma forma, el plácido río que corría por los valles de Bozeman, se convertía a esta altura en aguas blancas apetecidas por los kayakistas en los meses de deshielo. El río Gallatin es un río de excelente pesca (a solo 15 min de la ciudad), que se pesca con mosca desde 1890, y lleno de historias; solo por contar una, fue el río donde grabaron la película The River Runs Through It (Nada es para Siempre). Cada centímetro de río me parecía haberlo visto en la película, y de alguna manera me sentí parte de ella. Nuevamente, la sonrisa de niño no me abandonaba, mientras pensaba que esto era un sueño cumplido.

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48 horas llevábamos en Montana, no habíamos lanzado una sola mosca, pero no me importaba, estar ahí para nosotros, era simplemente ser parte de un mundo ajeno para nosotros, vivir por un momento la historia de la pesca con mosca y sentirnos ingenuamente parte de ella. Fotos y más fotos, parando en cada uno de los centenares de accesos públicos al río, un chiste, una historia, e incluso exámenes entomológicos en el río, y ya era hora de volver a Bozeman, a comer con Bruce y Suzie, su señora, y disfrutar del viaje junto a ellos, y una buena cerveza.

Sueños de Madison

Los días pasaban, y la rutina era similar, practicar lanzamiento en la mañana varias horas, distraernos al almuerzo, y en función de los avances, salíamos a pescar, conocer, o a preparar la prueba escrita. Gracias al estudio que habíamos hecho ambos en nuestros respectivos países, tuvimos tiempo para pescar ríos históricos como el East Gallatin, y el Madison, este último, uno de los lugares más lindos que he pescado. El río Madison tiene la estructura perfecta, es una eterna corredera y realmente era imposible decidir en que lugar depositar la mosca, cuando habían kilómetros y kilómetros de río pescable, decenas de brazos que formaban excelentes estructuras, cortes, troncos sumergidos y contracorrientes. En cada momento, miles de insectos presentes en el aire, una cantidad impresionante de ninfas bajo las piedras, ¡el río hervía de insectos! Todo este escenario era acompañado con un típico paisaje montañoso de Montana, el río fluyendo suave entre cerros y acantilados, y cuyas cimas se encontraban pintadas de pinos siempre verdes. No obstante, por las bajas temperaturas motivadas por el deshielo, las truchas no se encontraban lo activas que hubiésemos querido, pero tuvimos una excelente pesca con emergentes de efemerópteros. Sin importar el tamaño de las truchas, pescar en el río Madison fue una experiencia realmente emocionante.

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Para aquellos que vemos la pesca como un estilo de vida o una religión, pescar el río Madison -uno de los más famosos de Estados Unidos, y probablemente del mundo-  es pescar en una suerte de Meca de la pesca con mosca, es una sensación realmente mágica, solo estar ahí, compartiendo con amigos un buen sándwich del Mama Mack’s a las orillas del río, viendo una de las eclosiones más impresionantes que me ha tocado ver, había hecho que el viaje valiera la pena.

La Magia de Los Maestros

Así transcurrieron los días, y aunque suene cliché, en Bozeman, me sentí en todo momento como en casa. Hablar de pesca con mosca en Montana, es como hablar de futbol en Argentina, la gente realmente vive, sueña y respira pesca. Sólo para que entiendan la magnitud de mis palabras, en 5 días, y habiendo visitado 3 ciudades (que juntas no sumaban más de 120 mil habitantes) fue posible advertir la presencia de más de 20 Fly Shops; incluso cuando visitamos Ennis, ciudad que te da la bienvenida con un cartel que reza “Bienvenido a Ennis, 800 habitantes, 10.000 truchas”, existían 3 tiendas de pesca. En Montana, simplemente no existen las proporciones.

Durante este viaje tuve la suerte de conocer a 3 Master Caster Instructors y miembros de la junta de gobernadores, Bruce, mi mentor, Molly Semenik y Bob Jacklin, quienes, con gran humildad me traspasaron valioso conocimiento y experiencias de vida, y me enseñaron a hacer lo mismo con mis alumnos. Con ellos aprendí el valor de la dedicación, el estudio y la verdadera preocupación por el crecimiento de quienes aprenden contigo. Además pude darme cuenta del impresionante desarrollo que existe en la instrucción en Estados Unidos, gran cantidad de instructores de primer nivel, sumado con gran humildad en los conocimientos, y de gran preocupación de ser cada día mejores, simplemente una lección a aprender.

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Además tuve la suerte de conocer a Rusty Vorous, un retirado guía quien fuera catalogado como el guía del año por la revista Fly Rod & Reel el año 1994. Rusty, uno de los personajes más increíbles que me ha tocado conocer, ha pescado en más de 15 países, y guiado las más diversas especies, ha guiado en Colorado, Alaska, Ohio, Oregon y Montana, en ríos tan famosos como el Mcloud, Umpqua, Yellowstone, Missouri, y muchos más. Hablaba de pesca con una pasión nunca antes vista, vomitando información, consejos, datos y experiencias en sus años como guía. Amaba tanto su profesión como guía y los viajes de pesca -a los lugares más increíbles del mundo-, que incluso renunció a tener familia. Pero cuando Rusty hablaba de Montana y su pesca, simplemente se detuvo, nos miró, tomó su vaso,  lo rellenó con Coca Cola, y luego de una pausa, suspiró diciendo “Montana is as magic as it gets” (Montana es tan mágico como es posible). Y en esos días entendí por qué pescadores como ellos, que podrían haberse radicado en cualquier parte de Estados Unidos, o incluso en otros países del mundo, escogieron Montana para establecerse.

La prueba

El último día en Montana fuimos a dar nuestro examen a las afueras del Parque Yellowstone, en una ciudad llamada West Yellowstone. Luego de algunas horas de examen, lo aprobamos con excelente resultado, y junto a Fernando nos convertíamos en nuevos instructores certificados por la Federación Internacional de Pesca con Mosca. Luego de esa increíble experiencia, y de cerrar un capítulo de arduo estudio, y de gran satisfacción, celebramos con una hamburguesa de bisón, y nos preparábamos para hacer un breve tour por el hermoso Parque Yellowstone, el que por si solo habría justificado el viaje.

Viniendo de Chile, uno de los países más hermosos en que he estado, en cuanto a naturaleza se refiere, muchas veces es difícil impresionarse de la naturaleza de otros países. Pero Montana, no solo reúne una belleza natural única: en 5 días, en mis viajes cercanos o salidas de pesca,  vi muchas aves, como águilas calvas y otros similares; vi serpientes, antílopes, alces, ciervos, y el más impresionante de todos, el bisón.  Y aunque nunca vi un oso, el peligro de toparse con uno era latente, por lo que nunca salíamos a pescar sin nuestro spray especial anti-osos. Cada animal que te topabas podía ser extremadamente peligroso si no actuabas con sigilo, aumentando considerablemente la adrenalina de la pesca.

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Si bien no capturamos ninguna trucha más grande que algunas de las que he capturado en Chile, la ciudad y los ríos de la zona, están rodeados por una atmosfera muy especial, una mística latente sobre la pesca con mosca. Cientos de historias, y familias giran en torno a estas aguas, varias generaciones han vibrado con el entorno, y estando acá solamente 8 días, entiendo por qué, Montana es simplemente mágico.

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