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Randoneando en la nieve de la Araucanía

Corría la temporada de invierno 2006 cuando escuché por primera vez hablar de Malalcahuello y el centro de esquí Corralco, albergado en las faldas del volcán Lonquimay. Pocas semanas más tarde estaba sobre mis dos tablas en estas pendientes; la que hasta el día de hoy, considero la mejor nieve del sur de Chile.

Texto: Santiago Urrutia / Fotos: isoterma Cero, Suizandina Lodge, Santiago Urrutia

Malalcahuello (corral de caballos, en mapudungún) fue en la época precolombina un valle de paso entre mapuches chilenos y argentinos. Historias de lucha y sangre entre mapuches y españoles se escribieron durante varios siglos y hoy, en el renacer de este lugar bajo el ala del turismo, podemos decir que “Malalca” se ha ganado con orgullo el título de Villa de Montaña. No es menor el hecho que este valle lograra revivir, debido a que, en la década del 80, después de haber sido decretada la veda al corte de araucarias, prácticamente no hubo crecimiento en la zona: la tala y comercialización de madera era la mayor actividad económica de sus habitantes. Sin embargo, los trenes que en ese entonces transportaban pasajeros que acudían en busca de la madera, hoy han sido reemplazados por una nueva ciclovía (Entre Malalcahuello y Manzanar), por la cual cientos de turistas, y amantes de la nieve buscan deslumbrarse con el paisaje privilegiado que ofrecen las reservas Malalcahuello y Nalcas, ubicadas en el norte, y el Parque Nacional Conguillio, por el sur.

Avanzar por bosques milenarios luego de ver volcanes a cientos de kilómetros es impagable

Hace poco llegue a esta zona, y no es mera casualidad. Llevaba semanas buscando pasar una temporada en un lugar que me dejara con la boca abierta al ver sus montañas y volcanes; un lugar tranquilo, alejado de la ciudad y donde la nieve se mantuviera seca por más tiempo, en fin, un lugar ideal para ir en busca de nuevas lineas en randonee. Hoy puedo decir con certeza, no me equivoqué y que Malalcahuello cumplió todas mis expectativas.

Alrededor de Corralco

Mi aventura comienza el sábado 6 de julio, a pocos km. antes de llegar a Malalcahuello, en la ruta que llega al Centro de Ski Corralco. Bastaron solo 10 min. para que un amable señor de Temuco se detuviera al verme haciendo dedo con mi equipo de ski. Don Dagoberto pensaba subir hasta encontrar un lugar con buena vista al volcán Lonquimay, pero (para suerte mía) al saber que el camino está asfaltado hasta pocos km. antes de la entrada a la Reserva, decidió ir a dejarme al centro de ski y tomar unas fotos desde la cafetería del centro.

Una vez sobre la nieve, puse pieles y comencé a visualizar el recorrido  del día. Lo primero que sentí fue la inmensidad del lugar, ví un paisaje que me ofrecía infinidad de posibilidades. Esa iba a ser mi tercera salida en randonnée de la temporada y la primera en la zona, por lo que me interesaba mucho llegar a un punto donde pudiese divisar mas lugares para recorrer, fotografiar y planificar buenas lineas para el resto de la temporada.

El famosos cráter Navidad da inicia a un paisaje con cientos de montañas

Después de hablar con algunos locales me recomendaron el recorrido hacia el cráter Navidad, ya que desde ese punto podría apreciar el esplendor de la cordillera en una vista panorámica. Después de una hora y media randoneando en una pendiente suave, llegué al primer descanso donde me puse a evaluar las condiciones. Empecé a caminar tarde por lo cual el sol ya golpeaba algunas laderas que se veían muy interesantes en la subida. Cavé en la nieve e hice un test de compresión (golpeando una columna de nieve de aprox. 50cm2 con la pala para ver si existe inestabilidad en las capas), y pude concluir que al menos en las laderas con esa orientacion y con una similar inclinación existian condiciones estables: no había fractura ni deslizamiento.

En el camino me di cuenta que no era el único en las afueras del centro; cada 10 minutos pasaba alguien en moto de nieve en dirección al cono del volcán, lo que me dejó muy impresionado por la altitud que alcanzaban.

Continué a paso constante y en 40 minutos ya había alcanzado un lugar con muy buena altura para poder fotografiar hacia la cordillera propiamente tal; estaba en la cima de este cerro aledaño al centro de esquí y volví a asombrarme al poder alcanzar con la vista un escenario increíble: el volcán Lonquimay a mi izquierda; el cráter Navidad ante mí, en primer plano; el Tolhuaca al frente; el Callaqui hacia el fondo y un montón de cerros con potencial para randonear entremedio, de menor altitud pero con spots abiertos y buenas pendientes.

Llegó el momento de la bajada y me tocó una nieve exquisita. Escogí una ladera que aún tenía sombra y donde se había conservado nieve soplada por el viento, por lo que quedé muy contento con la línea escogida. El resto del descenso fue acercándome al centro de ski y continué por un sendero llamado “El Coloradito”, que llega hasta la entrada al Parque, donde se encuentran las oficinas de CONAF.

Mucho viento y hielo a la luz del amanecer, desde la zona de La Montura

Antes de la pega

Es día de trabajo tanto para mí como para mis amigos Nacho y Nati, quienes hace poco mas de 2 años escogieron Malalcahuello como su hogar, debido al potencial que posee para la práctica del randonnée y splitboard. Por lo que la noche anterior decidimos comenzar ese día temprano, un poco antes de ver los primeros rayos de luz asomarse por el filo de montañas que anuncian los Andes araucanos. Partimos a las 06:15 hacia el estacionamiento del Centro. Desde ahí nos equipamos con nuestras linternas frontales, mochilas, hicimos el chequeo de Arvas y yo por mi parte, el chequeo de mi cámara fotográfica. Todo estaba en orden, nada se quedó en casa y los tres estábamos con el espíritu vibrando de pasión por la aventura que nos esperaba en la aún oscura mañana de ese domingo. Aún viendo las estrellas en el horizonte emprendimos rumbo a la ruta del cerro que sigue al volcán Lonquimay mirando hacia el sur; ruta más conocida como “La Montura”. Este es un recorrido corto y el primer tramo es una pendiente moderada, ideal para calentar las piernas y entrar en calor para lo que viene después.

Acompañados por la vista de Araucarias del cerro aledaño y una leve luz del sol naciente seguimos subiendo por aproximadamente 90 minutos hasta que llegamos al punto en que el viento, que hasta entonces había estado ausente, desató su furia. Habíamos sobrepasado el punto en que los cerros a nuestras espaldas nos cobijaban y ahora estaba claro que las pieles serían un estorbo más que una ayuda en la mezcla de hielo y rocas del último tramo.

Con toda confianza

El fuerte viento que baja desde la cordillera (Conocido en el sur como Puelche) había arrastrado la nieve y revelado una capa de hielo que requería crampones. ¡Un gran error! Yo no había llevado mis crampones por lo que esos últimos metros fueron, como dice el dicho “lento pero seguro”, clavando la punta de la bota hasta asegurar que el paso no sería en falso. En estos casos no es ninguna gracia resbalar con tanto peso y realmente no sé qué duele más, si el golpe mismo o la pérdida de altitud cuando ya uno ansía bajar y escapar de ese viento intenso.

Llegamos arriba, al lugar que daba inicio el descenso, y aunque me hubiese gustado quedarme por más tiempo viendo el amanecer con el volcán Llaima en frente, la Sierra Nevada y más atrás El Volcán Villarrica, nos equipamos para bajar lo antes posible: pieles afuera y cámara lista para usarla hasta que se me congelaran los dedos. ¡A bajar se ha dicho!

Observando el volcán Llaima, la Sierra Nevada y el volcán Villarrica antes de descender

La bajada estuvo increíble, un poco más técnica por el hecho de que había que escoger cuidadosamente dónde hacer los giros. Había un hielo durísimo pero con múltiples oasis de nieve soplada que ablandaban las cosas. Cuando ya habíamos bajado un tercio del descenso total, el viento volvió a desaparecer y ahora se podía leer fácilmente el terreno y cargar con toda confianza.

Llegamos abajo, era imposible esconder las sonrisas, y mirando una vez más hacia atrás, volvimos al auto para empezar un domingo que aparentaba ser normal, pero no para nosotros que sumábamos una hermosa experiencia más para esta temporada 2013.

DATOS ÚTILES

Malalcahuello queda 693 KM al sur de Santiago y a sólo 116 KM de Temuco (2 horas en auto)

– Existen diversos lugares para quedarse en Malalcahuello y los alrededores del Centro de Ski Uno de ellos es la Suizandina, un lodge de montaña que destaca por su calidez, es atendido por sus dueños y ofrece entre muchas otras cosas, un desayuno tipo buffet y actividades para sus huéspedes como: Trekking y caminata con raqueta guiado, clases de snowkite (Preguntar por Noa). En verano ofrece Cabalgatas y tours para grupos a diversos lugares de la zona.

Ñamkulodge se encuentra camino al centro de esqui y recibe a turistas nacionales y extranjeros en la comodidad de un lugar rodeado por naturaleza y bosques milenarios.

Isoterma Cero, la empresa de montaña de Nacho y Nati, organiza salidas en randonnée, trekking y mountainbike dentro de la reserva Malalcahuello y alrrededores. Además organizan cursos educativos para enfrentar terreno de avalanchas y cuentan con equipos de ski para los gustos más exigentes.

(Izquierda a derecha) Natalia Corail, Ignacio Donoso y Santiago Urrutia finalizando una jornada de randonnée

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